Las Cartas persas como “anticipo” del sistema/Montesquieu

Esa necesaria metáfora ficcional de la que arrancamos, es producto a su vez, de las consecuencias ficcionales de las Cartas persas.

“[... ¿Por] qué soy en la violencia de mis manos destruyendo, rompiendo papeles, poemas en la noche que no acaba más?Roberto Acebo

“[... Contra] tantas manos y tantas maniobras de hombre, contra todos los [pintores] que han puesto en escena y representado (ocultado, sublimado, elevado, violado, velado, vestido, desvestido, revelado, desvelado, re–velado, mitificado, mistificado, denegado, conocido o desconocido, en una palabra verificado, todo ello viene a ser lo mismo, la verdad): el cuerpo de la mujer. Que lo ha soportado todo. Siempre la mujer [...]” Jackie Eliahou Derrida

“[... Por] la noche escribo lo que he visto [...]: todo me interesa y de todo me maravillo [...]” Montesquieu

I. Introducción

Ya es en sí un inmenso problema o cuestión*, argumentar que lo que ligeramente, hemos convocado en tanto “novela epistolar”**, sea efectivamente lo que así abocetamos. Reconocemos que un prolegómeno de esa índole sería necesario para iniciar nuestro modesto análisis de un hojaldre que, a pesar de cierta medianía*** con respecto a El espíritu de las Leyes (Montesquieu, 1995a, 1995b), se podría acaso tomarlo con los giros de un “adelanto”**** sui generis del palimpsesto por el que talló su nombre en la Filosofía–institución***** y en la Metafísica/Estado******.
En simultáneo, habría que discutir larga y parsimoniosamente, si ya en la época en que cincela el “autor” al que aludimos, podría hablarse con alguna legitimidad –aceptando que se tratara finalmente, de una “novela” y del género (noción polémica si las hay...) “epistolar”–, de novela epistolar. Pero ni una cosa ni la otra, podremos ventilar en los márgenes de un artículo marginal*******. Tendremos que proceder casi abusivamente, a hablar de la obra que colocamos en debate, como si fuera una “novela epistolar”. Es decir, partiremos de la metáfora o ficción de sopesar lo empaquetado por el intelectual francés en un continuo ir y venir desde la antigua Galia a Inglaterra, en tanto “novela epistolar”.
Sin embargo, no habría sólo una barrera suscitada por las estrecheces de una pesquisa que debe constreñirse a límites poco elásticos, sino que una demostración para evaluar las Lettres persones como “novela epistolar”, ya supondría de alguna manera, la idea por la que apostamos, por lo que lo que anhelamos argumentar tiene que ser mantenido lamentablemente, fuera de ‘juego’, con el propósito de hacer posible el juego, la demostración misma que desplegaremos. Nuestra ficción, nuestro “como si” no es pasible de una argumentación rigurosa; tenemos que aceptarlo y asumir el defecto acaso ineliminable del razonamiento que activamos.
Por lo demás, esa necesaria metáfora ficcional de la que arrancamos, es producto a su vez, de las consecuencias ficcionales de las Cartas persas, dado que en la escala en que encaramos un palimpsesto que ficcionaliza, ese otro hojaldre que se le “adosa” se contamina y en alguna medida, se vuelve, aunque sea un poco, ficcional.

“Primer” tempo, “Ceroidad” o escansión de apostillas para “notas” en clinamen

* En un comienzo, la ponencia fue esparcida en la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas. Una mirada crítica de la realidad social y política –FISYP–, Instituto miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el día 22 de marzo de 2010 en http://www.fisyp.org.ar/modules/news/article.php?storyid=415.
Por causas ajenas a nosotros, el artículo fue removido de ese sitio, aunque se publicó en un modo escasamente elegante e improlijo en http://pt.scribd.com/doc/56498357/Las-Cartas-Persas-Como. Por ello, escogimos diseminar el hojaldre en otra página web, en 2014.

