“Secundidad”. Freud, Marx y el nacimiento de las tareas. Entrecruces y curiosidades (II)*

Me sorprende que las mujeres unidimensionalicen lo femenino que anida en ellas, que no es lo femenino en cuanto mandato social de comportarse de determina manera, sino la complejidad para pensar, amar, sentir, orgasmar y actuar –todo el cuerpo, la piel de las mujeres es una inmensa zona erógena, que está allende sus genitales, siendo las mujeres capaces de orgasmos en el cuello, de manos, clitorianos, vaginales, clitorianos y vaginales, de masajes en los pies, de orgasmos anales, de orgasmos en sus pechos, etc.

Sin los epígrafes que colorean mis grises notas, iniciamos la continuación de lo que delineamos en el artículo precedente http://www.salta21.com/Entrecruces-y-curiosidades-I-Un.html, siendo pobres –en virtud de que también soy incapaz** en un monte de asuntos, no siendo ni “todólogo”, ni omnipotente, ni falto de imperfecciones– para adjudicar esta Cericidad**** a los intersticios de los momentos dialécticos que gubiamos; siendo limitados para atribuir las pausas que designamos f. e., como “Quinteridad”, con el horizonte de apuntalar con lo que escribimos, que una “Dialektik” del clinamen, es una interacción que se desvía de sí, para de no ser aburrida y estúpidamente, dialectique, incubando compases que no se engastan en la dialecticidad de la “Dialektik”*****.

Marginalias, inseminaciones, curvaturas

* Una de las ventajas de difundir en la web, es que es plausible colocar asteriscos, glosas, notas, lo que es violentamente, censurado en las publicaciones que se la dan de universitarias.

En alguna ocasión, pincelé que conservaba los títulos, alterando los subtítulos, que son añadidos o aclaraciones del título (ir a http://www.salta21.com/Poemario-clandestino-los-escritos.html); en 2014, se me antoja que el título pueda figurar en el “χώρος” del subtítulo y que el título sea arrinconado, desplazado por el subtítulo…
** Permítaseme, por favor, lo que podrá sonar a carencia de modestia.

En p. 19 del libro La pulsión de obra de la Semiótica, ISBN 978–3–8484–7272–7, de mi rúbrica, que fue esparcido en 2012 en Alemania (cf. http://www.salta21.com/Cinco-obras-impresas-de-Adrian.html), creyendo que esos libros eran el principio de lo último que iba a difundir (ir a http://www.salta21.com/Poemario-clandestino-los-escritos.html), harto de “Scheißen”, me atreví a decir que a las personas ingeniosas, le es indiferente si son o no, destacadas en el ámbito en que fuere, a raíz de que asumen que hay en similar esfera o en otro espacio, alguien que es más ágil*** que uno [la obra en torno de lo semiósico, se encuentra re elaborada, incluso, en el sentido psicoanalítico…, en 2014: Desvelos, noches, labores. Intertiempos; pausas –la introducción fue re escrita como “(Des)ilusiones y congojas. Devenires que huyen de la letra o de su espanto”].

*** No obstante, como en la película Ray, los que somos inhábiles, discapacitados en algunas o muchas áreas, tendríamos que buscar como Charles, el ámbito en el que pudiésemos desplegar nuestros talentos. Es factible que para mí, tal cual me lo confesó el Doctor en Economía, Rafael Henao, de Colombia, esa esfera sea la de la escritura, la del redactar ensueños que a veces, por detalles risibles, son censurados, impedidos de publicarse.

**** El interludio de la atesis o de la “Ceroidad”, puede figurar a manera de engarce de lo que se adelantó y de lo que seguirá, sin que lo que continuará, adquiera las rugosidades de un re inicio, de una Primicidad.

La “dialectique” que soplamos, porque esa dialéctica es un susurro con una voz querible, de poemas desasidos, es una Dialektik de la belleza hermosa, hermosa de la complejidad.

***** El periodista cultural, González Varela, que despliega una erudición admirable en diversos campos del conocimiento, inserta una oración impresionante del Marx de la Tesis Doctoral alrededor de Epicuro, archivo del que hablamos en nuestro poco frecuentado libro sobre el epicureísmo de Karl (cf. http://www.eumed.net/libros/2011a/920/index.htm), sintagma del que el comentarista no destila las consecuencias necesarias –se empuja a traducir lo insólito de un Heinrich epicúreo, heterodoxo con respecto a lo que inventaron de él, el leninismo y el marxismo, en las coordenadas de la influencia de Bruno Bauer, de Feuerbach, de Hegel, de Fichte y de Spinoza, impactos que serían las influencias que recibiría Karl.

