Otra vez, el barbado de Trier y sus rimas alrededor de los precios –III

La Matemática no es un lenguaje sin ambigüedades ni imprecisiones.

Los “… ojos negros son un … mundo nocturno … , lleno de espiritualidad; de (esos ojos) brotan relámpagos del alma y (las) miradas suenan … como … canciones … , como un país ardiente … Amamos el (universo) agitado … que se nos abre … ; en su fondo, vemos gigantescos pensamientos solares; intuimos … figuras … que (danzan) ante nosotros, (que) nos hacen señas y (que), apenas reconocidas, se alejan tímidas como la gracia”

Marx Levy, Karl Heinrich Mordejái: Escorpión y Félix. Novela humorística, Tusquets Editores S. A., Barcelona, 1971 b, 12. En https://www.google.com.br/#q=karl+marx+escorpion+y+felix+pdf&start=20 [la puntuación es nuestra –algo queda en estas palabras donadas a “Jenny”, de un Karell “estróngobo” (es un vocablo que tallé, similares a los que, en mi juventud, eran estridentes, chocantes y graciosos, que incomodaban a mi madre y que la obligaban a penitenciarme con no salir de casa, que era lo que quería, para poder leer, tal cual Proust, el Marcel de En busca del tiempo perdido, lo efectuaba a la sombra refrescante de su jardín en Combray)–]

El dinero no es el único problema “… ni … el más importante

Gödel, Kurt Friedrich: “Carta de 25 de Marzo de 1953” en Wáng, Hào: Reflexiones sobre Kurt Gödel, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1991, 40*

*Por propia confesión, se infiere que el padre de Kurt era propietario de una fábrica y que detentaba elevados ingresos, por lo cual la familia de Gödel podía ubicarse no en los grupos dirigidos, sino en los conjuntos acomodados, dentro de las clases dominantes –en estas disquisiciones, se detecta lo fructífero** de las diferenciaciones que hicimos en http://salta21.com/La-hipotesis-de-las-clases-los.html.
Wáng, Hào: ibíd., 57.

** La teoría de las clases amortiguada con la hipótesis de los grupos, nos da una panorámica más fina de la estratificación y nos impide caer en la ingenuidad de Vladimir, de que la teoría de las clases es suficiente para abordar los claroscuros de la multiplicidad*** de ocupaciones, de remuneraciones, de niveles de ingreso, de tipos de consumo que palpitan en una comunidad.

Lenin****, Vladimir Uliánov: O desenvolvimento do capitalismo na Rússia. O processo de formação do mercado interno para a grande indústria, Editora Abril S. A. Cultural e Industrial e a Editora Círculo do Livro S. A., São Paulo, 1982. En https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1899/desarrollo/el-desarrollo-del-capitalismo-en-rusia.pdf.

*** Tampoco nuestra hipótesis es concluyente, en virtud de que una de las lecciones que pueden desprenderse de Kurt es que algo que explica demasiado alberga alguna falla, que es lo que Gödel***** sospechó de David Hilbert, cuando enunció que la Geometría, la Aritmética y la Lógica Matemática, podrían haber demostrado que eran sistemas completos, decidibles y consistentes, presunción que la enarboló David retóricamente, a manera de problemas por solucionar, confiando Hilbert que en realidad, estaban resueltos o a punto de solucionarse.

**** Es sorprendente que alguien erudito como Francisco, haya reivindicado a Il’ich, al que es impostergable dejar a un costado en tanto referente.

Es que difundir “… una … biografía intelectual de Marx es … casi imposible en ausencia de una edición integral … de sus obras. (Levy seguirá) siendo un autor (desconocido)”.

Rubel, Maximilien: Karl Marx. Ensayo de biografía intelectual, Editorial Paidós SAICF, Buenos Aires, 1970, 13 –el libro de Rubel, se acoda en su Tesis Doctoral de ¡1954! (en https://elsudamericano.files.wordpress.com/2013/02/rubel-maximilien-karl-marx-ensayo-de-biografia-intelectual-1957.pdf).

Fernández Buey, Francisco: Conocer Lenin y su obra, DOPESA, Barcelona, 1977. En https://pt.scribd.com/doc/104170520/FERNANDEZ-BUEY-f-1977-Conocer-Lenin-y-Su-Obra.

