Urtubey sacó un pie del plato: no se sabe bien si es el izquierdo o el derecho

El gobernador de Salta practica esto de tener dos velas encendidas. Quedó muy bien cubierto tanto si gana Macri como si gana Scioli. Podríamos decir que sus declaraciones en Radio Mitre ayer, portan algo de inteligencia política, si vale el calificativo para tal cosa. Ya usó este tipo de estrategia cuando se las veía venir en las elecciones del 25 de octubre: "me quedo en Salta"- anticipó. Y después, seguro estaba con el pañuelo de papel pensando que sus sueños comenzaban a quedar lejos. Aunque todavía, es cierto, no esté todo dicho. Pero abrir el paraguas es buena prevención.

Urtubey señaló que la "Campaña del miedo" del oficialismo contra Macri "es de bajo nivel y no lo comparto". Pero no perdió el tiempo en sostener que Scioli "es el mejor candidato a presidente".

La lógica pudo con el mandatario. Evidentemente no puede colgarse de la campaña que hace el oficialismo porque hasta el más desprevenido se da cuenta de las malas intenciones, del abuso de poder y de la bajeza que implica la estrategia del miedo.

Si bien es cierto que Urtubey viene del romerismo, también es cierto que no siguió su línea en cuanto al apriete. Ya dio muestras de "apegos" y "desprendimientos". Antes, estaba en juego la provincia; pero ahora, está en juego su imagen a nivel nacional.

En definitiva, quedó bien con ambas partes. Si Macri ganara ya no necesita ponerse un disfraz porque dijo las palabras necesarias en el momento justo. Si ganara Scioli, nadie le podrá reprochar que no haya dado su apoyo al candidato.

Urtubey es un buen estratega: cuando Kirchner se peleaba con Clarín y lo demonizaba, Urtubey se tomaba fotos sin culpas para ese medio. Cuando en Salta cierto periodismo crítico lo tildaba de estar agarrado a las polleras de Cristina, el gobernador no apoyaba el matrimonio igualitario y se mantenía firme con la enseñanza de la religión en las escuelas. Se declaraba kirchnerista y hacía todo lo contrario. Decir una cosa por la izquierda y por derecha, hacer otra. Así la piloteó hasta hoy.

Logró que Lanata hablara bien de él (quizá con valija de por medio) y que los mejores periodistas nacionales lo invitaran a sus programas. Unificó su imagen a nivel nacional aunque aquí, como dijo nuestro columnista y periodista Ramón Yáñez, dejó la provincia en "piloto automático" para salir a carnavalear en las filas del kirchnerismo (o del sciolismo, no se sabe bien).

Anoche, Luis Majul felicitó a Urtubey en el programa de Alejandro Fantino "Animales sueltos". Y me dije: en Salta existe una masa acrítica que, cual empleados a sueldo del gobierno gracias a la pauta publicitaria, se han convertido en aplaudidores de su gestión. Y ahora viene Majul...

De todas maneras, el gesto del gobernador es positivo porque da cuenta de que hay un tipo de política que no se quiere en la Argentina. El efecto llegó y hasta el propio Macri lo tomó de ejemplo para cachetear los signos virulentos de su opositor.

Nosotros sabemos, quizá porque hasta ahora siempre fue así, que nadie da puntadas sin hilo en este ámbito. Y cuesta creer que detrás no haya hipocresía. Estamos tan acostumbrados a la falta de honestidad, que si a alguien le da un brote piscótico pensamos que es teatro... No es nueva la política del reciclaje.

Quizá vaya siendo hora no de creer, sino de cambiar.

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