Nos parece que en los antecedentes de la frase, Marx habla alusivamente, de la Dialéctica de Wilhelm, con “D” mayúscula, para contraponerla a una διαλεκτική con “d” minúscula, que puede ser atribuida a Epicuro.

La Dialéctica de Hegel sería así, una Magna Dialektik y la interacción de Epicuro sería una dialéctica “menor”.

La Διαλεκτική Mayor o Metafísica al estilo de la de Wilhelm, porque existe más de una dialéctica…, aparte de la de Hegel, el que por añadidura, formuló varias interacciones, es una “Dialektik” mítica y que se asienta en myths (Karl cita dos mitos fundacionales de esa Magna “Διαλεκτική”; nosotros, podríamos incluir el mythe de la “Dialektik” en tanto “methodos” o via).

La “Διαλεκτική” Metaphysics de Wilhelm, no respetaría ni la diversidad ni la multiplicidad, y destruiría las fronteras que le sugiere acatar la variedad, por lo que implícitamente, la “dialectique” de Epicuro es una interacción que sí respeta la multiplicidad y no erosiona los límites que le impone la diversidad.

En virtud de que la Διαλεκτική Mayor, tritura la multiplicidad, la Dialéctica “Metaphysics” de la Magna Metafísica, es deceso; es la Muerte –de lo que podría argumentarse, que los partidarios de La Dialektik, estarían embriagados de deceso, de “Métaphysique”, de lo Mayor, de la Muerte y por La Muerte.

El sublime pasaje se corona con una oración realmente, impresionante

Una dialéctica menor, epicúrea, tendría que ser el “… despliegue de los jardines del espíritu, el desbordarse en (una) espumante copa … , de (la) que brota la flor del fuego …” –http://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/10/marx-cuaderno-spinoza.pdf, p. 91.

Si es plausible acordar con el luminoso Varela, en que Epicuro es la contrafilosofía de Aristóteles (p. 99) y si de eso, desgranamos que Heinrich es la contrafilosofía de toda “Philosophy”, tal cual lo estipulé en mi repudiada tesina de Doctorado, apedreada con un siete y queriendo ser aplastada con un cinco por un Jurado idiota…, ¿qué hacemos con el λενινισμός? ¿Seguiremos adheridos al “leninism”? (http://www.youtube.com/watch?v=PR7R5VEhRvo).

¿Continuaremos instalando en Marx, el phármacon de la “Philosophie”?; ¿acunaremos en el pobre Karl, an Ontology “materialista”? ¿No aceptaremos jamás que si hubo un corte epistemológico en Marx, fue precisamente, la Tesis Doctoral sobre Epicuro? Ese hiato es anterior al de La ideología alemana, obra en la que Althusser sitúa el instante en que Karl se comienza a volver “marxista” –Rubel había dicho que Levy fue el primer crítico del Marxismus; Karl fue el primer anti marxista

Como quiera que sea, para no amargarme con la necedad y con la medianía de gente peor que yo (http://www.youtube.com/watch?v=rjmmjXGwarU); para no negociar con la desinteligencia o la mediocridad, sigamos con lo pendiente y en clinamen.

“Cuarteridad”; σύνθεση

Retrocedamos un poco en lo que afilamos en la nota que es la “Primicidad” o antecedente, del artículo que tipeamos en esta Segundidad que posee sus interludios, escandidos con las palabras que inventamos, “plagiando” al amigo de Paul-Michel y modelando esa clase de significantes por nosotros mismos.

Dijimos que para Sigmund, lo condicionante es lo sexual; en realidad, amortigüé la sentencia original de Freud, porque para él, lo determinante es lo sexual.

However y de acuerdo a advertencias directas del germano, el Psicoanálisis no es un pansexualismo. El vienés esgrime que los que caen en una mirada pansexualista de las cosas, son los neuróticos. Sin embargo, en las “Lecciones de introducción al Psicoanálisis”, a las que todavía no comentamos en lo que nos interesa, es enunciado que lo que el simbolismo de los sueños muestra, es que el universo extra psíquico, está sexualizado (p. 2218).