***** Una argumentación parcialmente técnica, árida****** y desprovista de las amplias consecuencias de los teoremas de Kurt, puede consultarse en Penrose, Roger: La mente nueva del Emperador. En torno a la cibernética, la mente y las leyes de la Física, FCE de México S. A., México, 1996, pp. 101/106 –en http://www.exactas.org/modules/UpDownload/store_folder/Otra_Literatura/Roger.Penrose.-.La.Mente.Nueva.Del.Emperador.pdf.

En p. 112 y ss., el matemático que considera que la geometría euclidiana es una Física de los cuerpos rígidos, sostiene que, como los silogismos de Gödel se apoyan en la atribución de un número natural a las proposiciones que empleará Kurt para demostrar que algunas de tales sentencias pueden no poseer un valor de verdad fijo, los teoremas de Gödel pueden argumentarse apelando directamente, a la Teoría de Conjuntos, al ser los Naturales un conjunto específico de números (para una exposición de los teoremas de Kurt*******, cf. http://www.eumed.net/rev/cccss/26/teoremas-godel.html).

****** Son pocos los científicos que poseen el don de tornar comprensible lo difícil. Uno de ellos fue el Nobel Richard (Feynman, Richard Phillips.: Electrodinámica cuántica. La extraña teoría de la luz y la materia, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2004 –en http://www.librosmaravillosos.com/electrodinamicacuantica/pdf/Electrodinamica%20Cuantica%20-%20Richard%20P.%20Feynman.pdf).

******* A lo que en 2013 adelanté, pueden sumarse algunas consideraciones.
Una de ellas, es que la indecibilidad de ciertos sintagmas pueden no ser paradojas, sino teoremas. Otras proposiciones, sí son “aporías” con el aspecto de teoremas.
Por ejemplo, la oración que dice de sí que es una proposición indecidible es un teorema. El sintagma que enuncia que el conjunto de los conjuntos que no se incluyen a sí mismos es una paradoja y es indecidible, a causa de que ese conjunto se abarca a sí mismo y no.

Por lo demás, existen incontables palabras del lenguaje natural que operan como nociones en la Geometría, en la Teoría de Conjuntos, en la Aritmética, en la Teoría de los Números, en el Álgebra y en la Lógica que no son definibles ni decidibles. Para todas esas ramas de las Matemáticas, el concepto elemental de número, que es intuitivo en lenguaje natural, no es definible ni decidible, por cuanto al intentar acotar la idea de número, presuponemos su categoría.

Lo anterior implica que la Matemática no puede ser una sintaxis pura, en virtud de que siempre cobijará nociones fundamentales provenientes del lenguaje natural o del sentido común que no pueden formalizarse.

La Matemática no es un lenguaje sin ambigüedades ni imprecisiones.

No obstante, una que otra palabra del lenguaje natural podrá convertirse en axioma de la Matemática; es el caso con el concepto de número.

Para que una proposición indecidible en un sistema A lo sea en B, A tiene que detentar una estructura que lo haga encajar en una jerarquía, tal que A sea una particularidad de B o un subconjunto de B. Y no sucede que para cualquier A, A sea una particularidad de B, por lo que no toda oración que sea indecidible en A podrá volverse decidible en B.

Otra de las consideraciones, es que el Principio del Tercero Excluido no es un axioma primordial, a causa de que α y ¬ α ó α y su negación, podrían ser sintagmas indecidibles.

Bien. Ocupándonos de lo que nos compete, advirtamos que en las reflexiones que integran la “Cuartidad”, alteramos la cuota de beneficio (ir a http://www.salta21.com/De-nuevo-Karl-y-sus.html).

Seguiremos con esa labor para acabar con los meandros de la Doub Negasyon.

El lucro de gm1 puede destilarse como
gm’1 = pl i/ct
gm1 absorbiendo pl i y no pl en general, se torna gm’1.
Δ pl considerada sin Δ pl e, significa que se pierde algo de Δ pl e o de Δ g, por lo que
gm’1 = (Δ pl – Δ pl e)/ct ó (Δ pl – Δ g)/ct

En simultáneo, en virtud de que gm es un porcentaje de pl, gm implica otro extravío, por lo que gm indica que, en promedio, el capital no es eficiente al cien por cien, en la transformación del supervalor en lucro.

