Salta ovacionó a Les Luthiers, esos sabios hazmerreíres

Anoche, el público estalló en risas y aplausos desde que sus seis integrantes Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, junto a Horacio Tato Turano y Martín O’Connor, hicieron su aparición en el escenario del Teatro Provincial. El arte luthier, sobrio y paródico, volvió a brillar con el diagnóstico definitivo de una excelencia indiscutible. El culto al humor inteligente es la clave de un espectáculo que reúne lo mejor del grupo sin perder la esencia de lo nuevo. Antológico y sublime.

Casi medio siglo de historia, coloca a Les Luthiers en el podio de los grandes artistas cómicos del país, cuya consagración tiene que ver con la creación de un estilo particular que conjuga lenguaje/música/humor en una partitura perfecta.

“Radio Tertulia” es el hilo que hilvana la puesta por la que desfilan numerosos sketches como “Las Majas del Bergantín” o “Quién mató a Tom Mc Coffee”, las canciones estructuradas temáticamente como las que trae “London Inspection” o “Rebaño”, este último con sus "Loas al cuarto de baño" (entre otras).

El vuelo de corte poético-humorístico logra despegar sus enormes alas en casi dos horas de espectáculo por el que asoma un fluido lenguaje a través de los juegos de palabras, los lapsus línguae, las onomatopeyas, los retruécanos, las viceversas, los anacronismos y los calambures. Lenguaje que apela a un espectador modelo capaz de atajar los penales luteranos en cada una de las jugadas magistrales.

Prodigiosos y dotados de un talento asombroso, los artistas se llevan de la Radio Tertulia “nuestra opinión… y la tulia”. En esta gala, lo paradójico se viste de smoking tentando a la razón y escapa por la ventana de la imaginación. La música se piensa a sí misma más allá de la forma puesto que apela al contenido que abarca diversos saberes y competencias del público, para entregar filosofía en una cumbia o reunir en una onomatopeya todo el sentido de un texto. Un arte de expansión y de síntesis, un arte que nacido hace décadas conserva en lo profundo, la encantadora novedad de la vanguardia. Con sartenes y utensilios de cocina, con una ducha o una tabla de lavar la ropa, crean música, y todo termina siendo una gran tertulia con situaciones desopilantes.

En esta puesta, una palabra como “loro” puede adquirir el matiz de un intertexto y la historia de la composición de una melodía de Mastropiero puede dar pie a un cuento novelado. Incluso el análisis de una vulgar telenovela como “Alma de Corazón” puede resultar la excusa más exquisita para hacer un análisis psicológico o etnográfico.

Los aplausos y las risas también estarán cargados de despedida. Carlos Núñez Cortés, de entre sus primitivos integrantes, se despedirá del grupo al cumplir los 50 años de trayectoria y ya se está trabajando en su reemplazo, que estaría entre dos artistas: Roberto Antier y Tomás Mayer-Wolf. Si bien estos “Viejos hazmerreíres” han logrado lo que pocos y se ríen de su estado de madurez, Núñez Cortés ha advertido que es hora del retiro “voluntario” a sus más de siete décadas de vida.

Por ahora, la gira de los sabios del humor cortés es el objetivo principal. Sus recetas culinarias y sus baños de música seguirán recorriendo escenarios para arrancar a miles, la sonrisa que transporta una inteligente mirada sobre nuestra cultura. Inspirador.

- Notas relacionadas:

Las himnovaciones de Les Luthiers en “¡Chist!”, una clásica antología
http://www.salta21.com/Las-himnovaciones-de-Les-Luthiers.html

Lutherapia: fanatismo salteño y ovación Luthiersnómana
http://salta21.com/Lutherapia-fanatismo-salteno-y.html

Dejanos tu comentario

Mensajes

  1. Fué un espectáculo de lujo, con público respetuoso de lo que tenía enfrente ya que estos viejos conocidos del humor fino y exquisito nos brindaron dos horas de inolvidable show

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.

Facebook