En una ciudad, pueden detectarse objetos que aluden a bellos senos, a vaginas, a penes, lo que tenía incomodados a los oyentes de Freud. En tanto casuales interlocutores, sufrieron la desgracia de escuchar que un científico, “prostituía” no únicamente, la nobleza de la Medicina, sino lo puro del lenguaje “decente” y la blancura de las partes íntimas, al nombrarlas sin pudor –cuando resultó ser que el neurólogo, fue el que padeció la crueldad de una pacatería alimentada hasta por sus compañeros en la academia (profesores que lo destrozaron con epítetos como el de “mala gente”, “plaga”, “inmoral”, “perverso”, “cerdo”, “mal nacido”, entre otras preciosuras, que durante años le impidieron cuidar de su familia, por la ausencia de pacientes y de ingresos, a raíz de la fama que circulaba en la urbe que de pésima gana, acabó por asumir que fue un ciudadano ilustre, a los 70 años).

El gesto de Freud es intrincado y por eso, asoma contradictorio. Por una parte, se debe aceptar que lo sexual está reprimido, domesticado, asegurado, para no enlodarnos en las denegaciones en las que la historia de la especie, transcurrió hasta que, a pesar de las protestas de Foucault, se descubrió el Inconsciente.
Por otro lado y tal cual alguien que sería derrideano antes de la aparición de Jackie, Sigmund colorea que el universo extra psíquico está sexualizado y en idéntico registro, Freud pincela que eso no es igual a un pansexualismo.

Quinteridad

Establecidos los parámetros generales en que se sitúa el Psicoanálisis formulado por el despreciado como “obsexo”, con relación a lo insurgente y subrayado que el vienés no sabía de Karl, mejor que sus contemporáneos, podemos ingresar en tema.
Sigmund aboceta lo que adelantamos en el epígrafe (ir a http://www.salta21.com/Entrecruces-y-curiosidades-I-Un.html), como lo que se desprende de los estudios de un tercero, a partir de la reiteración del simbolismo en las culturas, para aludir a los órganos sexuales femeninos y masculinos.

Asume la hipótesis enteramente discutible, de que el hecho de que la referencia a los genitales femeninos y masculinos sea una constante a lo largo de las épocas y para disímiles culturas, puede explicarse por una metaforización simple por medio del lenguaje, de los aspectos obvios de los aludidos órganos.

El asunto es que eso lo conduce a formular como al descuido, una idea de enormes estribaciones y es que el trabajo sistemático, tuvo un nacimiento, que es lo que lo “obligamos” a enunciar al suegro de Aveling.

Las labores continuas a las que se refiere el neurólogo, son las faenas que son propias de las tribus, a las que etnocéntricamente, el vienés las aplana con el mote de “hombre primitivo”, que era una expresión común en Karl y con acento, en Engels.
Interludio

Desembraguemos un poco.

Hay que interrogarse por qué el colega de Breuer, comienza a hablar del simbolismo en los sueños, por la Figura Paterna y por cómo es representada la madre, y por qué el neurólogo inicia su décima lección, aludiendo a los genitales masculinos en primer lugar. Sigmund no es lo que hicieron de él, las feministas recalcitrantes y que encima, no consultaron a Freud, pero no se puede negar que esta manera de significar, encuadra al vienés, en lo patriarcal, en lo fálico y en lo machista.

Para confirmar lo abocetado, Sigmund dice que el clítoris es… ¡un pene minúsculo! (p. 2216). El clítoris es un órgano propio de las mujeres; no es algo que haya que metaforizar, apelando a lo masculino.

Asombrosamente, Jacques-Marie cae en ideas que son increíbles respecto a lo que es la vagina:

fisiológicamente, hay una “… ausencia de organización nerviosa … para provocar (el orgasmo) en la vagina” –“Clase 16. 19 de Marzo de 1958”, p. 130 de El Seminario. Libro 5. Las formaciones del Inconsciente. 1957–1958, http://www.agrupaciondco.com.ar/biblioteca/Lacan%2C%20Jacques%20-%20Obras%20Completas/07%20Seminario%205.pdf [ese rebelde, sí leyó la magna novela de Proust; me equivoqué al sostener lo contrario (pero habiéndola degustado, prefería a Joyce, quizá para eludir el chauvinismo –cf. http://www.salta21.com/Agenciamiento-temporal-o.html; acepto mis dislates, que fueron incontables y que factiblemente, no desaparezcan–)]–.