Hay una cuarta pérdida entrópica más o menos inevitable: la declinación de gm respecto a pl i –si el italiano hubiera alterado con tino lo que deseó aniquilar…, hubiera introducido los cambios que estamos añadiendo, mientras comentamos al padre de Eleanor [ir a http://www.salta21.com/Piero-Sraffa-y-el-barbado-de.html, cf. http://www.salta21.com/Alternativas-para-interpretar-la.html y ver http://www.salta21.com/Torbellinos-Apuntes-para-la.html (el admirador de Shakespeare fue el primero en destilar un enfoque entrópico y por ende, termodinámico de la economía burguesa, previo a que lo hiciera Samuelson, Nobel en 1970)].

Desde este otro panorama, gm’1 sugeriría que el supervalor que el empresario puede convertir en beneficio es un porcentaje de pl i ó Δ pl, extraviando la posibilidad de transformar Δ pl e en lucro. O lo que es lo mismo, que el capitalista común puede convertir en ganancia un porcentaje aleatorio de pl i, si y únicamente si no puede transformar un monto indetectable de pl e en beneficio. O sea, un empresario puede convertir una cantidad de pl i en lucro, si no puede transformar algo en beneficio, lo que significa que el burgués convierte pl i en lucro, si extravía la alternativa de transformar todo en beneficio. No todo lo que el empresario convierte en lucro lo beneficia, ni todo lo que transforma en ganancia es todo beneficio, sin pérdida, ni todo lo que puede obtener el empresario, es lucro, dado que para conseguir un beneficio, el burgués debe perder algo, tal que no hay lucro sin una merma o un extravío…

gm2 implica que un capitalista de envergadura podría transformar porcentajes de pl y de pl e, en lucro, aunque sin poder sumar el excedente “x” de gm3 y sin poder estabilizar la baja de su tasa de beneficio. Id est, un empresario que pudiera transformar porcentajes de pl y de pl e, en ganancia, no podría agregar el resto “x”.
gm3 significa que los oligopolios y que lo que hoy se denominan multinacionales, son las que no sólo pueden convertir porcentajes de pl y de pl e, en lucro, sino que son las que pueden apoyarse en la ventaja de contar con un excedente que retarde la caída de su cuota de beneficio.

Empero, eso no implica que los oligopolios puedan eludir la entropía de no transformar al 100 por 100, pl y pl e en ganancia y que puedan acaparar el resto x sin pérdida, dado que lo que hasta las multinacionales convierten en beneficio es una cifra estocástica de pl i ó Δ pl, un monto indeterminado de pl e ó Δ pl e y absorben una cantidad aleatoria de x ó Δ x y no todo pl, pl e y x, sin más ni más, como se desprende de http://www.salta21.com/Torbellinos-Apuntes-para-la.html.

Si nuestras intuiciones son correctas, la tasa de lucro es una manera de enunciar que el capital no es eficiente al cien por cien en la transformación de ganancia en plus capital o, lo que es similar…, que el capital únicamente convierte el supervalor en beneficio, extraviando inevitablemente, un monto incierto de plusvalía, sin poder lograr que el lucro disponible sea transformado en capital+. Delirando, como el turinés, que la cuota de lucro esté errada o que sea, en la opinión de los Böhm-Bawerk, una inconsistencia fatal en las elucubraciones del enamorado de “Jenny”, lo que los Sraffa, los Menger o los Pareto no asimilan, es que el capital no es 100 por 100 hábil para que la plusvalía sea ganancia o que el capital no es completamente capaz de acaparar todo el beneficio plausible. Entendida con estos giros la tasa de lucro y su tendencia a la caída, no existe nada para objetar y en cualquier circunstancia, si neciamente se insiste con la equivocación del planteo de Marx, queda en suspenso que haya que explicar si el capital es o no, cien por cien diestro para convertir todo en ganancia. Los que repelen la cuota de lucro, sientan implícitamente, que el capital puede transformar todo, sin pérdida alguna, en beneficio y se enfrentan al problema de la conversión de la ganancia en capital, por lo que los que son atravesados por la dificultad de la transformación no es Heinrich, sino los que lo demuelen.

