Un Foucault “estróngobo” (IV). La sonrisa, la felicidad por ser hábil para escaparse de uno mismo

Las palestras que estudiamos ahora, son de 1964 y fueron impartidas en la Universidad de Saint-Louis, Bruselas.

¡Oh “rosa!

El gusano …
(con) su amor sombrío …
consume tu vida …”

Blake, William: “La rosa enferma” en http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ing/blake/la_rosa_enferma.htm y en http://www.ciudadseva.com/bdcs/bdcs.htm (home)

Roussel buscaba la “… destrucción … del lenguaje” por medio del “gjuhë” (Foucault, Paul-Michel: Raymond Roussel, Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 1976, 151)

“Lehen Serie” Dialektiek ó “א0”

Primera Ceroidad

Como lo enunciamos en http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/regular_files/foucault15.pdf, lo que intentamos con el admirado por Louis René no es únicamente, interpretar su derrotero mediante la puntuación de un gesto característico de Foucault, el cual era su elegante carcajada, sino el de relevar las paradojas que esgrime en sus hojaldres y el de analizar los estratos con los que Paul-Michel huye de ese Foucault, a veces, tedioso, por su atención desesperante, obsesiva y puntillosa a tratados envejecidos, a documentos históricos casi irrelevantes, a máquinas disciplinarias espantosas, como las alucinadas para controlar la masturbación, entre otras manías típicas de un historiador consumado en su práctica.

Las palestras que estudiamos ahora, son de 1964 y fueron impartidas en la Universidad de Saint-Louis, Bruselas.

En un principio, esta serie de glosas a ciertos hojaldres del amado por Daniel, se imaginó para ser diseminada en “Salta21”, pero el azar intervino y ocasionó que los comentarios de los libros extensos de Paul-Michel, se publicaran en la FISYP, lo que me impulsó a decidir esparcir las presentaciones de las obras que escaparan de un Foucault apegado a su firma, por “Salta21”*.

* El potencial lector o interesado, tendrá pues, que ir y venir desde un sitio de la web a otro, rompiéndose así, con la secuencia de una consulta parsimoniosa de lo que nos aventuramos a tallar en ese universo múltiple, casi infinito, que es Internet y sus lugares sin lugar o sin espacio.

Pierwsze Primificación

De nuestra investigación, surge que los libros a los que habría que atender en esa lógica de comprensión, serían los siguientes:

La constitución de lo trascendental en la Fenomenología del Espíritu de Hegel, Tesina de Licenciatura (de aproximadamente, 1949, pesquisa de la que no se conservó nada o de la que existe muy poco y fragmentario);

 Curso “Conocimiento del hombre y reflexión trascendental” [1952–1953 (inédito)];

Enfermedad mental y personalidad 1954 [1962 (Ediciones Paidós Ibérica, S. A., Barcelona, 1984)];

Historia de la locura... (1961 –obra que comentamos en http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/regular_files/foucault9.pdf, entre otros lugares);

De Lenguaje y Literatura 1947–1966 [1994 (Ediciones Paidós Ibérica, S. A., Barcelona, 1996)];

Génesis y estructura de la Antropología de Kant1959–1960, Hamburgo [en 1964, es diseminado un segmento] (Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2009);

Raymond Russel [1963 (Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 1976);

El nacimiento de la clínica (1963 –libro que apostillamos en );

Las palabras y las cosas [1966 (Siglo XXI Editores, S. A. de C. V., México, 1968)];

El pensamiento del Afuera [1966 (Editorial Pre–Textos, Valencia, 1997)];

La pintura de Manet (1968 –Alpha Decay, S. A., Barcelona, 2005);

 ... el Séptimo Ángel 1970 [Editorial Arena Libros S. L., Madrid, 1999];

El orden del discurso [1970 (Tusquets Editores, Buenos Aires, 1992)];

Theatrum Philosophicum [1970 (Editorial Anagrama, S. A., Barcelona, 1995)];

Esto no es una pipa (1973 –Editorial Anagrama, S. A., Barcelona, 1981);

Vigilar y castigar [1975 (Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002)];

El coraje de decir la verdad [1983–1984 (FCE S. A., Buenos Aires, 2010);

Un peligro que seduce (Cuatro Ediciones, Madrid, 2012);

La gran extranjera. Para pensar la Literatura (Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2013)

Algunos de los estratos enumerados, podrán ser comentados por nosotros; otras obras, no, más por el esfuerzo que exigen que por no considerar sustanciales los libros.