“Cepedant”, la genialidad de Jacques-Marie, no impide que indiquemos su estupidez, allí donde la ubiquemos. Una de esas inauditas limitaciones del Gran Excomulgado, son sus sentencias acerca de las mujeres. Sobre la vagina, Lacan no se conforma con el despropósito que indicamos; Jacques-Marie se supera dialécticamente, en su barbaridad:

la vagina es tan “… insensible … que … pueden verterse diluvios de agua (a altas temperaturas) … sin que esto provoque reacciones … inmediatas” –&^¡# @?– [“Clase 6. 19 de Diciembre de 1962”, p. 28 de El Seminario. Libro 10. La angustia. 1962–1963, http://www.agrupaciondco.com.ar/biblioteca/Lacan%2C%20Jacques%20-%20Obras%20Completas/12%20Seminario%2010.pdf (es uno de los lamentables cursos, en el que se escupen idioteces alrededor de la homosexualidad)].

Como digresión, se sabe que el Gran Disidente era un conquistador. La inquietud que me asalta es cómo es que ese tipo de hombres, tan básicos y estúpidos en su concepción de las mujeres y de lo femenino, pueden seducirlas… Por igual, me sorprende que las mujeres unidimensionalicen lo femenino que anida en ellas, que no es lo femenino en cuanto mandato social de comportarse de determina manera, sino la complejidad para pensar, amar, sentir, orgasmar y actuar –todo el cuerpo, la piel de las mujeres es una inmensa zona erógena, que está allende sus genitales, siendo las mujeres capaces de orgasmos en el cuello, de manos, clitorianos, vaginales, clitorianos y vaginales, de masajes en los pies, de orgasmos anales, de orgasmos en sus pechos, etc.

Que se embrome Lacan (http://www.youtube.com/watch?v=T3T8dJk8LjE). Sea suficiente con que no nos traslade su zoncera, por más que se enojen con lo que cincelé, los apóstoles de Miller y de Germán García y aunque se fastidien los lacanianos.

El asunto es que se estableció que la vagina sí está imbricada por un entramado de nervios, donde el clítoris es una de sus estribaciones exteriores más o menos, visible y donde el “punto G” es una de las ramificaciones internas enmadejadas, asociadas a lo que se nombra como “eyaculación femenina” y que es la sensación intensa de un orgasmo muy, muy fuerte, que se parece a las ganas de hacer pis y que puede o no, ir acompañado de la expulsión de un líquido que no es ni orina ni lubricante coital –la “eyaculación” de ese líquido, es inhibida por las mujeres que, asombradas del “orgasmatón” que están disfrutando, contienen la salida de ese líquido, que puede ser expulsado con alguna potencia.

Lo que habla en la enunciación de Freud y de Jacques-Marie, en la significación que concretan de lo que son el clítoris, para Sigmund, y la vagina, para Lacan, es la relativa idiotez de determinados machos para lidiar con lo femenino, varones a quienes las mujeres los sorprenden y desbordan, en todos los sentidos (y esto, dicho con respecto a los sentidos somáticos, cuanto que lo afirmado es adecuado para aludir a facetas semióticas).

No obstante, las mujeres mismas ignoran lo que acabamos de postular y se dejan significar por las limitaciones masculinas, masculinizantes y masculinizadoras. Las mujeres permiten ser “falicizadas”, lo que se constata en que innumerables feministas desean un poder de la medida de un obelisco o lo que se comprueba en que son fálicas.

Septicidad*

Una nota o artículo que se derrama y que no se centra** masculinamente, en lo que debiera desplegar, tiene que acabar por desempolvar lo que se adelantó, en calidad de isotopía.

Por eso, decimos que en el epígrafe del gigante Freud (cf. http://www.salta21.com/Entrecruces-y-curiosidades-I-Un.html), son enunciadas múltiples ideas.
Una de ellas, es que el empleo constante de las labores para obtener alimentos y suscitar plus producto, tuvo un “origen”, un nacimiento.

De eso, inferimos una historización radical, en la que la historia de la especie, cuenta con una génesis histórica. Los fósiles nos muestran que no siempre hubo historia humana, aunque más no fuera porque los Homo debieron asomar y se tardó desde el presunto “caldo primitivo” hasta los homínidos, para que se iniciara algo que pudiera bautizarse de historia humana.

Otro asunto es que lo sexual y el trabajo, consumen energía psíquica y la inversión de esa energía es más placentera en lo primero que en lo segundo. De ahí que nos dediquemos a las tareas, con algo o bastante desagrado.