Por otro lado, son los oligopolios y las multinacionales las que alcanzan una eficacia relativa para retardar la caída entrópica de la tasa de lucro y es por eso, que los empresarios tienen que desear ser gigantescos burgueses, ubicándose en la cima de los capitales, para esquivar el descenso de la cuota de ganancia y para capturar una “x” que les dé una ventaja que los otros negociantes no poseen.

Esta perspectiva, anularía en parte, las críticas a lo Bernstein, respecto a que en el sistema del Siglo XIX ya se apreciaba que no había una progresiva concentración, sino que los capitales enormes convivían con las pequeñas inversiones. Eso puede ser tal como lo esgrimió Eduard en su momento y como los que, con el tono de Habermas, repitieron hasta la saciedad, la “genialidad” de Bernstein, pero no quita que la manera más eficiente para demorar la baja de la tasa de beneficio y que la forma más astuta de adicionar un resto a gm, sea procurando ser un capitalista gigante.

Primera Quinteridad. “Clinamen”

Continuando con el tema de los precios, los precios medios reguladores (13) son los “[precios de producción (c + v + gm)] + r + i”, de manera que “r” es la renta de la tierra e “i”, el interés –Marx, 1975 b: 394/395. En algunas ocasiones, Karell denomina a los precios de fabricación, “precios medios”, precios de costo y “costos de producción” –1975 a: 29, 58/60, 86, 161, 171, 178, 182, 230, 250, 300. Para evitar la multiplicidad de designaciones, mantendremos la terminología acordada.

Para el caso del precio de mercado –14– [1975 a: 174, 178–179 (1975 b: 65, 69)], es oportuno distinguir un precio de mercado que es la traducción directa –14 a– del “valor de mercado” (1975 a: 174), de otro que es resultado de una sumatoria –14 b. El primer tipo (14 a) es el producto de las condiciones medias de fabricación –op. cit.: 81–; por su parte, el valor de mercado es un valor estadístico (ídem), el que se ignora en alguna medida.

vm = (vm – Δ vm)

Existe una quinta pérdida entrópica y es que vm es au fond, Δ vm.
La segunda clase de precio de mercado (14 b), es
pm2 = precio medio + rc + gc + influencia de la oferta y de la demanda, tal que “rc” es lo que el burgués puede consumir luego que reinvirtió para mantenerse como guardián de la tarea pasada y “gc”, es el porcentaje de plusvalía cedido al comerciante/intermediario, sea mayorista o minorista. Se constata un desvío –15– de ambos precios de mercado, de los precios de producción o de los precios de gasto (loc. cit.: 178). Como aquí el precio manifiesta que no es igual al valor,
“... el elemento que determina el valor –el tiempo de trabajo– no puede ser el (componente) en el que se expresan los precios ...” –1971 a: 64.

Respecto a la sumatoria precedente, cabe puntuar que las repercusiones de la oferta y de la demanda son insertadas por el padre de Laura en 1975 a: 306. A causa de que no pueden formar parte de los otros tipos de precios, se remiten a este plano. En definitiva, Marx dice que la oferta y la demanda es el marco a partir del cual los precios se encuentran determinados por la regla valor y en consecuencia, por los insumos/valor y por los precios de fabricación. En simultáneo, el juego de la oferta y la demanda está condicionado por la producción en sí –1976: 51 (1971 a: 62). Eso se entiende si tenemos en cuenta que no se destinará al mercado una mayor cantidad de mercancías sólo porque sus gastos hayan descendido; debe haber una demanda que lo estimule –1976: 52.

Por fin, uno de los precios de venta (16) es el “precio de mercado + inflación + depreciación del dinero + disposición al consumo –1982 d: 64 (1976: 47)– + otros elementos” –sin embargo, no es la cúspide de las clases de precios (cf. Infra). En el ítem postrero, pueden contabilizarse los impuestos al consumo –que Heinrich diferencia de la renta (ir a 1975: 132).