En la oportunidad, glosaremos una sección De Lenguaje y Literatura, que es una de las primeras obras del amado por Defert que se curva con respecto a ese Paul-Michel que acude a los archivos hasta la saciedad.

El fragmento de libro que presentaremos, nos permitirá escapar a nosotros de nuestro sí mismo, que se afanó en comentar Historia de la locura… donde el consultor de Kafka, da a entender que por “Época Clásica” incluirá desde el Renacimiento tardío, hasta el Siglo XVIII, lo que luego, en Las palabras y las cosas, modifica, diferenciando tres periodos [el Renacimiento, la “Época Clásica” –del ‘600 al Siglo XVIII– y la Modernidad, a la que antes había bautizado de “cultura moderna” (desde el ‘800 al Siglo XX)] y en apostillar El nacimiento de la clínica

“Pirmā” Atesis

Como lo adelantamos, lo que glosaremos es un segmento de una “coletânea” de dichos y “escritos” diseminados entre 1947 y 1966 –el artículo más antiguo es acerca de Hölderlin.

Nos apegamos en parte, a lo que otro comentarista esgrime de la constelación que abocetaremos y es que lo que el compañero de Louis René esparce, se vincula con el movimiento sísmico que gestó Tel Quel (pp. 13, 29 –empero, hay un escrito casi ignorado de Foucault, que consulté siendo alumno de Grado, que es sobre esa publicación donde el presentador de Rivière, desmantela a “Tel Quel”, empleando estrategias de enunciación camufladas que dan la sensación de que los elogia, opinión que no fue compartida por los profesores que, frente mi punto de vista, se apresuraron a acudir a ese artículo para desestimar mi parecer).

Nos alejamos del que profiere lo que indicamos, en la proporción en que el glosador no se percata de lo que nosotros deseamos relevar y es que el lector de Sade se arquea, “desvía”, curva con relación a otras obras que había tipeado, de la altura de su Tesina de Licenciatura en derredor de Hegel, de la escala de Enfermedad mental y personalidad y del calibre de Historia de la locura… [el comentarista ensalza a Friedrich con los epítetos de “pensador inclasificable” –p. 25–, cuando Wilhelm* es menos interesante que lo que le obligan a proferir los nietzscheanos como Klossowski, dado que Friedrich es un intelectual mediocre, que fue elevado a genio por ser europeo y por los etnocentristas europeos (http://www.salta21.com/La-poesia-de-Marx.html)].

El presentador nos sorprende con que en De Lenguaje y Literatura, se percibe en el admirador de Sade, la necesidad de un “linguaggio” no dialéctico (p. 26). En nuestra apostilla a Una arqueología de la mirada médica, subrayamos que el amigo de Dumézil, apela a la “biànzhèngfǎ”, obra que es posterior a la que se referencia.
El glosador acepta que Foucault estuvo enmarcado por Hegel, por el marxismo, por el existencialismo, por la fenomenología y por Nietzsche, sintiéndose Paul-Michel, ahogado por esa atmósfera y buscando otras inspiraciones, como las de Bataille [p. 28 –el comentarista no aclara que el μαρξισμός que aburría al admirado por Defert, era un marxismo leninista que por su tosquedad, puede atormentar a cualquiera (no hay que ser Foucault para eso, ni procurar emanciparse con otros oasis…)].
Hasta aquí, dejaremos sentadas nuestras diferencias con el presentador y no glosaremos su comentario, para no repetir lo obvio.

