Las confesiones de Alejandra Macedo tras quedar excluida de la boda de su hermana Isabel

Alejandra es mayor que Isabel por diez años. Hija del primer matrimonio del padre de ambas. Actualmente sufre el desarraigo y su hijo la espera en Estados Unidos. Cuando hablá de él, se emociona hasta las lágrimas. Llegó sola a Buenos Aires. Perdió a su padre y se divorció de su esposo. No tuvo un hombro para llorar ni una hermana con la cual secar sus lágrimas. Vive en Salta desde 2015 y escribe un libro que dará qué hablar. Padece una enfermedad que la deja de cama y que empeora con la tristeza. Para remate, no fue invitada a la boda de su hermana Isabel Macedo.

Alejandra es una mujer de mundo. Sin embargo, se vuelve pequeñita cuando habla de su familia. Seguramente, el día del casamiento, él estará rodeado de su gente. Entonces se pregunta ella: “¿quién estará con mi hermana como parte de su familia?” No haya respuesta ni consuelo. Pero sabe que esto no tiene retorno. Que la han olvidado.

Confesiones

Alejandra: ¿cómo te sentís en estos momentos cuando tu hermana está por casarse el día sábado y no has recibido una invitación por parte de ella?

- Mirá, la verdad me siento triste porque pensé que me invitaría. A pesar de que no tengamos diálogo, pensé que este momento especial que es para cada persona casarse, lo querés compartir en familia, más allá de que uno esté peleado o no. Me parece que esa noche uno olvida sus problemas, se junta como familia, festeja, brinda, se abraza, saca fotos, toma… y entonces al día siguiente, volvés a la normalidad.

¿Creés que hay alguna posibilidad de reconciliación?

- No creo, porque hace bastante tiempo que no la veo -te soy sincera- En el 2014, fue la última vez que la vi cuando fui a Buenos Aires a pasar mi cumpleaños con mi padre que estaba enfermo. Yo estaba en pleno tema de divorcio y fui a despejarme un poquito… de paso a estar con mi familia. Esa fue la última vez que yo la vi a ella. No es que fuimos hermanas… “íntimas” -digamos- pero tampoco fuimos de pelearnos. Después de esa vez nunca más me llamó. Y yo la llamé. Isabel es una persona que no contesta los llamados ni los whatsapp por ahí te manda un mensajito pero no contesta, no es que agarre el teléfono para comunicarse. No he vuelto a tener comunicación con ella.

¿Tenés alguna anécdota que vos recordés de tu juventud o de tu infancia de algo lindo que hayan compartido?

- Tengo de una vuelta, cuando ella tenía dos años y yo 12, que fuimos toda la familia

a Yala de vacaciones. Me la acuerdo como en un gomón… como en un salvavidas en la pileta con mi otro hermano jugando en el agua y yo viéndola desde la orillita porque yo estaba en la bicicleta y andaba de acá apara allá. Adelantamos un poco más… hace unos años que fui a Miramar donde nosotros tenemos casa de veraneo y me acuerdo que estábamos Isabel, mamá y yo caminando por la playa… charlando… riendo…todo normal… cuando Isabel nos dice “chicas respiren” – claro Isabel flaca…- porque “nos están tomando fotos de aquel ángulo”… Así que éramos mamá y yo respirando hondo, teníamos que caminar...ponéle diez metros. Llegamos a la carpa y nos desinflamos con mamá… Es que teníamos que estar súper bien para no arruinarle la foto a Isabel…digamos…

Tengo entendido que tenés hermanos y que ellos van a la boda, según lo que leí en algunas notas… ¿Es verdad?

- Mirá, somos tres hermanos del primer matrimonio de papá… Isabel es del segundo – cuando papá queda viudo- y mi hermano y yo, no vamos. Ahora, mi hermano del medio no sé, no tengo idea si va o no.

¿Ellos viven en Salta o en el norte?

- No. En Buenos Aires…

¿Hace cuánto tiempo que te radicaste acá en Salta?

- Hace un año y unos meses…yo llegué acá en junio del 2015.

Tengo entendido que vas a editar o que estás preparando un libro…

- Es un libro en el que cuento una historia real. Más que nada cuento lo que viví en mi matrimonio: lo lindo, lo muy bueno, lo excelente, lo extraordinario, lo malo, lo feo, todo….Y más que nada, lo escribí para ayudar a otras mujeres a que no pasen lo que yo pasé, lo que sufrí. El dolor que yo tengo es permanente. Ayudarlas a que abran los ojos y a que si sospechan de algo o intuyen algo… busquen y no se queden con que “mi marido es un divino “… que aprendan a oír , que hablen, que no se queden mudas, que no sean creídas… porque eso es lo que me pasó a mí. Es una historia verdadera.

De pronto pienso que ese libro podría llegar a manos de Isabel, que ahora se casa, recibir consejos de su hermana… ¿qué opinás?