En definitiva, para Karl los precios no son condicionados de manera directa por la esfera de la creación de riqueza, sino por una interacción dialéctica en bucles entre el nivel de la producción y entre el estrato de la circulación, en lo nodal, entre el plano de la génesis de tesoro, y entre el nivel de la competencia y de la oferta y la demanda.

Marx Levy, Karl Heinrich Mordejái: Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política. Borrador (1857–1858), tomo I, Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 1971 a. En http://ecopol.sociales.uba.ar/files/2013/09/Marx_Grundrisse_Vol.-1.pdf.

-  “Glosas marginales al Tratado de Economía Política de Adolph Wagner”, 1982 d, en VVAA: Glosas marginales al Tratado de Economía Política de Adolph Wagner, Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 1982 a (en https://historiaycritica.files.wordpress.com/2014/07/marx-glosas-marginales-al-tratado-de-economia-politica-de-adolph-wagner.pdf).

“Primul” Sexticidad. “Dissémination” *

En un costado, permítasenos subrayar que existen varios tipos de impuestos. F. e., uno sobre el beneficio presunto que se descarga en el consumidor –1976: 25. El impuesto al suelo grava a la renta que obtiene el terrateniente; éste traslada la carga al arrendatario, el cual lo imprime en el precio. Por ende, se grava al público. Por último, el impuesto al producto bruto (lo que en Argentina se llama IVA) aumenta los costos de fabricación e igualmente recae en el consumidor –ibíd.

Otros componentes del precio son las tasaciones de las ventajas reales o imaginarias, los cotos sobre la seguridad, las tasas vinculadas a la higiene, etc. (1976: 47). También debemos incluir la indemnización por la probabilidad de una ganancia igual a cero –1971 a: 397– o por el lucro que podría haberse obtenido (e. g., del 6 %), pero del que se consiguió únicamente una parte –loc. cit.: 396.

Hay algunos precios especiales, como el de los alquileres, el de las viviendas (1982 d: 62), el de las importaciones–exportaciones (op. cit.: 66) y los que se forman por las actividades bursátiles –loc. cit.: 37. Por ejemplo, los primeros se componen
a) de la renta del suelo;
b) del interés del capital de construcción;
c) de la ganancia del contratista;
d) de los gastos de las reparaciones y de los seguros;
e) de la amortización anual del capital de construcción, prima que es proporcional al deterioro de la vivienda –Engels, 1971 b: 140.

Engels, Friedrich: “Contribución al problema de la vivienda”, 1971 b, en La guerra de campesinos en Alemania y otros escritos, Editorial Claridad, Buenos Aires, 1971 a.

* Conclusión de la Primera Serie “Dvandvavaad” ó א0 (se procuró un ensayo de introducción de los álephs en http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/regular_files/foucault15.pdf).

“Twadde Rige” Dialéctica ó א1

Segunda Cerificación. Septidad

El materialista alemán evalúa que los precios (en particular, los medios, los de mercado y los de venta) operan como una escala que le sirve al empresario, para testar si genera artículos cuyos precios de producción se curvan o se alejan de los insumosvalor, permitiendo obtener el lucro estadístico, o sea, para checar si los costos son competitivos y si es viable obtener el máximo de plusvalía intrínseca –cf. López, 2008: nota 12.

Lo que observamos en esa cascada de clases de precios es que el elemento que se reitera en todos los tipos, son los gastos/valor de fabricación. Por ende, son el eje en torno al cual giran; no hay pues, incoherencia entre la explicación del valor de las mercancías por intermedio de la norma valor, ni entre la formación de los precios a partir de los precios de costo (1982 d: 37). Idénticamente, no existe brecha entre la argumentación que se inicia con el valor–promedio y la injerencia de la oferta y de la demanda, junto a otros innumerables procesos económicos y sociales (sean de índole objetiva o subjetiva).

López, Edgardo Adrián: “Las grandes ‘catástrofes’ sociales según Marx” en http://www.eumed.net/rev/cccss/0712/al.htm.

“Ail” Primicidad. Octeridad

En síntesis, los precios se encuentran condicionados por los insumos/valor pero intervienen otros factores –1971 a: 389/390. Oferta, demanda, coyuntura económica –1982 d: 62–; los cálculos subjetivos (mitad racionales, mitad irracionales) que condicionan el mejor instante para la compra–venta de un artículo; el estado del crédito (op. cit.: 60); las oscilaciones en el rendimiento de determinados productos –f. i., las cosechas (loc. cit.: 63)–, etc., son términos que intervienen en la edificación de los precios, pero en el estrato adecuado de análisis.

