Sobre “Pasaje de ida (sin vuelta)”: humor a 30 mil pies de altura

Hay algo del humor negro en esta pieza. Concubinas, una mucama, un amigo, un extraño y un difunto...Personajes que sin lugar a dudas pueden robarte una sonrisa. Estrenada el 22 de julio en el Salón Auditórium, volvió a las tablas este fin de semana, con muy buena acogida de parte del público que aplaudió de manera sostenida su presentación e incluso se oyeron gritos de "bravo" en la función de anoche.

"Pasaje de ida (sin vuelta)" está construida con situaciones desopilantes muy originales entre una pareja que prácticamente está estrenando su matrimonio: Dolores (Laura Casco) y su esposo (Pablo Andrada), dos mujeres: Anita (Mariana Enríquez) y Marita (Michelle Durand), ambas ex amantes de un mujeriego piloto “caído”; y un joven (Rodrigo Cebrián), quien dice ser el hijo no reconocido del ahora difunto piloto.

La comedia arpiana no se conforma solo con el chiste superficial que resalta cuán macho es un tipo por tener más conquistas sexuales, va más allá cuando apuesta a la figura de una mujer brava, una pícara empleada doméstica que es el “cerebrito” del tándem. Un trabajo que Pizzorno construye desde el texto y que apuntala con Laura Casco, en su interpretación de la chica que está dispuesta a pelear por sus “intereses económicos”. La actriz maneja muy sueltamente cada escena y logra un protagónico impecable. Las escenas que comparte con el resto del elenco se vuelven divertidas y ningún personaje queda desatendido en esta historia que deja en los espectadores el agradable sabor de haber visto una obra que lo hará pasar un momento agradable y entretenido. Muy buen trabajo actoral sobre todo de Mariana Henríquez y de Rodrigo Cebrián; en tanto buenos los roles encarnados por Pablo Andrada y Michelle Durand.

Resulta cómico el aporte “determinista” de que si un tipo es mujeriego y sinvergüenza, su prole, lo será de igual manera. Y de un humor hasta ingenuo, de parte de la supuesta heredera del difunto, que sin tener papeles ni relación de consanguinidad sino solo la palabra, se sienta autorizada a ser dueña de la herencia. Es una obra sencilla, pero atractiva en su planteo. Después de todo, hacer reír es algo muy serio, y Pizzorno tiene el don.

- Pasaje de ida (sin vuelta)
Grupo ARPI
Laura Casco
Pablo Andrada
Michelle Durand
Rodrigo Cebrián
Mariana Enríquez
Libro, dirección y producción: Omar Pizzorno
Asistente de dirección: María Loreto Paesani

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