Sin embargo, lo que amortigua lo precedente es que el trabajo puede ser investido de placer por una mutación de lo que se dedica a lo sexual, destinando la energía que tendría que orientarse a lo sexual, en lo que nos atareamos. Este fenómeno, es visible en el capitalismo del Siglo XXI, en el cual la pasión por el trabajo puede reemplazar el interés en lo sexual y la pasión por el dinero, sustituye al orgasmo (se orgasma con un abultado cheque, con la satisfacción de lo que se alucina un buen concepto o con el poder que imaginamos que nos empaquetan las faenas).

Circunloquios, diseminaciones, circunlocuciones

* En una “dialectique” intrincada, una o varias de sus cadencias, pueden no ser nombradas directamente; es el ejemplo de la Sexteridad asociada con el hiato que gubiamos ut supra, con los vértices de un interludio, pero que no es designado como

“Sexticidad”.

La Sexteridad o cualquier otro instante, puede estar “ausente”, dado que esa omisión misma es una “Sexticidad”, tal cual aconteció con la ausencia de la Sexteridad en http://www.salta21.com/Dispositivos-de-clausura.html.

La “Dialektik” que practicamos, es una interacción que no sólo posee otras pausas que los que Il’ich o Bronstein alucinaron para la dialéctica, sino que es una interacción que puede saltearse instantes, porque al ser movimiento, nuestra dialectique se anticipa o adelanta a las cadencias que se omiten.

** En las críticas de los Jurados de mis antiguos Concursos y hasta en las observaciones a algunas de las propuestas de Programas para las asignaturas, se disparó que no era claro y preciso, que es lo que se escupió en desmedro de mi Tesis de Doctorado y del adolescente Heinrich***.

*** El que descalificó así a Marx, fue el Director del Instituto**** al que entraría Karl en calidad de alumno del secundario.

Ese funcionario era kantiano y es probable que haya influido en Marx, para que consultara a Immanuel, lo que se opone a lo que declaró el historiador Anderson (ir a http://www.salta21.com/Una-interpretacion-de-los.html).

**** El colegio tenía por nombre “Friedrich…”

La universidad estatal de Berlín, en la que enseñó Hegel, a la que Karl se trasladó desde la academia de Bonn en Octubre de 1837, forzado por su padre, también se llamaba “Friedrich…”

Es curioso y puede ser un mero azar, pero Marx se encontraría con un Friedrich en lo que iba a ser su futuro; se toparía con Engels.

La anécdota sirve para apuntalar mi impresión de que en ocasiones, determinados acontecimientos se anticipan en décadas a lo que sucederá, pero en ese instante, no lo conocemos ni estamos preparados para saberlo.

Octicidad

La hipótesis de que insiste un momento en el que se percibe que nos dedicamos al trabajo con más ahínco que a lo sexual, no tiene por qué constreñirse a lo que el neurólogo estableció.

Primero, la idea puede ser alongada para explicar el nacimiento de las labores sistemáticas en la producción de alimentos, independizando el origen del trabajo de la alusión al “hombre primitivo”, o sea, desligando el nacimiento de las faenas del asomo de las tribus.

Segundo, la pelea entre lo sexual y las labores, con la obligación de trabajar por la coerción de la necesidad, puede ser una lucha que actuó millones de años atrás.
Tercero, lo que opinamos es que atarearnos para obtener alimentos, se fue imponiendo de forma compleja y meandrosa, a costa no de lo sexual, sino de todo lo placentero en general y de lo que no era trabajo, en particular.

Con esos retoques, podemos re escribir lo que dijo Freud como al pasar, sin estremecerse de lo que podría destilarse de lo que enunció.

Novenidad

En el proceso de hominización, hubo una tensión entre lo que implicaba placer sin esfuerzo y lo que suponía conseguir lo imprescindible para existir, volcando energía física y psíquica en la obtención de alimentos.

Como un aspecto de esa lucha, hubo una creciente oposición entre el placer que se lograba en lo sexual y lo que se gastaba en procurar lo necesario para vivir, por medio de una estrategia que es el escueto trabajo.

Lo que hubo pues, no fue una sencilla tensión entre dos componentes, lo sexual y las labores, sino cuatro elementos en conflicto.

De un flanco, una oposición entre lo que brindaba placer sin esfuerzo y la exigencia de trabajar para conseguir alimentos.

Desde otro lado, una tensión entre el bienestar que se asocia a lo sexual y entre lo que había que destinar en las faenas, para obtener lo impostergable para existir.