* Respecto al enfermo en Turín, los intentos de disculparlo de lo que es medianamente obvio, son inauditos.
Elisabeth enarbola, contra cualquier evidencia…, que Friedrich no era antijudío ni anti semita y que por el contrario, era un crítico acérrimo de cualquier antisemitismo**.
En un análisis antiguo, demostramos que Nietzsche fue penosamente, misógino, racista, clasista, estadólatra, anti obrero, aristocratizante, eurocentrista, antisemita, patriarcalista, machista, conservador, reaccionario y, otra vez, un intelectual poco significativo –cf. http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/weber5.pdf–, a la par del Marqués, los cuales son registrados en la Historia por los que se ocupan de imponer sus nombres, al extremo de que debo caer en la aporía procedimental de socavar a quienes no ameritarían el privilegio de una refutación, si los calibrásemos por los quilates de lo que sostienen.

** Roudinesco, Elisabeth: Retorno à questão judaica, Jorge Zahar Editor Ltda., Rio de Janeiro, 2010, 47/48

El “... filósofo alemán jamás cede a la pasión anti semita, (a pesar) de lo que dicen …” Yo, el oriundo de Röcken, quedo “… furioso cuando los antisemitas se permiten pronunciar el … Zarathustra …”

Segunda “Secundidad”. Affermazione

La “opus” es una edición que se ordena en una Primera Sección y en una Segunda Parte.

Desplegaremos aquí, la Primera Sección, abandonando la Segunda, a causa de su extensión.

Presentamos nuestras apostillas a posteriori del análisis de El nacimiento de la clínica, a raíz de que si bien el fragmento que glosaremos es de 1964, a un año del esparcimiento de Una arqueología de la mirada médica, puede colorearse que el segmento es la sistematización de lo que el estudioso de Blanchot, fue elaborando desde 1947, con su estrato sobre Hölderlin.

El fragmento que abocetaremos, es iniciado con una ādya sesión, la que a su vez, principia con la interrogación ¿qué es la “Literatura?” –p. 63–, pregunta que la había elevado Sartre en 1948 (el estudio del comentarista de Rivière es una contestación que no se ocupa para nada, de la política y de lo ideológico en la Littérature).

El gustador de Roussel, dirá que lo que es literario es “Literatuur” para una época posterior a la que se trate. Así, Eurípides es Literatura para nosotros; es casi seguro que para los griegos, el escritor mencionado no hacía Letërsi –p. 64 [lo que no observa Foucault, era lo que había inquietado a “Karell” y era que los libros de una etapa tan lejana como la de los griegos, asociada a otro modo de producción, pudiera impactar en los que viven en otro método de fabricación (en esas acotaciones marginales de Karl, late que lo que proviene de otras superestructuras puede estar injertado con otra sovrastruttura que se vincula con un modo de producción distinto)].

Sea como fuere, en virtud de que lo redactado implica el uso de un lenguaje y que lo escrito se aglutina en una obra, lo que Paul-Michel considerará son el “Vortrag”, la обра y la “Literatura”.

Lo que es Literaturo es un enlace peculiar entre la “obra” y el lenguaje que es puesto en funcionamiento.

La “Literatura” es fábula y “simulacro” (p. 66).

La Literatuur es “transgresión” de lo que se consideraba “Literatura” –p. 67. Una genuina Letërsi es el asesinato de la Literatura.

Los que se consideran “escritores”, ejecutan cuatro rebeliones (p. 68).

La primera es que el que viene, rechaza la Littérature de los otros.

En solidaridad con ese gesto, descalifica que lo que edificaron los demás sea “Literatura”.

El tercer crimen es rehusarse a sí mismo que lo que uno haga sea Literaturo.
El cuarto asesinato es matar a la Literatura.

Estas son las acciones típicas de Rambaud o de Mallarmé, por lo que se puede enunciar que en la centuria del ‘800, asoman tres cosas: los escritores que desbordan la “Letërsi”, la Literatura en cuanto tal y la Historia de la “Literatuur” –en el Siglo XIX, nace la idea de que las otras centurias tuvieron su Literatura.

Una “darbs” literaria es una profanación, una “irrupción intempestiva” (p. 69). Para el amigo de Deleuze, Sade es el profanador modelo, por lo que le dedica un panegírico que nos resulta excesivo, a raíz de que el Marqués es un escritor mediocre y que busca escandalizar, apelando a la pornografía cruel –ir a http://salta21.com/Dispositivos-de-clausura.html.

