
Al leer en estas mismas páginas el meritorio artículo de la “poeta y desocupada” Sonia Morales, me conduce a la necesidad de ampliar el análisis -no histórico por razones de espacio- pero si político de lo que ha sido y es el peronismo como freno o traba hacia el socialismo.
Al leer en estas mismas páginas el meritorio artículo de la “poeta y desocupada” Sonia Morales, me conduce a la necesidad de ampliar el análisis -no histórico por razones de espacio- pero si político de lo que ha sido y es el peronismo como freno o traba hacia el socialismo.
Con el mayor respeto, sin ofender y sin herir los sentimientos de nadie y a costa de desagradar a algunos inmaduros o fanáticos, creo (como los que creemos en un sistema socialista), que el peronismo ha sido y es un movimiento burgués que en los primeros años de gobierno por la situación económica mundial después de la Segunda Guerra Mundial le permitió cambiar y mejorar sustancialmente las condiciones de vida del proletariado (hecho que pervive en la memoria colectiva) y que ha conseguido y generado la posibilidad de cambios y esperanzas en cada proceso electoral. Expectativas irreales y esperanzas irrealizables.
En los hechos y en los discursos queda demostrado que el peronismo no es ni socialista ni revolucionario, como que sus dirigentes prometen cualquier cosa y hasta se pronuncian contra el capitalismo y a favor del socialismo, pero siguen fieles a su clase burguesa para mantener y consolidar su predominio y sus ganancias.
El mismo Perón ha sido un apasionado defensor del sistema capitalista y consecuente con su clase. Recordemos fragmentos de algunos de sus discursos: Se ha dicho señores, que soy un enemigo de los capitales y si ustedes observan lo que les acabo de decir, no encontrarán ningún defensor, diríamos, más decidido que yo, porque sé que la defensa de los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa del mismo Estado… No se asusten de mi sindicalismo, nunca mejor que ahora estará seguro el capitalismo, ya que también lo soy, porque tengo estancia y en ella operarios… Lo que quiero es organizar estatalmente a los trabajadores para que el Estado los dirija y les marque rumbos, de esa manera se neutralizarán en su seno las corrientes ideológicas y revolucionarias que pueden poner en peligro nuestra sociedad capitalista de posguerra. Por eso creo que si yo fuera dueño de una fábrica no me costaría ganarme el afecto de mis obreros con una obra social realizada con inteligencia. Muchas veces se logra con el médico que va a casa de un obrero que tiene un hijo enfermo; con un pequeño regalo en un día particular; o el patrón que pasa y palmea amablemente a sus hombres y les habla de cuando en cuando, así como lo hacemos nosotros con nuestros soldados…Con nosotros funcionará en la casa la Confederación General del Trabajo y no tendremos ningún inconveniente cuando queramos que los gremios x o z procedan bien, a darles nuestros consejos, nosotros se los transmitiremos por su comando natural. Le diremos a la CGT., hay que hacer tal cosa por tal gremio y ellos se encargarán de hacerlo. Les garantizo que son disciplinados y tienen buena voluntad de hacer las cosas. Eso sería seguro, la organización de las masas…Ya el Estado organizaría el reaseguro, que es la autoridad necesaria para que cuando esté en su lugar, nadie pueda salirse de él, porque el organismo estatal tiene el instrumento que, si es necesario por la fuerza, ponga las cosas en su quicio y no permita que salgan de su curso . (Bolsa de Comercio, 25 de agosto de 1944).
Más claro y sincero, imposible. Saque el lector sus propias conclusiones de este discurso de neto corte fascista. Debe ser tenido en cuenta hoy para no dejarse engañar con “palmeadas en los hombros”.
Desde 1944 a 1973 no ha variado su objetivo de consolidar el sistema capitalista. El 28 de marzo de 1973, Perón declaraba a los medios de comunicación: Tanto en la industria como en el comercio y la producción, la actividad privada seguirá siendo la base de la economía argentina. Muchas fuerzas económicas que nos fueron hostiles apoyan hoy al peronismo, seguramente porque recuerdan la serenidad y el orden con que actuamos en ya lejanos años.
Tampoco olvidemos la trágica jornada de Ezeiza con 13 muertos o más y 365 heridos provocados por las bandas armadas de la derecha fascista y el peronismo sindical con el consentimiento del propio Perón quien cínicamente ha responsabilizado a las víctimas de la masacre con el mote de infiltrados, como también ocurrió con los Montoneros el 1 de mayo de 1974 que los trató de “imberbes”, “estúpidos” y “mercenarios”, obligados, ante el agravio, a retirarse y quedó la Plaza de Mayo semivacía.
Hay mucho más, pero como vulgarmente se dice “para muestra suficiente un botón”, en 65 años de existencia y casi 40 de gobierno, el peronismo no ha demostrado ser revolucionario o ser el camino al socialismo a pesar de su verborrea populista y promesas antiimperialistas para engañar al pueblo.
En todo caso su disposición ha sido defender los intereses de los capitalistas y no de los trabajadores, como realizar: la reforma agraria; la nacionalización de la banca; los medios de producción en poder de los trabajadores (re-estatizar las empresas “vendidas” por el propio peronismo), salud y educación gratuita, etc., etc.…
Con profundo y sincero aprecio les pido a los compatriotas y amigos peronistas que se sienten de “izquierda” o revolucionarios que reflexionemos juntos.
Pedro Álvarez es médico forense. Conduce el programa radial "Música y libros" por FM Noticias (88.1) de 15 a 16 hs. Se pueden leer sus artículos haciendo click en el nombre.

