Los extravagantes caprichos de Donald Trump en la Casa Blanca

Donald Trump fue elegido presidente de un país dividido. En su contra tiene a millones de estadounidenses sin contar a quienes no gustan de él alrededor del mundo. Su impopularidad es un hecho y crece cada vez más a medida que se conocen más detalles sobre su mudanza a la Casa Blanca, su personalidad y hasta de sus exigencias.

Aunque no está confirmado si Trump se mudará por completo a la imponente mansión construida por el primer presidente de Los Estados Unidos, George Washington, o si seguirá viviendo en su lujoso edificio en Nueva York, por lo pronto se ha dicho que el magnate dividirá su tiempo entre ambos lugares. Sin embargo, la ida y vuelta desde la Casa Blanca hasta el Torre Trump le puede costar nada más y nada menos que un millón de dólares en seguridad.

Esto ya de por sí ha sido considerado como una falta de respeto, puesto que rechazaría la mansión oficial de presidencia, cosa que no ha hecho antes ningún mandatario norteamericano a excepción de George Washington.
Donald Trump y sus exigencias que más han llamado la atención

Otro de los caprichos más sonados del millonario ha sido el de reemplazar todas las almendras de Obama por Doritos, al mejor estilo americano.

Anita McBride, que se desempeñó como jefe de personal en la Casa Blanca desde la presidencia de George Bush, comentó a medios estadounidenses que “los cambios van hasta lo mundano (…) Obama, cuya obsesión por la alimentación saludable ha sido bien documentada, mantiene un gran tazón de manzanas sobre una mesa en la Oficina Oval y un suministro de almendras para su tarde-noche. Trump, por su lado es un aficionado de la comida rápida, no solo pidió Doritos sino también papas fritas”, agregó.

Su esposa Melania Trump tampoco que queda atrás con sus exigencias. Nicole Bryl, la estilista de cabecera de la exmodelo confirmó que la nueva Primera Dama quiere adecuar una habitación de acuerdo a sus necesidades, las cuales incluyen zapatos y vestidos de diseñador, además de muchísimo maquillaje.

En unión a su esposa, Trump también planea algunos cambios en la infraestructura de la residencia presidencial, la cual cuenta con dos siglos y medio de existencia. Aunque estos cambios deben ser aprobados por Comité de Preservación de la Casa Blanca, el presidente electo que se posesiona este 20 de enero, pretende cambiar de lugar al Gran Salón, sitio en el que se acostumbra a recibir a los presidentes mundiales y se realizan las ruedas de prensa.

Pero más allá de los cambios materiales, también están los administrativos. Uno de los que más ha dolido entre el personal de la mansión presidencial fue el despido de su puesto de trabajo de Charles Brotman, quien se desempeñó como locutor de las ceremonias de asunción presidenciales desde hace 60 años. Su reemplazo es Sean Spicer, 30 años menor quien también se encargará de la jefatura de prensa gubernamental.

Por último, algo de lo que siempre ha presumido Donald Trump es de su campaña electoral ‘autofinanciada’, puesto que se confiesa como un hombre no amante de la política tradicional. De acuerdo a sus declaraciones, su compañía invirtió millones inimaginables de dólares en propaganda.

Esto y mucho más se ha dicho se puertas para fuera sobre los caprichos del nuevo mandatario de los Estados Unidos. Sin embargo, hasta que no ocupe la Casa Blanca, no sabremos con qué otras sorpresas saldrá el magnate.

- Kienyke

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