Con la hominización en cuanto secuencia que prepara la constitución de la historia humana; con la necesidad de regular o administrar los impulsos físicos y psíquicos, distribuyéndolos entre lo que no era trabajo y lo que era placentero con facilidad, y entre repartir tales energías en las ocupaciones envueltas en las labores, que implicaban sacrificar placer conseguido sin esfuerzo, se puede especular cómo se originaron la economía, el “tempus” y los gastos de producción. Es plausible imaginar cómo asomó la lucha entre la “legislación” de las labores y de lo económico, por los costos de fabricación, y entre la regulación del trabajo y de la economía, por aquello que se precisaba, sin sopesar lo que se gastaba. Es viable pensar cómo de esa pelea, los costos de producción mudaron en norma valor.

De lo afirmado, es factible meditar cómo nacieron βάση y “Überbau”; es posible imaginar cómo se distinguieron los primeros integrantes de los grupos sociales, para con los eones, dar lugar a las clases; es viable pensar cómo se originaron el parentesco, la familia, la propiedad privada y el Estado. Es factible meditar cómo las manadas de Australopithecus, se convirtieron en “hordas” y en bandas, abriendo espacio para las bandas de Homo habilis; es plausible imaginar cómo se pasó de los comunalismos ancestrales de los Homo erectus a los colectivismos, y a los métodos de génesis de la riqueza que reconstruí; es viable pensar cómo el valor de uso desembocó en el capital.

De lo adelantado, es entonces, factible meditar cómo unas maneras de existencia, se vuelven formas de economía y sociedad; es plausible imaginar cómo un aglomerado de modos de economía y sociedad, pueden delinearse con un “methodos” de producción de bordes marcados; es viable pensar cómo otras Formen der Wirtschaft und der Gesellschaft no pueden incluirse en un modo específico de génesis del tesoro. Es factible meditar cómo unas sencillas maneras de existencia son tan simples, que no son maneras particulares de economía y sociedad, sino métodos de vida, al estilo del modo de existencia de los pescadores.

De lo afirmado, es plausible imaginar cómo nacieron las dialécticas sociales endurecidas, el dinero, los precios, los salarios, el mercado y cómo todo lo que enumeramos, podría licuarse, si pudiésemos ser no Súper hombres, a lo Friedrich, sino ex mortales, ex hombres.

Es sencillo apreciar que la secuenciación de los Temas, Objetos y Problemas de indagación que enumeramos, arranca de una de las líneas o “vertientes” de los dos factores abocetados por un neurólogo que ampliamos y es lo referido al flanco de lo que aconteció o de lo que alucinamos que sucedió con las labores.

A pesar de las quejas de Paul-Michel, en ese zócalo, nos topamos con lo que son los poderes. Y ahí están Nietzsche, Borges, Proust, Gilles, Pizarnik, Derrida, Legendre, Serres, Guattari.

Cepedant, habría que elucubrar qué se deriva de la otra línea, la de los factores que son el no trabajo, el placer sin sudores y lo sexual, con o sin amores que susciten desatinos, que la razón* sin delirios, es veneno (http://www.youtube.com/watch?v=8sRxqYyBz8Y).

En ese zócalo, nos topamos con otros Objetos, Temas y Problemas, que tejieron con la paciencia de abuelas, Freud, Lacan, Reich, entre otros innumerables.

“Marginalias”, inseminaciones, diseminaciones

* En el Cuaderno “Spinoza”, en los extractos relativos al “subject” de hasta qué punto, la Teología puede ser rationnel, es viable detectar ciertos nodos.

Baruch habla, en la transcripción veintisiete, de una “Razón”** con R mayúscula.
De lo que figura en lo que Karl selecciona, podría sostenerse que un Magno Λόγος es una Razón que es un desvarío –http://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/10/marx-cuaderno-spinoza.pdf, p. 139.

Para el Marx que inventamos, la cuestión no se ubicará en si la “Theology” puede racionalizarse o no, sino en cómo podemos obtener una racionalité que no sea un delirio peligroso.

En el extracto veintinueve, Spinoza alude a la necesidad de guiarse con la Razón.
Si aceptamos que para Karl el problema es otro, o sea, si acordamos con lo precedente, para Marx el asunto sería hasta dónde podemos fiarnos de un “Λόγος” que sea como al que aspira Baruch.
Una Razón Mayor sería una “Ratio” Teológica.