- Me gustaría… Me gustaría mucho que lo lea. La verdad que sí.

¿Es tu primer libro?

- Sí.

¿Cuál es el título de tu libro y cuándo lo podremos conseguir?

- Mi libro se llama “Diluvio de mentiras”… todavía lo estoy corrigiendo, tengo que hacer unas modificaciones y después mandarlo a la editorial. No está todavía en librerías, pero falta muy poco. Digamos que lo estamos puliendo un poco más.

¿Qué actividades pensás seguir realizando acá… hasta cuándo te vas a quedar…?

- Mi sueño es regresarme a los Estados Unidos. Porque tengo lo más importante que una persona puede tener: mi hijo. Es el cariño más valioso y no me importa si la gente después de esto me critica o no me quiere… Con que me quiera mi hijo para mí es suficiente.

¿Qué te dijo tu hijo acerca de esta “omisión” –digamos- de parte de tu hermana…?

- “Está complicado, mamá”. Eso es todo.

¿Qué opinión te merece Isabel como persona, como mujer…? ¿Cómo creés que podría ser como esposa o pareja?

- Mirá como hija, con respecto a mi padre y a su cuidado, muy buena, muy buena hija! Como hermana me ha dejado mucho qué desear; y como futura dama, me imagino que tendrá la fuerza para poder afrontar este gran cambio en su vida: de actriz a primera dama de la provincia de Salta. Va a ser un cambio muy grande y espero que pueda cumplir con los mandatos.

Tengo entendido que la gente fue invitada por whatsapp… ¿es verdad?

- Sí. No me parece correcto. Vos viste que hoy en día con respecto a las amistades está todo cambiado, pero que inviten por whatsapp, por teléfono, no me parece.

Este periodista que dijo que toda la familia de Macedo había sido invitada… ¿habrá querido decir que vos no formabas parte de esa familia o qué habrá querido decir?

- La verdad que no sé. No sé qué quiso decir… Yo sé que la gente juzga sin conocer y habla sin saber… todos estamos incluidos, no es que yo soy “ah!”. Pero me molesta que la gente juzgue y que hable mal de alguien que no conoce, que no tiene idea cuál es el problema interno de una familia… porque todos por fuera somos muy divinos… la familia Ingalls… Pero como en toda familia hay problemas

Si Isabel te llamara mañana: ¿irías al casamiento?

- No, no, no. No, porque un familiar no necesita invitación. Aparte esto viene de hace

mucho. Cuando yo llegué a Salta ella estaba de novia con un polista –del cual no recuerdo su nombre- después a los meses… en febrero o marzo sale la noticia que estaba saliendo con el Señor Juan Manuel Urtubey. Yo me enteré por los diarios. Entonces me parece que ella no me incluye en su vida, en sus alegrías, en sus tristezas... porque me tendría que haber dicho “Alejandra estoy saliendo con fulano de tal…estoy feliz… estoy enamoradísima… tenemos planeado casarnos…” Mirá que vengan ahora, dos días antes, tres días antes a decirme… Si me llama o me invita obvio que no voy a ir. No me parece correcto. No estoy incluida.

¿Vos en algún momento intentaste llamarla o comunicarte con ella acá en Salta?

- Cuando llegué de Estados Unidos estuve dos semanas en Buenos Aires… le mandé e-mails y mensajes, pero no responde nunca, como te he dicho. Pero si no llama o no contesta tampoco voy a estar atrás de ella. Ella sabía perfectamente que yo estaba en Buenos Aires, tenía conexiones, todos sabían que yo estaba. Fue duro. Para mí también fue traumático porque vengo de un divorcio jorobado, complicado, triste… Sola…Llegué con seis valijas, un montón de preguntas, un “Diluvio de mentiras”… y ninguna respuesta.

O sea que es doblemente doloroso que tu hermana no te haya apoyado…

- Es doblemente doloroso porque en un año perdí las dos cosas que más amaba: mi padre y mi marido, o sea mi familia. Fue muy doloroso para mí y estuve muy mal… Aparte yo tengo un problema médico, mi enfermedad se llama SAFL, Síndrome antifosfolípido, que es una enfermedad que sería como el primo hermano del Lupus. Y eso me afecta mucho. Las emociones me afectan mucho. Es una enfermedad autoinmune que puede atacar el riñón, el corazón, hígado…cualquier órgano vital. El médico me tiene muy muy cuidada porque cualquier emoción fuerte…no sé cómo puedo terminar. Y he tenido dos fuertes en un mismo año: mi padre y mi matrimonio. Así que volver de los Estados Unidos, alejarme de mi hijo, venirme sola… fue duro. Y no he tenido contención.

- Fotos tomadas por Salta 21

Portafolio

Dejanos tu comentario

Mensajes

  1. Espero que se cure, o x lo menos que esté estable. Lo demás es de palo.

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.