Roberto Romero, capo-mafia y narcotraficante o prócer ejemplar

A 17 años de su muerte, familiares y políticos (entre ellos el gobernador Juan Manuel Urtubey) exaltaron la figura de don Roberto Romero, quien gobernó la provincia en la década del 80. Investigaciones periodísticas lo señalan como narcotraficante.

El tiempo pasa y las biografías sobre su figura no se ponen de acuerdo. Por el contrario, parecen ahondarse las visiones contradictorias del hombre que logró conquistar el máximo poder político y económico en la provincia en la segunda mitad del siglo pasado.

Al cumplirse el 15 de febrero 17 años de su muerte se le rindieron sendos homenajes en Salta y en Tarija. Entre los participantes en esos homenajes estaba el gobernador Juan Manuel Urtubey, el ex vicegobernador Walter Wayar, el intendente Miguel Isa, además de políticos, legisladores y funcionarios como Santiago Godoy, Marcelo López Arias, Nora Giménez y Mashud Lapad.

Por supuesto, estaban también sus familiares, encabezados por su hijo Juan Carlos Romero, actual senador y ex gobernador, y su viuda Elena Di Gangi.

Para ellos Roberto Romero fue un gran hombre, que cultivó valores tan nobles como el trabajo, la sensibilidad social, la vocación política. Un empresario ejemplar que logró el progreso económico con tenacidad y esfuerzo, un estadista que colocó a Salta en la senda del progreso y la justicia social.

Esta visión parece estar refrendada por un fuerte afán de reinvidicar su figura colocando su nombre a barrios, escuelas, avenidas y fundaciones.

Sin embargo tanto ímpetu reivindicatorio puede parecer también un agotador y en definitiva infructuoso esfuerzo por apagar y ocultar la otra visión que recoge la corriente biográfica antagónica y adversa.

Esa presión subconsiente por negar la otra realidad que aflora en distintos testimonios que obstaculizan la prematura exaltación a la categoría de prócer de "don Roberto", pareció aflorar en las palabras de homenaje que pronunció Miguel Escalante en representación de los empleados del diario El Tribuno en el acto realizado en el complejo editorial de Limache.

"La trayectoria de Roberto Romero recibió largamente el veredicto positivo de la comunidad que lo vio nacer", dijo Escalante.

Tal frase contrasta violentamente con la apreciación que hiciera el abogado Fernando Chamorro en ocasión de su defensa del sacerdote Jesús Olmedo (foto) querellado por Juan Carlos Romero porque declaró a la prensa nacional que el entonces gobernador de Salta no tiene estatura moral para llamar "delincuentes" a los piqueteros ya que su familia está involucrada en el narcotráfico.

Chamorro señaló entonces que la convicción de que la fortuna de Romero proviene del narcotráfico se encuentra fuertemente arraigada en la opinión general de los salteños.

Tráfico de cocaína y trata de blancas

"El candidato a vicepresidente de Menem es hijo de un narcotraficante" decía el anuncio de tapa de la revista TXT de un artículo sustancioso, de rigor paradigmático y muy bien documentado escrito por el periodista Rafael Saralegui, que presentaba un perfil de Juan Carlos Romero y derivaba en una profunda investigación sobre la figura de su padre.

Ese aporte notable es sólo uno de tantos. Decenas de libros, artículos de revistas y notas publicadas en diarios ahondaron en la línea que abriera el famoso libro "Mamá Coca", el primero que relacionó a Roberto Romero no sólo con el narcotráfico, sino también con la trata de blancas.

Pero el tema en la prensa de Salta siempre fue tabú. Solamente el periodista Sergio Poma se atrevió a romper ese silencio estruendoso. Le preguntó al propio Roberto Romero sobre sus vínculos con el narcotráfico en un programa de televisión y cuando se transformó en un crítico implacable del gobierno de su hijo Juan Carlos Romero recordaba a menudo ese lado oscuro de la poderosa familia, con nuevas investigaciones y continuas referencias a cuanta publicación hubiera sobre el espinoso asunto.

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Herederos de una fortuna cuestionada: Elena, Bettina y Juan Carlos. Homenaje a don Roberto, 2005.

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Sergio Poma devino en una suerte de especialista del tema y la cuestión vertebra como eje principal -junto a la corrupción del gobierno de Juan Carlos Romero- el entramado de su libro "Salta, el Narcopoder" , que fue editado pocos meses después de su muerte (acaecida el 1 de enero del año pasado) y que se agotó en nuestra provincia en pocas semanas.

Como se ve, la hagiografía oficial y la investigación periodística sobre la figura de don Roberto Romero son rabiosamente contradictorias y no parece aún abrirse un espacio para que se fusionen o se complementen ni se avizora en el horizonte cercano un punto en el que una de ellas pueda terminar desplazando definitivamente a la otra.

En una rápida consulta en internet se pueden tomar dos materiales que sirven de ejemplo de ambas visiones antagónicas. Curiosa -o significativamente- son las dos primeras entradas que aparecen si colocamos el nombre "Roberto Romero" en el buscador Google:

Visión positiva

La página de la Cámara de Diputados de la provincia de Salta muestra a don Roberto con la trayectoria destacada de un gran político y estadista:

http://www.camdipsalta.gov.ar/INFSA...

Visión negativa

La página no oficial de los servicios de inteligencia del estado argentino reproduce documentos que incriminan a Romero en acciones delictivas mafiosas:

http://www.seprin.com/menu/notas2864.htm