
A los 94 años de edad, falleció en Buenos Aires el Sr. Klaus Pförtner, pionero de la contactología en esta parte del mundo. Se fue físicamente y aunque suene a lugar común, vivirá eternamente en el recuerdo de muchos de nosotros y de las generaciones por venir.
Fue el hombre que con extraordinaria visión humana y profesional, trabajó toda su vida en el despliegue de una actividad complementaria a la del médico oftalmólogo: el desarrollo científico, la fabricación y adaptación de lentes de contacto y correctivos visuales de todo tipo hasta convertir al quehacer en una profesión de alto rango desde cualquier punto de vista.
Fue un extraordinario líder de la casi totalidad de los ópticos y contactólogos argentinos. Nació en Greifswald (Prusia-Alemania) el 30 de marzo de 1916. Se radicó con su familia en Berlín recibiéndose de óptico técnico en la Facultad de Óptica de la ciudad alemana. Era un libre pensador y un humanista y como tal fue un intelectual liberal que además de su vida profesional, encontró el tiempo necesario para desarrollar una personalidad cargada de sabiduría. Vino a nuestro país, al que amó como pocos, en 1937 donde comenzó su trabajo profesional.
A partir de su rica vida interior, entendió que de alguna manera debía transmitir todo ese bagaje de virtudes y lo hizo comenzando por su hijo Tomás, sus nietos y el resto de su familia. Con él, era posible hablar de cualquier tema y escuchar sus reflexiones que surgían de una mente poderosa y preparada. Tuve el privilegio de gozar de su amistad, de conocerlo, de apreciar sus opiniones y por supuesto seguirlas. Fue el honesto consejero y guía de muchos, pero muchos de nosotros vinculados a la actividad que nos ponía en el escenario común de nuestras existencias.
Ahora comenzamos a vivir su ausencia. Seguramente ha de pasar el tiempo y esa ausencia será aún más fuerte en el sentimiento de cada uno de nosotros a lo largo y a lo ancho del país y seguramente también, sus principios, su filosofía, su calidad humana y profesional nos acompañará permanentemente en nuestro quehacer, en nuestra tarea de mejorar la salud visual de la población. No importa el lugar, la dimensión de nuestros espacios, la condición de nuestro aporte, ópticos, contactólogos, empresarios, todos estaremos bajo el manto de su espíritu bienhechor. Hoy, ya es una figura inolvidable.
Agosto 23 de 2010 - Salta - Argentina

