Macri ya empezó a gestar la nueva política exterior argentina

Captar inversiones, abrir nuevos mercados y lograr contener importaciones hasta que lleguen dólares frescos, sin que esto genere cortocircuitos con otros países, son los temas que marcan la agenda internacional. El desfile de mandatarios y funcionarios extranjeros marcan un anticipo de lo que viene

Una Dilma Rousseff que llegó tarde por la falta de planificación en el plan de vuelos; un Evo Morales haciendo bromas sobre el partido de fútbol que habían disputado la noche anterior y un Rafael Correa efusivo y sonriente, que hasta acarició la mejilla de Juliana Awada, le marcaron el pulso al encuentro que el presidente Mauricio Macri tuvo con mandatarios y autoridades del exterior a lo largo de la jornada del jueves.

Durante la asunción, el flamante jefe de Estado ratificó la importancia que le imprimirá durante su gestión a las relaciones internacionales. En el marco de su discurso ante la Asamblea Legislativa, Macri desde el vamos trazó una línea divisoria respecto de la anterior gestión.

“Tenemos una visión nueva en la política, y creemos en la unidad y cooperación de América Latina y el mundo”, destacó, para luego agregar que “es necesario superar la confrontación y, aunque por supuesto mantendremos todos nuestros reclamos soberanos, lo haremos sin que eso impida un normal relacionamiento con todos los países del mundo".

El mandatario aludió así a los planteos por las Islas Malvinas, que supieron ser una de las puntas de lanza de Cristina Kirchner en casi todos los foros internacionales en los que participó.

Luego de recorrer a paso de hombre el camino que lo separaba del Congreso hasta la Casa Rosada y tras una breve recepción en Cancillería, Macri pudo tener contacto individual con cada uno de los jefes de Estado y funcionarios que viajaron hasta la Argentina para estar presentes en su asunción.

Por cierto, la visita de Dilma fue bastante deslucida. Estuvo apenas dos horas en Buenos Aires e, incluso, llegó tarde debido a que el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, no había firmado el decreto para disponer de una zona de exclusión aérea.

Esto llevó a que la aeronave de la mandataria no pudiera aterrizar directamente sino que debió esperar su turno entre los distintos vuelos comerciales que llegaban a Aeroparque.

Por este motivo, Dilma se perdió la asunción en el Congreso y fue directamente a la ceremonia en la Casa Rosada. Tampoco participó del almuerzo ofrecido a las autoridades extranjeras y procuró regresar rápido a Brasil, ya que durante su ausencia el Ejecutivo fue ocupado por su vicepresidente, Michel Temer, referente del PMDB, partido que si bien forma parte de la alianza de Gobierno junto al PT fue el que dio luz verde al inicio del proceso de juicio político en contra de la mandataria –ahora suspendido-.

Pese a su fugaz visita, Dilma utilizó su cuenta de Twitter para enviar su apoyo a Macri, a quien le deseó "mucho éxito en su gestión", pese a que en la previa a las elecciones había mostrado su favoritismo por Daniel Scioli.

En uno de los mensajes, Rousseff destacó que "la relación con Argentina es la máxima prioridad para Brasil. Nuestra alianza estratégica es fundamental para el desarrollo de ambos países. Argentina siempre puede contar con Brasil como socio y aliado".

"Estoy segura de que Brasil y Argentina seguirán acercándose cada vez más, en un espíritu de amistad y cooperación", agregó la mandataria.

Según trascendió, durante el encuentro a solas, ambos jefes de Estado dialogaron muy por encima sobre temas como el aporte de financiamiento brasileño para obras de infraestructura –un tema recurrente en los últimos años pero con ningún resultado concreto hasta el momento- y en los detalles de una futura visita oficial de Rousseff a la Argentina.

El plan es que la presidenta llegue con sus ministros de todas las áreas junto con una importante misión de empresarios de ese país, con quienes Macri ya tuvo un encuentro clave en su gira por San Pablo.

Buen clima en el vecindario

El flamante jefe de Estado deberá concretar su primera visita oficial a Paraguay, en el marco de la cumbre del Mercosur, que se realizará el 21 de diciembre próximo.

El líder paraguayo, Horacio Cartes, brindó una conferencia una vez arribado a su país, donde resaltó que la reunión que mantuvo con Macri había sido “fructífera” y que, además de dialogar sobre su visita a Asunción, también trataron otros temas como la renegociación del Tratado de Yacyretá.

“Hay mucha predisposición de Argentina para seguir trabajando. Él dijo que pongamos en la lista todo lo que haga falta, mirando hacia adelante, y trabajemos con las cancillerías”, afirmó Cartes.

Paralelamente, no pasaron desapercibidos los gestos efusivos de dos mandatarios que se habían declarado abiertamente en contra de Macri en la previa a los comicios: Rafael Correa, de Ecuador, y Evo Morales, de Bolivia.

El primero, durante el saludo, se mostró afectuoso con el Presidente argentino y también con su vice, Gabriela Michetti. Y el estilo “buena onda” no se detuvo allí.

Correa aseguró que “las relaciones bilaterales con Argentina seguirán de lo mejor. Nosotros, más allá de las diferencias ideológicas, siempre respetamos la decisión soberana de nuestros pueblos. Hemos tenido las mejores relaciones con gobernantes de toda tendencia, siempre y cuando se tenga legitimidad democrática como es este caso”.

Su tono relajado, por cierto, contrastó con la dura postura que había adoptado días atrás, luego de que Macri pidiera cajonear el ingreso de Venezuela al Mercosur, que llevó a Correa a criticarlo por creerse “árbitro del bien y del mal” y que estaba impulsando una “campaña de desprestigio” contra los gobiernos progresistas de la región.