En síntesis, para nosotros lo que a este Karl “montado” le importa, es que no hay que jugarse ni por un Magno Λόγος´ç ni por la “Theology”. Es que, como lo pincelamos en otros locus, Marx desconfía de la Razón; Karl no es un racionalista ciego. Por eso, es que conservará una prudente distancia con respecto a las Ciencias y a los científicos y por ello, es que no se le puede atribuir a Heinrich, el deseo de crear ninguna Ciencia.

** En el querer corregir a Marx, Varela apostilla la traducción que Heinrich efectúa del autor de la Ética.

En la nota 59, p. 167, se aclara algo sustancial.
La glosa se corresponde con el extracto setenta y cinco, en el que Spinoza medita acerca de las condiciones para el ejercicio de la ελευθερία.

Baruch enuncia que “… la obediencia quita … libertad …” La oración no deja margen de duda, sobre que cuando el holandés alude a la “obedience”, critica el acto de υπακούω, al estilo en que desmantelaba la obediencia el Wilhelm que se apartó del neurólogo vienés.

El fragmento que completa lo que recortamos, es directamente, inaudito por sus estribaciones: “… la razón … nos hace esclavos”. Es por esto que Marx se ocupa del holandés. En la defensa de lo “rationnel” que concreta Spinoza, Karl encuentra elementos que le permiten desmantelar esa Razón, por una Vernunft mínima, pequeña, menor. Esa racionalidad mínima es lo que posibilita criticar la “Ratio” con las herramientas de lo rationnel, sin elogiar un irracionalismo*** estéril.

*** Lo que acaso se precise, sea de una razón poetizada; de un “Paradigma Estético” que ablande una ratio demasiado masculina, varonil, fálica, áspera, dura, seca.

Así como el Proust de Deleuze era anti Logos, de idéntico modo, Heinrich, este Marx que cincelo con mis sombras, con mi soledad y con la “solitude”, sería anti Λόγος. Este Karl poblaría de incertezas una “raison” humana que no toca La Verdad, the truth, la Verdad o “La vérité”. La pequeña razón busca meras opiniones. Pareceres algo fundados en menores raciocinios.

“Decteridad”

Mi empeño en revisitar a Marx, no es únicamente para procurar esmerilar un bruto diamante sino para “completarlo”* allí donde le hizo falta a su bosquejo teórico.
En esa tarea impertinente, me concedo la ελευθερία de re elaborar a Karl y a quienes empleo, con el horizonte de presentar una versión de Marx que no se enunció. Al menos, no como lo intenté… “That’s all” (¿es todo? –¿qui lo sa?).

Circunloquios, desvíos, circunlocuciones

* Para los que le otorgan legitimidad a Lenin para que pueda re construir a Marx como a Il’ich se le dio la gana, lo que delineo es una osadía, atrevimiento que a un estudiante de la Carrera de Ciencias Económicas de la UNSa., que en esa época tenía la concesión de la confitería central de la academia y que se enteró de mi aspiración de una renovación de Karl, des rusificándolo, le asomó una petulancia.

Para ellos, para los que me ofrecen, de íconos, pedazos, insertaré lo que Heinrich dijo de la apropiación de un intelectual: en ocasiones, es inevitable asimilar “… un pensamiento (para usarlo) como propio” –http://www.youtube.com/watch?v=IgAT0jwnVzA.

(Como) Fuera de orden –Onceanidad

En virtud de que no entramé citas al inicio de la glosa, las estamparé ahora, sobre el final del final, para desbrozar el espacio que mime la deconstrucción de la escritura, de lo redactado y de lo que se escribe, aquende y allende, Jackie

Existe, sí, “… una alegría que hace la vida más sublime y hermosa

Karl Heinrich Mordejái Marx Levy (epígrafe que fue gubiado por un joven de 17 – http://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/10/marx-cuaderno-spinoza.pdf, p. 24)

Hay quienes “… conceden su más alta estimación a la … brutalidad” (https://www.youtube.com/watch?v=6C5sHKmAAGg)

Sintagma que es de la autoría del padre del adolescente, aconsejándole que frecuente menos la taberna y que evite, como me recomendaban a mí, una existencia crapulosa –http://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/10/marx-cuaderno-spinoza.pdf, p. 28

Sábete tonto …” (http://www.hispanista.org/poema/plibros/47/47lbp.pdf, p. 85)
El amigo de Engels se resiste hasta en sus versos, a la figura del “σοφός”. Podría acaso, tensarse la apelación al duende, al hada, que repiquetea en la lírica de Karl, en desmedro de la figura del sabio, del filósofo.

