Macri: El mejor alumno de la derecha

La derecha en el mundo se sostiene en la indiferencia del prójimo, la discriminación desenfrenada, el elitismo de clase, las diferencias puntuales que separan a una sociedad en clases sociales y permiten a unos pocos tener el prisma de ser diferentes-distintos en la población global.

Mauricio Macri se instaura como el mejor discípulo de la derecha mundial en este lugar del continente, acostumbrados por sus dirigentes políticos a aceptar la existencia diaria como un hecho sufrido y sufriente, justificado en la mirada mundial de los poderosos como que se tratara la nuestra de una población inferior, ligada, específicamente, a los pueblos originarios y trabajadores (también los jubilados) , que están hechos, desde el principio, a reconocer la gama de sus acotados derechos. Cuando fue (años atrás) la epidemia del cólera, los comerciantes del San Martín se referían a las víctimas indígenas, como que merecían ese destino inexorable por su condición de indios (sic).

Otro tanto parecido acontece con los despidos masivos de los centros urbanos del país, ya que su condición de empleados públicos no los amerita a la defensa. Es el ejercicio descarnado de la violencia social, para lo que la derecha es ejemplar. La derecha en el mundo se sostiene en la indiferencia del prójimo, la discriminación desenfrenada, el elitismo de clase, las diferencias puntuales que separan a una sociedad en clases sociales y permiten a unos pocos tener el prisma de ser diferentes-distintos en la población global.

No considerarlos trabajadores es un insulto llano a la dignidad y el creciente desprecio del Poder por el semejante, que la derecha instala en la vida social cotidiana. Es actuar en contra de los principios civilizatorios y ejercer, descarnadamente, “la barbarie de bajo instinto” (Sandra Russo). Es la sublimación en grado 0 y un llano ejercicio de la violencia sobre los seres humanos. Se potencia cuando para el Estado, la comunidad se transforma en número y se vacía el componente humano. Lamentablemente, incentivada por los grupos religiosos que necesitan de las feligresías desesperadas y arrodilladas para engrosar su clientela, extensivo para los partidos troquista. Un hombre con trabajo no es negocio para estas instituciones que necesitan las hordas exasperadas, que clamen milagros y justicia.

En ese orden, la derecha precisa multitudes de desocupados para manejarlos con la docilidad del abatido. En esta dirección es que va Mauricio Macri, enfundado en un discurso mentiroso y cruel. No estoy preparado conceptualmente, para hacer interpretaciones psicológicas de este masoquismo social argentino y su esmerada afición al sufrimiento, como si en el dolor encontrara algún sentido a su existencia.

EL GRAN DERROTADO

En este sentido el gran malogrado es el pueblo argentino que debe “silenciosamente” aceptar los abusos de poder que ejercita la derecha en su humanidad. La frase, netamente, argentina es:” Y, bueno, qué le vamos a hacer…habrá que seguir luchando”. En donde, “seguir luchando” significa renunciar a los beneficios recibidos en los gobiernos populares. Ejercito un soliloquio: Me pregunto, si no habrá en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo, algún reservorio de extrema culpabilidad, que hace que sienta remordimiento ante los logros. A esto Freud lo llama “el fracaso ante el éxito”.

Este fenómeno tiene relación con el sentimiento de que “algo es demasiado bueno para ser cierto”. La esencia del éxito consiste en “haber llegado” más lejos que el propio padre, siendo esto algo prohibido. De allí el intenso sentimiento de culpa y la necesidad de “pagar” por ello. Lo paradójico reside en que, mientras la gente busca tener logros por sus consiguientes sentimientos de satisfacción y placer, lejos de producir alegría, algunas personas, una vez obtenida la realización de sus deseos, comienzan a sentir ansiedad, se desorganizan o bien se enferman somáticamente y no se tranquilizan hasta haber hecho añicos tales logros.

¿Será éste el síndrome argentino? Porque si hubo algo vigente/concreto/real /visible/ y efectivo, fue la presencia del Estado anterior para asistir a las necesidades sociales. El solo hecho de la creación de Universidades en lugares periféricos, la atención médica de las madres y del niño en el primer año de vida, las asignaciones familiares y la multiplicidad de asistencias accesorias, me da la certeza de que nuestra sociedad no está preparada para soportar las críticas de otros sectores sociales y ese desborde de culpabilidad, los hizo volcarse hacia la búsqueda de castigo. No sé qué otra razón buscar para tamaña aberración electoral.

Para finalizar, me valgo de Wikipedia, como para redondear: “El miedo al éxito es una condición psicológica caracterizada porque el individuo, ante la posibilidad de alcanzar el éxito1 en una área determinada, realiza esfuerzos, conscientemente o no, por arruinar dicha posibilidad. Este comportamiento esta frecuentemente asociado a la baja autoestima o el miedo indirecto a los efectos que implican el éxito.”

"No ser capaz de conservar el estado de éxito. Miedo al fracaso.

Miedo al rechazo de la comunidad a causa del éxito.

Miedo a no obtener el éxito o no merecerlo. Sentimiento de inferioridad o falta de autoconfianza.”

Indudablemente, que los actos actuales de perversión del Presidente, se apoyan en esta conducta neurótica de las masas, cruelmente manipuladas desde la Acción Psicológica de la campaña previa.

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Mensajes

  1. Sr Manguera: gracias por su articulo. Asi estamos en este pais de traidores y mojigatos, con una clase media que solo aspira a tener ojos azules como su presidente. Suerte que existe un 47% que piensa.

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