Más efusivo incluso se mostró el líder boliviano, quien hasta chicaneó a Macri con el partido que habían jugado la noche anterior.

Morales destacó que "más allá de las diferencias ideológicas programáticas buscarán "coincidir en algunas políticas importantes para ambos países y construir una confianza única, además de profundizar la integración regional".

"Mi gran deseo es dar amistad al presidente Macri, empezamos muy bien ayer, jugando fútbol, aunque gané, pero hay una primera coincidencia que es que ambos somos de Boca", afirmó un relajado Morales, muy distanciado de la postura la advertencia que había lanzado hace pocas semanas, cuando señaló que si Cambiemos ganaba las elecciones iba a haber “conflictos” en la Argentina.

El gobierno de Bolivia ya adelantó que pedirá una reunión bilateral de alto nivel para tratar una amplia agenda para tratar temas energéticos, de comercio exterior y tecnología.

Sobre estos repentinos giros pragmáticos, Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, destacó a iProfesional que “tras las elecciones en Venezuela en las que Maduro sufrió una durísima derrota, se abrió un nuevo escenario político en América latina".

"Los gestos por parte de mandatarios como Correa y Morales son una clara muestra del cambio de era”, completó.

EE.UU. decepción y expectativas

Uno de los mayores sinsabores que dejó la ceremonia de asunción para el macrismo fue la ausencia de un representante de peso del Gobierno de los Estados Unidos.

Cabe destacar que, luego de la victoria en las urnas, el propio Barack Obama había llamado por teléfono a Macri, lo que llevó a especular con que se podría contar con su presencia en Buenos Aires.

Sin embargo, la Casa Blanca terminó enviando a dos funcionarios de segundo rango: el secretario de Transporte, Anthony Foxx, y la secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson.

“Para el nuevo Gobierno, esta representación con poco peso fue un sinsabor. Esperaban a algún funcionario de mayor rango. La señal que dieron con esto fue que no están dispuestos a entregar un cheque en blanco. Pero hay que reconocer que el llamado telefónico de Obama fue importantísimo”, destacó Ponce.

Para el macrismo, lograr buena sintonía con los EE.UU. es clave en momentos en que está abocado a abrir el “menú” de financiamiento externo y avanzar en una negociación con los holdouts.

La revancha para el Presidente llegará a mediados de enero, cuando viaje a Davos, Suiza, para asistir a la cumbre del Foro Económico Mundial, donde la Argentina había dejado de participar tras la llegada de Néstor Kirchner al poder.

Allí, Macri podrá tener un primer contacto frente a frente con Obama.

Igualmente, el Gobierno no pierde las esperanzas de que el líder de la Casa Blanca pise suelo argentino.

De hecho, la canciller Susana Malcorra destacó que "hay una gran posibilidad de que el presidente Obama haga una visita de Estado durante 2016". De cumplirse, sería el primer viaje del mandatario estadounidense al país, ya que nunca se trasladó a Buenos Aires a pesar de que sí estuvo en naciones limítrofes.

Malcorra anticipó que "la relación con EE.UU. va a ser muy fluida", ya que "es el país número uno del mundo en cuanto a poderío económico y posicionamiento estratégico", y advirtió: "No tener una relación con EE.UU. sería perder una enorme oportunidad".

Unión Europea: operativo seducción

Del listado de invitados sobresalió especialmente el nombre del Rey Juan Carlos, quien ofició de enviado del Gobierno español, lo que marca un trascendental punto de inflexión en las relaciones con esa nación europea.

El plan de acercamiento se había iniciado días atrás, cuando Macri se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, quien tras el encuentro auguró “relaciones espectaculares” con el nuevo Gobierno argentino.
El acercamiento del Viejo Continente representa un giro de 180° luego de muchos años de tensiones comerciales y roces políticos durante la era kirchnerista.

Con España, los cortocircuitos alcanzaron su punto más álgido tras la expropiación de YPF a Repsol, que desencadenó un boicot contra el biodiesel argentino.

El corolario de la crisis con ese país y con la Unión Europea llegó a principios de este año, cuando la Organización Mundial del Comercio (OMC) falló a favor de ese bloque que –junto con los EE.UU.- demandó a la Argentina por violar normas internacionales debido a las restricciones a las importaciones.

Frente a dicho fallo, la administración de Macri está obligado a desarmar el sistema de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, una herencia del kirchnerismo.

Sin embargo, hasta tanto el BCRA no logre fortalecer las reservas, el Ejecutivo se trazó como misión lograr un plazo de gracia de hasta tres meses antes de avanzar con cambios en el régimen de control de importaciones. De allí la importancia de tener buenas relaciones especialmente con la Unión Europea.

Ponce destacó que “ya se iniciaron las gestiones ante la OMC pero como todavía los funcionarios no estaban oficializados en sus cargos, entonces la negociación para solicitar una prórroga se extenderán unos días más”.

El experto consideró que la semana próxima podría haber una respuesta oficial de parte de la OMC, la cual “debería ser positiva para la Argentina, lo que le permitiría al ministro de Desarrollo Productivo, Francisco Cabrera, lograr una salida ordenada del actual sistema de administración de importaciones".

Otra negociación clave que se deberá llevar adelante el Gobierno con el Viejo Continente es el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE y el Mercosur, con el que se viene insistiendo sin éxito desde hace 16 años y que durante el kirchnerismo fuera muy combatido. Sin embargo, ahora el pacto es resistido por Francia.

Macri es partidario de cerrar este acuerdo y aprovechará la visita que el presidente francés, François Hollande, realizará a la Argentina en el mes de febrero.

- Por Juan Diego Wasilevsky
iProfesional

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