La hipótesis del compañero de Wolff es entonces, una de las elucubraciones más amplias, completas e intrincadas acerca del afloramiento de los precios y no una simplificación desacreditada. La mayoría de los que así se expresan, acaso encontrarían barreras para efectuar las distinciones que hemos articulado y tal vez no podrían indicar las referencias aproximadas del corpus: un buen número nunca suele pasar del volumen I de El capital ni abordar los extensos libros de Teorías sobre la plusvalía. Sin embargo, también sería cuestionable que un enunciador se configure a partir de un “yo he leído en profundidad a Marx”, acorde a lo que Lenin dispara –1972: 374.

Lenin, Vladimir Il’ich: Cuadernos filosóficos, Ediciones Estudio, Buenos Aires, 1972 (no obstante, Uliánov, los variados “μαρξισμος”, el rusismo, el leninvādaya, el sovietismo, fueron una “‘Siemijotyka’ molar”* en la interpretación de Heinrich que incentivó la deconstrucción conservadora y reaccionaria en desmedro de Karell, enfoque que a su vez, apuntaló el “lenguajear” de manual, tosco en demasía, que ahogó al nieto de Levy –los Interpretantes de Marx, hicieron de su obra, de su derrotero, una escritura en permanente desasosiego y en continua erosión, condenando a sus libros a ser una no obra inactual, desfasada que, sin embargo, actúa u obra).

Segunda “Atesis”. Novenidad

* En la edificación de esa Semiótica que entristece, tuvieron participación los que posteriormente, renegaron de Heinrich

El PCF en 1976 “… trata de desembarazarse de (la noción de ‘dittatura del proletariato’) como de un trapo viejo … , sin (haber) analizado científicamente …” el asunto –Balibar, Étienne: Sobre la dictadura del proletariado, Siglo XXI de España Editores, S. A., Madrid, 1977, 178 [en http://myslide.es/documents/etienne-balibar-sobre-la-dictadura-del-proletariado-1977pdf.html (para comenzar, no es oportuno mezclar el estrato de las simples opiniones políticas, con el registro de las demostraciones científicas y aunque no se deba impugnar la idea de “diktaturata na proletariata”, lo que se tiene que discutir es el uso sangriento y terrorista que se hizo de ese vocablo, en nombre no sólo del pobre Karl, sino de la Libertad)].

Slavoj enuncia que el mārkasabāda –¿cuál?–, a través de la idea de Economía Política, “… permite … denunciar el carácter ‘apolítico’ de los procesos económicos como la máxima ilusión ideológica” [Žižek, Slavoj: En defensa de la intolerancia, Ediciones Sequitur, Madrid, 2008, 29 –primero, en el Heinrich por el que apostamos, no existe “Political Economy”; segundo, es impostergable demoler cualquier Economía Política; tercero, la apariencia apolítica de los acontecimientos económicos, no es la forma ideológica más elevada, sino que las ideologías intrincadas son la religión, el arte, la cultura y el Estado de Derecho o el aparato jurídico que blanquea las estridencias entre las clases (en http://www.resistenciavegana.es/descargas/Fanzines%20Variados/Tematica%20Lucha%20Social/En%20defensa%20de%20la%20intolerancia/En%20defensa%20de%20la%20intolerancia.pdf)].

