Tus niños y niñas padecen trastorno por déficit de naturaleza

El contacto con la Naturaleza hace a los niños más fuertes para afrontar el estrés y ser más respetuosos con el medio ambiente, por eso los especialistas, cada vez más están insistiendo en la necesidad de hacerlos reconectar con la naturaleza.

Las ciudades se convierten en lugares poco amigables para la infancia. El frenético ritmo de vida de la gente de ciudad implica que los más pequeños no tengan tiempo para jugar al aire libre. La mayoría de los niños que viven en ciudades tiene un horario semanal repleto de actividades escolares y extraescolares que da poca cabida al juego desestructurado al aire libre necesario. Las grandes ciudades pueden generar ansiedad o claustrofobia, pero el síndrome que afecta a los niños parece atacar a un nivel más profundo: al desarrollo cognitivo y de comportamiento.

El síndrome o desorden de déficit de naturaleza es el término que el escritor Richard Louv recientemente le dio al resultado en los niños de hoy en día de vivir y crecer lejos del contacto con el ambiente natural.

Este fenómeno ha sido expuesto por muchos escritores, educadores y psicólogos y representa una de las amenazas más importantes para nuestros niños y jóvenes de la actualidad. Al crecer en ambientes que carecen de las oportunidades dadas por el aire libre y la naturaleza los niños pierden importantes espacios de desarrollo cognitivo y de comportamiento. Por ejemplo, la exploración en ambientes naturales alimenta la creatividad y la capacidad para resolver problemas.

El denominado "trastorno por déficit de Naturaleza" afecta a los niños fundamentalmente en las siguientes patologías: aumento de la obesidad; enfermedad respiratoria, hiperactividad y déficit de atención (THDA), e hipovitaminosis D (falta de la vitamina D, que se obtiene en buena medida de la exposición al Sol).

Los datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), marcan que aproximadamente dos millones de niños mueren al año por infección respiratoria como consecuencia de la contaminación en ambientes cerrados.

La Naturaleza produce un efecto “amortiguador” del estrés, afirma José Corraliza, cuyas líneas de investigación se centran en la percepción del paisaje, la calidad ambiental percibida, aspectos psicosociales de la gestión de espacios naturales protegidos y creencias y actitudes ambientales. Esto “no quiere decir que un niño que tenga naturaleza cercana no se estrese por la separación de sus padres o por la sobrecarga de deberes sino que tiene una mayor capacidad de afrontarlo”.

La vuelta a los paisajes naturales es una necesidad

“Con la llegada de la sociedad moderna, la ciudad representaba seguridad frente a las agresiones potenciales de la naturaleza”, explica José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid.

La ciudad nos aporta protección y confort, pero nuestro sistema nervioso no se ha adaptado y echa de menos esa estimulación natural que nos ha dado la supervivencia como especie.

“Hemos caído en un analfabetismo natural, hemos perdido la memoria de reconocer los estímulos que proceden de ella”, asegura Corraliza.

Los recursos de la naturaleza tienen efectos muy beneficiosos tanto para el funcionamiento físico como psicológico del cuerpo humano.

La falta de contacto directo con la naturaleza hace que tengamos más problemas para recuperarnos de largos procesos de estrés, de patologías de todo tipo que nos puedan afectar y mayor ansiedad. Además, disminuye nuestra capacidad inmunológica.

Como podemos prevenir este trastorno

No es necesario abandonar la ciudad e irse a vivir a un bosque. En las ciudades se puede conectar con la naturaleza en las zonas verdes, que tienen una función terapéutica más que estética.

Hay que buscar recursos para entrar en contacto directo con la naturaleza siempre que se pueda. Tocar, sentir elementos del entorno natural como el agua y la vegetación. Por eso, me parecen interesantes las iniciativas que promuevan que la gente utilice más los espacios naturales y naturalizados.

Es muy importante que, desde pequeños, ellos aprendan a amar y apreciar el mundo natural y a actuar en correspondencia con estos sentimientos, contribuyendo a su cuidado y preservación. Los beneficios que el contacto con el medio natural tiene para la población infantil pueden clasificarse en tres grandes categorías: beneficios físicos, beneficios psicológicos y beneficios para la conexión emocional de los niños con la naturaleza.

Conclusión

El contacto con la naturaleza en la primera infancia es una huella imborrable, que se guarda como semillas que más adelante germinarán en buenos recuerdos e importantes aprendizajes.

- Foto de portada: Gabriel aprendiendo en la naturaleza- Parque Prov. Caviahue-Copahue - foto N. Ovando

- El autor Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN -
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas - WCPA - de la IUCN-
Red Latinoamericana de Áreas Protegidas - RELAP –

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