Pilar Sordo llenó localidades en Salta para hablar acerca de la felicidad

La psicóloga y conferencista chilena tiene el don de la palabra y la virtud de la actuación, combina ambas muy bien y durante una hora y media logra que te enfoqués en los aspectos sobre los que diserta, que te entretengás y que te vayás a casa con algo que te sirva para la vida. Las anécdotas sobre sus investigaciones y el modo en que las cuenta son un punto a favor por los que Pilar gana en audiencia la cual la aplaude de pie al término de la conferencia.

Una mujer parada en el centro del escenario lo hace todo. Abre con los datos acerca de los países en los cuales realizó sus estudios, cuando su abuelita a los 92 años le decía que se apurara porque quería ver los resultados antes de “partir”… Y hoy tiene 99… El comentario de la señora venía a colación de que las mujeres teniendo hoy microondas, no se les notaba la felicidad…

Punto de arranque: la risa causa molestias porque o es poco fina o no hay ganas. La gente se siente incómoda con la risa. Generalmente se piensa que si alguien está riendo por demás es o porque consumió o porque está borracho; visto de otro modo, para poder liberar la risa, muchas veces se necesita estar drogado. Pilar Sordo cuestiona estas actitudes como así también la del rechazo a la tristeza, a la gente le cuesta expresarla con el llanto. Se refirió particularmente a la muerte: que los de esta parte del continente tienen algo con la muerte. Y que los argentinos no hablan de esas cuestiones porque les parece que no son temas aptos. Igualmente cuando se pierde un ser querido, hay imposibilidad de llorar porque está mal visto. Cuando el duelo es cortado y no se le permite sentir, la persona más tarde enferma. Necesariamente se debe transitar las cuatro etapas del duelo y sacar, exteriorizar la pena y el llanto. Las etapas del duelo son: la de shock, la de rabia, la de pena y; finalmente, la de reconciliación con el duelo. No se dan de manera secuencial y se puede pasar, incluso, en un día, por todas estas. Pilar señala que la gente es irrespetuosa con el dolor ajeno porque apuramos a las personas a superarlo y estas instancias llevan al menos un año. Porque se debe sufrir la falta de una persona en cada fecha importante.

Dice Pilar Sordo: “La primera etapa, que es la de shock, es la de negación de la situación de pérdida, es la resistencia a aceptarla como una verdad, es pensar, por ejemplo, que el otro va a llegar, que lo vamos a encontrar sentado donde siempre se sentaba, que anda de viaje pero va a volver, etc. Tiene que ver con el no poder creer o no querer creer que el evento sucedió”.

La rabia, en general, es un enojo, contra Dios a veces o hacia la vida, porque todo resulta inexplicable. Con la pena es necesario vivir, aceptarla, transitarla y superarla con el tiempo. En la reconciliación aprendemos que la persona está dentro de uno, es la etapa final del duelo.

De una persona que llora se dice “se quebró”, como si su estructura se rompiese, porque para la sociedad, llorar es quebrarse, terminar, es un error, no se lo puede permitir. Te enseñan a ser rígido, a que no debés mostrar “debilidad” porque llorar es ser débil, según lo que dicen los latinoamericanos. Esto determina y condiciona a las personas y las hace infelices.

Pilar llama anticipadores de las desgracias a aquellos que se encargan de arruinarle la vida al otro. Cuando por ejemplo una mujer dice “estoy enamorada”, pronto le dicen, “cuánto te irá a durar”, “aprovechá porque es corto”, etc. Sumado a esto, aparece la “culpa” por sentirse bien, es decir, sentirse bien para la mayoría de nosotros es peligroso, ya que a mayor bienestar mayor infelicidad aguarda según los agoreros. Por eso cuestiona el dicho “si te reís un martes, llorás un viernes”. Todo esto es falso. Pero el resultado es que la gente no cuenta las cosas buenas que le pasan porque eso no puede suceder; tampoco se cree en la bondad y se genera la desconfianza hacia las personas buenas. Entonces las familias les enseñan a sus hijos a ser astutos y no a ser buenos. La corrupción aparece en casa desde que se es pequeño, porque además de falsear las emociones hay que ser astuto y aprender a evadir las normas. Por ejemplo: ir a una velocidad de 115 en el vehículo al momento que no hay cámaras, aunque la velocidad permitida sea 80, pero como nadie te ve… entonces si tu hija es copiloto, aprende cómo saltear la norma.

Pilar nos muestra el caso de Marta, una mujer que en 2010 quedó sin nada porque el tsunami y el terremoto ocurridos en Chile le llevaron todos sus bienes materiales. Pero que ella era feliz porque reunía las condiciones necesarias para serlo. Esas condiciones son: el agradecimiento, agradecer que uno despierta, que está vivo; maximizar o engrandecer lo que se tiene por sobre lo que no se tiene (ella estaba feliz porque no sufrió las pérdidas de los suyos); conservar la fuerza de voluntad (decidir ser feliz); y finalmente, tener sentido del humor (cantar como Marta a pesar de que todo se había destruido, simplemente porque se tiene ganas).

De acuerdo a la investigación, el secreto para ser feliz es entender que es una decisión cotidiana y que depende de cada uno. La felicidad no es externa, no está afuera. Requiere de una decisión personal.

La conferencia es un excelente y maravilloso encuentro con la oportunidad de hacer lo que se te dé "la puta gana" y ser feliz.

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