Un discípulo de Gabriel Albiac Lópiz, dice en su Tesis de Doctorado de trescientos veinte páginas, de 1991 y que enfoca los Manuscritos de 1844, que
el Marx de París, “… no es nada original … (a causa de que) trata de despertar a la ciencia económica de su sueño ideológico …” Remata lo que vocifera con que
“… la … crítica (de 1844) a la (‘Ekonomika’, que es la primera en desmedro de ella,) revela su flojedad” –ir a http://eprints.ucm.es/2275/1/AH2001001.pdf. Fernández Vitores, Raúl: La crítica y su objeto. Karl Marx: una práctica teórica, Editorial de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2003, 84, 127 [quizá por aserciones de esa nomenclatura, que repiten prejuicios, la Tesis Doctoral cosechó un “Cum Laude” –los desmantelamientos inaugurales de Heinrich de la Economía, son las anotaciones de los Cuadernos sobre Epicuro <1839–1841>, las glosas de los Cuadernos de Berlín <1840–1841>, algunos parágrafos de los Cuadernos de Kreuznach <1843> y las reflexiones que el yerno de Westphalen ventila en los Cuadernos de París <1844> (como lo hemos proferido en infinitas ocasiones, en el lector de Goethe no existe intento alguno de desideologizar la “Ekonomio”, para convertirla en una genuina Isayensi; lo que hay es la demostración de cuan ideologizada está la Economía y que para ella, el destino es que jamás podrá ser una ciencia)].

Néstor sostiene que “Karell” “… defiende la pertinencia de la dialéctica … como el método ** que conduce a la verdadera actitud científica … , (esa) que mantiene un punto de vista crítico …” –Kohan, Néstor: Nuestro Marx, en http://www.rebelion.org/docs/98548.pdf, 44 [aquí se confunde la investigación científica y la “critique”, las que son dos nódulos disímiles ].

Para emanciparnos de lo que transpusimos, Heinrich dice
“… todos … somos un Fausto … ; corremos en círculo; … caemos sobre la arena y el gladiador, (que es) la vida … , nos mata …” –Marx, 1971 b: 21.

El hombre común, … el que no disfruta de … bienaventuranza … , lucha con la (existencia) vertiginosa, se arroja al mar … y … roba perlas en sus profundidades …” –ibíd.: 25 [deseé hilvanar un plus de Literatura, con el objetivo de insinuar los pliegues y los tesoros que podrían ubicarse en Karl, si auscultásemos sus obras como ficciones y novelásemos sus sintagmas (el nieto de Levy, sería uno de los teóricos que serían novelistas, articulando críticas y diseñando pesquisas de un talante lírico)].

Los “… librepensadores … no encajan en ninguna lengua” –ídem: 27 (con respecto a esta sátira, se apeló a múltiples calificativos, pero es un antecedente de Joyce, con sus retruécanos lingüísticos y con la ausencia de trama, además de albergar frases geniales, algunas de las que hemos diseminado aquí).

** Se sabe que Dussel*** es partidario de un “methodos dialéctico” y de que la dialektiika sea considerada un “method”, oponiéndose empero, al materialismo dialéctico y conservando el materiism histórico –“além disso”, Enrique defiende, a partir de Heinrich, la teoría de la dependencia, aunque lo haga en clave ontológica lukácsiana [VVAA: Carlos Marx. Cuaderno tecnológico–histórico (Extractos de lectura B 56, Londres, 1851), Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, 1984, 36 y ss. ].

*** El husserliano libertario, considera que la “poiesis” se vincula con la acción productiva en el proceso de trabajo****, descuidando que la poiesis es auto generación creadora y que, como tal, es “poesis” o acción poética***** –VVAA: ibíd., 43, 47.

Desde esta perspectiva, habría un materialismo poiético y poético, antes que un materialismo histórico o dialéctico, o en lugar de un socialismo “científico”.

**** Enrique destaca que en Karell existen categorías de enorme alcance y que sirven para englobar “… el paleolítoco o el neolítico …”, que es lo que venimos cimentando desde hace más de una década, con yerros o no (VVAA: ídem, 47).

***** López, Edgardo Adrián: “Poiesis y azar”, 1999, en Face. Revista de semiótica y comunicación. Edición Especial: Caos e Ordem na Mídia, Cultura e Sociedade. Pontificia Universidade Catolica de São Paulo –PUC/SP–, São Paulo, República Federativa de Brasil [publicación cuyo ISSN es 0103 – 1562 (abrir en http://www.pucsp.br/pos/cos/rface/numant.htm y en http://www.pucsp.br/pos/cos/rface/esp99_3.htm ].

- Notas relacionadas:

http://www.salta21.com/Otra-vez-el-barbado-de-Trier-y-su.html;

http://www.salta21.com/De-nuevo-Karl-y-sus.html.

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