Una “œuvre littéraire” no es solamente, una transgresión, sino que es un enfocar la muerte (p. 71).

Empero, el profanador no es el único aspirante a escritor; existe el que procura ser integrante de las Bibliotecas, por lo que tenemos transgresión y muerte, y profanación y aspiración a ser miembro reconocido de los anaqueles.

Por lo demás, la opus es una “fabel”, una invención y por eso, la Literatuur es una “favola” –p. 72. En tanto es una invención, es un simulakr.

En cuanto al “Vortrag”, la Literatura posee su modo de hablar, su lenguaje (ы) y a su vez, un linguaggio que muestra que la “Letërsi” detenta su forma de hablar –э–, su lenguaje (ю –por lo que la Literatura no desdobla su langage, como supone el consultor de Rivière, sino que lo triplica).

Como Foucault yerra en la cuenta de los lenguajes que se diseminan en la “Literaturo” y sólo tiene en mente a dos, sostiene que en la Literatura se multiplican los dobles y las duplicidades (con nuestra apreciación, lo que se esparcen son los triples y las triplicidades…).

El compañero de Louis René, vuelve a la έργο y dice que la obra se desdobla; se torna fábula. Sin embargo, si aplicamos nuestra observación anterior, la “œuvre” se triplica: encontramos a la obra –i–, ubicamos a la opus/“favola” –ii–, y nos topamos con la obra que muestra la έργο y que revela el ser simulacro de la obra (iii).
La “œuvre” es hilvanada por tres clases de tiempos –p. 73.

El primer tijd es el de la existencia que queda suspendida, mientras leemos.
El segundo “time” es el lapso en que una obra tarda en convertirse en opus para su época.

El tercer “čas” es un tyd que es como un “fuera de tiempo”. No es cronológico; es a manera de un “ante tiempo” o de un a shíjiān (p. 74). Es como el “pasado” que no se recupera globalmente, sino por fragmentos.

Espolvoreado lo anterior, el lector de Nietzsche regresa al asunto del simulacrum. Dice que la “Letërsi” no es la que es simulacro en exclusiva, sino que la obra es una simulazione de Literatura.

Después de una larga pausa, aclara que la “έργο” no es el cuerpo material, impreso del libro. La Literaturo es independiente de la formalibro Gutenberg –p. 80.
En simultáneo y sin paradoja, la Literatura se viabiliza a través del “book”, lo que significa que el esquemalibro es una cárcel que aprisiona a la “Literatuur” (p. 81).
Anunciado lo descrito, se adivina la pangalawa sesión, la que se glosará “ut infra”.

Første Tercerificación. “Verneinung”

La Littérature en determinadas ocasiones, habla de la Literatura, por lo que en la “Letërsi” insiste la posibilidad de que la Literatura sea un lenguaje al infinito (p. 81).
Uno de los aspectos que contribuyen a que la “Literaturo” sea un jezik ilimitado es que en el Siglo XIX, asoma el crítico que se referirá a la Literatura como objeto de apostilla.

Con eso, se origina también la crítica literaria –p. 82.

En la centuria del ‘800, la “Kritik” era orientadora de la lectura inexperta; hoy, la crítica se aboca más a la escritura (p. 83).

En ese centrarse en la skrivning, la “kritiikki” intenta ser fiel a la obra que presenta y en tal empresa, procura identificarse con la opus, hasta el punto de ser la “έργο”. Se instaura una paradoja, que consiste en que la crítica, que es un lenguaje segundo con respecto a la obra, que es un linguaggio primero…, anhela ser ese lenguaje primero.

La idea de que la “review” es un lenguaje segundo se imaginó con Jakobson como “metalenguaje”; un Maith que tematiza al lenguaje –p. 84.

