No estábamos errados cuando en otra columna anterior, decíamos que Catamarca (Tinogasta) era un nuevo bastión anti minero en la Argentina (*).
Así fue que a partir de los tumultuosos reclamos colectivos en contra de las mineras extranjeras que operan en el Noreste del país desde hace más de una década, se empezó a gestar de apuro y con urgencia hacia Buenos Aires, una especie de estrategia económico-política que concluyó con el nacimiento de un organismo coordinador interprovincial compuesto por 10 provincias argentinas: EL OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros), similar a la casi ignota OFEPHI (Organización Federal de Provincias Hidrocarburíferas).
Obviamente, hay que decir que esta nueva organización, de no cambiar o derogar la Ley de inversiones mineras 24.196 de origen y cuño menemista, como una reforma del Código de Minería de la Nación, su función y accionar serán meramente decorativos y discursivos y todo seguirá igual como hasta ahora. Similar comportamiento exhibe su par llamada OFEPHI. Así que, salvando las distancias históricas, esto sería como cuando en el pasado colonial, se formó la Liga del Interior, que sólo dio marco referencial a las cruentas guerras civiles que asolaron el territorio nacional hasta su advenimiento constitucional.
Entre algunos de los objetivos del OFEMI, presidido por el gobernador jujeño y la vicepresidente gobernadora de Catamarca (nada menos¡¡ la zorra a cargo del gallinero dirán muchos), será la de arbitrar acciones que la actividad minera cuenta con “Licencia social” (sic), o sea, de plesbiscitos o referéndums. Hablar de Licencia social después de 10 años y de una actividad oculta y complicidad oficial de los Poderes públicos provinciales y nacionales, resulta ser una verdadera hipocresía y perversa falsedad, cuando toda una comunidad reacciona y se moviliza ante los enormes peligros ambientales que la circundan.
Se sabe que el boom extractivo es mundial, y América del Sur, es una de las regiones del planeta más ricas en minerales. La CEPAL registra estadísticas de exportaciones mineras del Mercosur que van desde 2003 a 13 mil millones de dólares y en el 2009 ascendió a 52 mil millones. ¿Quién duda que es un filón muy grande para las multinacionales que saquean a mansalva como hace 500 años el continente americano?
Hay otras propuestas que exceden las presuntas potestades del OFEMI (una suerte de Club de amigos gobernadores con recursos mineros y en manos extranjeras) que de no comprometer seriamente al Senado y la Cámara de Diputados de la Nación con la sanción de nuevas Leyes mineras, no será posible NADA. Y ahora justo, oh casualidad!! se doblaron las dietas en un 100% y el P.E.N. les diría: “está bien muchachos… hay fondos para el aumento pero… quédense en el molde con la megaminería…" Y todos están ahí, calladitos y en silencio. Y los legisladores salteños émulos de Güemes, qué? ¿Dónde están? ¿Salió alguno a los medios públicos a decir algo? NADIE.
Conclusión: La actividad minera sigue siendo en la Argentina una economía de enclave, y el OFEMI estará para mejorar “la imagen de la megaminería extranjera ante la sociedad”.
Para ello, el encargado de las Relaciones Institucionales de la OFEPHI y el exterior, será el gobernador de Salta, un tal Urtubey, ¿le suena?
ASÍ ESTAMOS… COMO TARZÁN, EN BOL… Y A LOS GRITOS.
El autor pertenece a la Asociación de Martilleros de Salta - Es Periodista - Columnista.
(*) Resistencia civil a las empresas extranjeras contaminantes
http://www.salta21.com/Resistencia-...