Un pensamiento que desestima al “Kobold”, entroniza al σοφός y al poner como monarca al filósofo, pierde el encanto de las sirenas. Y la delicadeza de las hadas, al estilo del hada del “Kommunismus”, es preferible en virtud de que hay que buscar “… confusas visiones poéticas …” (http://www.hispanista.org/poema/plibros/47/47lbp.pdf, p. 99), en lugar de nociones claras, distintas, cartesianas (al contrario de lo que en alguna ocasión, le escuché proferir al Licenciado Jorge Lovisolo, Marx nunca incurrió en un Discours du Méthode –ni en los sintagmas de El capital en los que distingue, hegelianamente, para mi apreciado Jorge, entre “modo de exposición” y entre methodos de pesquisa, ni en la enmarañada “Introducción” a los Grundrisse).

“Turbatio” o Doceridad

Previo a enunciar lo intempestivo que se dirá ut infra, informaremos que el brillante periodista cultural Varela, anoticia que hasta 2008, el Proyecto de edición de ciento cuarenta y cuatro tomos de los palimpsestos de Karl y de su amigo, que sean genuinamente, Obras Completas y no la vergüenza que se publicó hasta ese año, logró difundir en alemán, 55 volúmenes (http://www.youtube.com/watch?v=s8_fV8F35qE).

Para la empresa, se constituyeron equipos de Rusia, Japón, Francia, los Países Bajos, Alemania, los Estados Unidos y Austria, en colaboración con múltiples institutos (http://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/10/marx-cuaderno-spinoza.pdf, nota 226, p. 105).

Ante ese panorama, únicamente la bestialidad de los ignorantes salteños, y la no menos necedad de los supuestos marxistas del mundo y de los leninistas de la Argentina y de sus alrededores, puede ocasionar que tales “marxistas”, pos modernos, no marxistas, post estructuralistas y anti marxistas vociferen, sueltos de cuerpo…, que lo de Heinrich es perfectamente, sabido (por descontado que no soy un parámetro absoluto para calibrar al planeta en ese aspecto, pero no se puede negar que el dominio del campo del marxismo que conseguí para ser apedreado, ni siquiera a mí, me posibilita acceder ni a esos cincuenta y cinco libros publicados con un aparato erudito que calle a los “Rasi”, ni me torna accesible el conjunto de los volúmenes que no se imprimieron).

Yendo hacia otras almedas de Elsinor, podemos afirmar que una vez y otra y otra, se profirió que en Karl había “Materialismus”.

A partir del asombroso periodista cultural aludido, se podría enunciar que si insiste en Heinrich, alguna clase de “Υλισμός” es el Materialismus de una política materialista… No el “υλισμός” ético; no un Materialismus histórico; no el “υλισμός” ontológico lukácsiano; no un Materialismus epistemológico; no un “υλισμός” metodológico; no el “‘materialism’ dialéctico”; no un Materialismus a lo Dussel, que sea la deconstrucción ética de la “alienation” o de la subordinación de la faena al capital. Apenas, apenas, un provisorio materialismo de la praxis, contrario al Idéalisme de la acción del Karl de 1843, y un incierto “Materialismus” political, que combatiría el extrañamiento en general y las alienaciones políticas, culturales y de las tradiciones, en lo puntual, sin acudir a lo Enrique, a una “esencia humana” ni a un Humanism.

El materialismo “politique” detentaría vigencia, mientras la Política sea la estrategia para la conducción de los asuntos de mujeres y varones, Politik que se imagina a la cual el “socialismo” acabará o, si somos demasiado torpes, Política que será anulada por el Kommunismus –para comenzar a orientarnos hacia eso, hacia la abolición de la “Politique”, hacia la disolución del Materialismus político y hacia el reemplazo del “materialism” por algo superior y que no sea Idéalisme, a través del materialismo revolucionario de la acción que no sea la gramsciana “Philosophy” de la praxis, habría que artefactuar un Marx no sistema (habría que inventar un Karl que fuese una constelación múltiple que pudiera atesorar hasta contradicciones, tensiones que no opacarían la cegadora Grandeza de Heinrich, sino que permitirían fugar, huir, con elegancia, de los “marxismos”, de las dialécticas, del Materialismus y de los leninismos).

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