No obstante, el amado por Daniel no está seguro que la crítica sea un metalenguaje.
Uno de los motivos es que la “Literatuur” no es sencillamente, un Sprache; es un lenguaje peculiar que altera las palabras cotidianas y las transmuta en arte (p. 85).
Otra de las causas es que lo que da la sensación de que existe algo como el “metalenguaje” es que cualquier idioma es la probabilidad de repetirse. Es plausible que no se trate de metalenguaje, sino de que el langage hable del lenguaje en virtud de que detenta la habilidad de reiterarse –p. 86.

Lo precedente, nos conduce a evidenciar que la Literatura es idénticamente, repetición, al menos, en Occidente (p. 88 –como podemos constatar, el consultor de Sade no acota lo que entiende por “Occidente”…, lo que no es fácil).

En la Letërsi actual, la reiteración es auto referencial.

Volvamos al asunto de la “Kritik”; la crítica es la repetición de los dobles más que un tipo de metalenguaje.

En el Siglo XX, existen tres grandes clases de κριτική.

La primera sería la que estudia los recursos en el habla; es la Retórica (p. 89).
La segunda es la crítica misma y la tercera es el análisis de cómo en las obras literarias acontece la autorreferencialidad.

La auto referencialidad sucede en un mundo poblado de signos; hay como un estado de los signos en general, que no son únicamente, lingüísticos –p. 90 (apréciese cómo el compañero del amigo de Guattari, apela a la noción de “arwydd”, categoría que, cuando se torne pos estructuralista, abandonará).

Habría que establecer sobre qué estratos semiológicos acontece la Literaturo –p. 91 (es sorprendente que Foucault acuda a la Semiótica, cuando años después se acordará sólo de la Hermenéutica…).

Paul-Michel enumera cuatro sedimentos semiológicos, a los que no mencionaremos, por resultarnos inconsecuente esa valoración de la “Semyotik”, porque estaba de moda en los instantes en que el admirador de Kafka imparte las palestras y en virtud de que cuando es la Hiermienieŭtyka la que encandila, Foucault se acomoda a lo que es oportuno obedecer –nunca observaríamos en “Karell”, esa obsecuencia.
La Literatuur, siempre que no se exagere con el estudio semiológico y lingüístico (¿un ataque en clave al pobre Greimas, a Kristeva, a los formalistas rusos?) de una “opus”, es la configuración singular de los cuatro hojaldres semiológicos a los que desmenuzó el glosador de Roussel –p. 94.

El sadeano da un giro y dice que en el relato literario, hay un tempo, de lo que infiere que en el “iaith” palpita el tiempo (p. 95). Sin embargo, en el lenguaje en amplio sentido, no existe únicamente time, sino espacialidad o espacio.
Las narraciones detentan una “espesura”, un grosor y un “volumen”. El análisis de una έργο, no se debe concentrar en el tiempo del relato, sino en el espacio del “linguaggio”, en la dimensión paradigmática –p. 96.

Lo de la sustancia espacial del lenguaje, se comprueba por otro costado. Desde fines del Renacimiento hasta la Época Clásica, lo que dominan son la esfera, la curva, el círculo, la cúpula (p. 97). En el Renacimiento, lo que es hegemónico es el cubo –p. 98.

Cada literato adopta algunas figuras espaciales en sus publicaciones, por lo que el análisis de los cuatro sedimentos semiológicos, tiene que complementarse con el estudio de cómo cada escritor usa el espacio en sus obras (p. 101). En Corneille, una de las figuras que estructuran sus publicaciones es la del “bucle” –p. 99 [siendo estudiantes de la Licenciatura en Historia, tuvimos la intuición de que a algunos pensadores se los podía leer imaginando cuál era la figura geométrica que traducía la escritura de a quien se consultaba (Lacan, puede asimilarse a sus anillos de lo Real, de los “Simbólico” y de lo Imaginario; Deleuze, a “mesetas” de diferente altitud)].

A pesar de todo lo enunciado, la Littérature, sea lo que fuere, debe continuar siendo pensada –p. 103.

- Notas relacionadas:

http://www.salta21.com/Foucault-La-sonrisa-melancolica.html;

http://www.salta21.com/Foucault-II-La-sonrisa-melancolica.html;

http://www.salta21.com/Foucault-III-La-sonrisa.html;

http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/regular_files/foucault9.pdf;

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