Las himnovaciones de Les Luthiers en “¡Chist!”, una clásica antología

Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich conforman un quinteto con rasgos de genialidad en un show en el que el humor inteligente es lo único serio. Así, sus tres días en Salta, 13, 14 y 15 de noviembre en el Teatro Provincia, cosecharon la ovación del público.

Seguramente esta es una interpretación meramente subjetiva. No es casual que este brillante conjunto humorístico musical arrancara con “Manuel Darío”, paráfrasis del nombre de un representante genuino del primer movimiento literario auténticamente americano, el Modernismo. El espectáculo Les Luthiers ofrece diferentes posibilidades de lectura. En mi opinión, la antología se desprende de un carácter totalmente metafórico en el cual el lenguaje opera en sentido poético y metalingüístico con estructura paródica. Metalingüístico porque aluden precisamente a la metáfora, que, en boca de los políticos (Mundstock y Rabinovich), nombra todo aquello que desconocen. Pero el recurso “cae” por su peso cuando “honrados” es una metáfora de políticos y ello es la marca de la elocuencia de un refinado y exquisito estilo particular. Nada queda librado al azar y todo se entreteje como en un fantástico hilo rizomático que conforma un hipertexto construido de manera universal. En sus episodios, están contenidos los políticos en forma global, aunque nosotros pretendamos ubicarlos en los políticos argentinos, que es lo que nos toca de cerca. Algo así como la frase “pinta tu aldea y pintarás el mundo” (Tolstoi).

Rubén Darío era un niño prodigio, he allí la parodia, en cambio Josecito, nombre “real” del querible Manuel Darío, es quien repitió el primer grado hasta la edad adulta y decidió convertirse en músico.

Hay otra feliz coincidencia, y es la de otro título que integra la antología: “La redención del vampiro”. La estética dariana contó con la influencia de Théophile Gautier, escritor francés que trazó su obra maestra del horror en “La muerta enamorada”, donde aparece ya en el Romanticismo del siglo XIX, el mito del vampiro con Clarimonde. También se toma el sentido de “chupasangres” en aquellos aprovechadores de siempre.

A mi parecer, Les Luthiers recorren los movimientos literarios en su antológica presentación, en una mágica combinación musical que entremezcla lo popular, lo lírico, lo académico, el rap, el jazz, la ópera y hasta las canciones de vuelo patriótico que inspirara la pieza “La Comisión”, que actúa como nexo transversal de todo el espectáculo y que se trata, nada más y nada menos, que de un par de políticos “dícese doctores” que contratan a un músico que está componiendo temas del tenor de “Chiquilín picarín” (Carlos Núñez Cortés) para hacer las debidas himnovaciones al Himno Nacional. Los sucesivos encuentros entre estos tres personajes son de factura extraordinaria. Cada uno de ellos construye una sátira acerca de los cambios que se le han efectuado al Himno Nacional Argentino, y otra vez la referencia inevitable a lo nuestro – aunque esta vez la tiene-, pero nunca sin perder la categoría de universalidad lograda.

A lo largo de la historia, el Himno Nacional Argentino sufrió varias modificaciones hasta llegar a su versión actual. Durante la presidencia de Julio Argentino Roca, en 1900, se suprimieron varias estrofas a pedido del gobierno español. No es casual, que los políticos a pedido del presidente Garzete (o cete/sete), interpretado por Carlos López Puccio, le pidan al músico “inepto” (por eso lo han buscado, de allí el humor), que cambie el país “enemigo” por otro, y con ello, se cambie la historia, total “la gente qué sabe”. En todo esto hay mucha pero mucha tela para cortar, si nos detuviéramos en esta fabulosa creación de los consagrados por el público y la crítica. Con este pasaje, nos metemos en el Neoclasicismo. La exaltación de los sentimientos patrióticos y el predominio de la razón y de la verdad, son invertidos en favor de un falso didactismo con el que se pretende aleccionar al pueblo. El retorno a los valores perdidos, la recuperación de la identidad y el uso de la conciencia crítica, son el mensaje de la propuesta.

Conciencia que vela por el cuidado del ambiente con la canción “Sólo necesitamos” (Jorge Maronna y Carlos López Puccio) y que hace alusión a un movimiento contracultural, libertario y pacifista nacido en EEUU en 1960, luego pasado de moda, pero resurgido hasta hoy en lo que se denomina generaciones neo-hippies y que conservan la bohemia y el ecologismo. Muy inspirador. Aquí trabajan la paradoja, mientras que dicen no a la tala de árboles, con ello fabrican guitarras. La ambigüedad es natural al hombre, como el contrasentido del “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”. En esto, hay un humor genuino y sensible, que se desprende del valor ingenuo de la palabra corriente que puesta en la cadena, termina por contrargumentar lo dicho.

El discurso final del presidente de “La Comisión”, escena que se va desarrollando a lo largo de “¡Chist” (chiste con nosotros), puede tener una relación intertextual con un famoso texto de Roberto Arlt titulado “¿Quiere Ud. ser diputado?” y que fuera publicado en el diario El Mundo en 1930. Allí, como aquí, se propone el discurso que tendrá éxito. El monigote símbolo del poder, puede ser un personaje tanto creado por Alberdi (al aludir a Rosas) como por García Márquez o Asturias. Creo que los muchachos fueron más por el absurdo.

La estupidez es un tema del espectáculo. De un lado, la estupidez del ignorante; y del otro, la del arrogante. A ambas estupideces combinadas se contrapone la inteligencia en el manejo del lenguaje. La propuesta de Les Luthiers viene a ser como un masterclass acerca de cómo se estructura el ser humano a partir del lenguaje. Pero para ello, hay que combatir la estupidez. Y se combate con poesía, música, retórica. En síntesis, con el arte de la palabra.

Las antología está compuesta por una selección de sus éxitos: Manuel Darío, La comisión, La bella y graciosa moza marchóse a lavar la ropa, Sólo necesitamos, La hija de Escipión, Bolero de los celos, Educación sexual moderna, Los jóvenes de hoy en día, La redención del vampiro y Encuentro en el restaurante.

El celebrado Mastropiero está condensado en este nuevo espectáculo que reúne lo mejor del grupo. Para el final, y fuera de programa, reaparece Núñez Cortés con Rhapsody in Balls, acompañado por Maronna en uno de sus famosos instrumentos inventados, el Bolarmonio.

Un cierre de lujo, una mejor obertura, un desarrollo magistral de los músicos actores o actores músicos, una poética Luthiersnómana.

El fervor del público cautivo no terminó en la ovación al término. Continuó afuera cuando una multitud se agolpó en la puerta de salida de los artistas. Entre gritos, aplausos y vítores, se retiraba la camioneta que llevaba al equipo. Una vez más, se despedían de Salta llevándose consigo la mística de los juglares de todos los tiempos. Fenomenal.

- Fotos tomadas por Salta 21

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