α Para ser coherentes con la hipótesis de la exposición ficcionada de un palimpsesto de ficción, no había sino que arrancar con la cita de una novela (Acebo, 2009: 15).
Deslizándonos a otro estrato de cosas, hace tiempo que sostengo aquí y allá, que es uno de los más grandes escritores de Salta de lo que se podría acordar en bautizar la “nueva ‘generación’”. Por suerte, pudo esparcir su literatura con el apoyo del Estado, en medio de sensaciones, que me las comunicó en noviembre de 2009, que le motivaban a creer que ni siquiera esculpir universos imaginarios servía y que pensaba abandonar el oficio para el que es un dotado, a causa de los impactos suscitados por esa percepción de inocuidad. Para alegría nuestra, parece haber reconsiderado sus impresiones nihilistas de entonces... –¿será?
En el acto de repudio del asesinato del ex gobernador Miguel Ragone, 11 de marzo de 2010, lo encontré en medio de una reunión con vino tinto y choripán; le solicité con timidez que me dedicara su obra; traía conmigo el ejemplar que había comprado. Respondió que suficiente dedicatoria era que fuese mi nombre, un personaje de la Primera Parte de su novela.

β El segundo epígrafe es de Derrida, 2008.
La tercera cita es de Montesquieu, 1989: 76.

** No hemos podido consultar la versión francesa de la creación del barón, mas, así como Lévi-Strauss respondía a aquellos que le objetaban su análisis de los mitos de algunas zonas de las Américas, delineando que por igual se podría fruncir el ceño ante un lingüista que no haya agotado el “corpus” de un habla previo a emprender un estudio, esculpiendo que con tal demanda el análisis se haría imposible, de análoga manera contestamos nosotros: ese purismo documental nos impediría redactar nada de nadie. Inclusive, nos conduciría a largas reflexiones en derredor de las distintas traducciones de Montesquieu, desplazando el instante mismo del estudio.

*** Como escritor, no revela sus dotes en las Cartas persas (Montesquieu, 1989). Es una novela que por ejemplo, atesora una conclusión muy abrupta; el final no guarda mucha relación con lo que se venía relatando; en ocasiones, en innumerables circunstancias, el texto es iterativo y por ende, aburrido; la prosa es seca, sin las metáforas que se aguardarían en una novela –asumiendo que el hojaldre lo sea...–, entre otros desajustes estructurales.

**** Estamos tentados de afirmar que las Persian letters que elegimos, suscitan un “efecto de ficción” de tal magnitud que impacta en los hojaldres anteriores del barón y sobre todo, posteriores: El espíritu de las Leyes (Montesquieu, 1995a, 1995b) podría quizá leerse, aunque suene un escándalo, como un texto ficcional, a modo de una novela.

***** De algunos de los ejes que induce el pensador argelino judío magrebí Derrida, podríamos inferir que múltiples elementos contribuyen a que un saber de los rasgos de la Filosofía opere con los caracteres de una institución “dura” que institucionaliza y conserva plus ou Moniz, fuera de su seno, a los conocimientos y discursos que no repiten su peculiar registro o que incluso, tratan de socavarla o subvertirla –Derrida, 1984.

****** En paralelo, el amigo de Guattari es de la opinión en torno a que la Filosofía/institución funciona en realidad, como un genuino Estado “abstracto” o en el registro de las ideas, que practica con frecuencia verdaderas razzias contra determinadas concepciones o escritores ácidos –Deleuze et. al., 2007.

******* Debimos apelar a una infinidad de “estrategias” para diseminar nuestros estudios, a causa de un conglomerado abigarrado de prácticas universitarias de acoso.

II. El texto/Montesquieu* de Montesquieu

Según nos hallamos espabilados, el intelectual es honrado con la membresía de ser integrante de la Academia de Burdeos. En 1716 y a sus 27 años, lee para la ceremonia un palimpsesto increíble por la erudición de entomólogo que desarruga: cuál era la mirada del pueblo de los Césares alrededor de lo religioso –cf. nota 15&. En 1717, es nombrado Director y se cree que principia a escribir las Lettres persones o a cavilar su proyecto. En 1721 y a sus 32, lo edita. En 1722, el cardenal francés Dubois, prohíbe la obra.
En 1724 y a sus 35 años, esparce sus Reflexiones sobre la monarquía universal, que para un historiador de la Filosofía política, debiera ser el tejido inmediatamente antecesor a El espíritu de las Leyes y no un recorrido ficcional, criterio que sin embargo, nos asoma muy enjuiciable.
En 1729 y a sus 40, se instala en la añeja Albión y es miembro de la Royal Society.
En 1734 y a sus 45 años, comienza a trabajar en El Espíritu de las Leyes, “novela”/tratado filosófico–político que cierra en 1748, a sus 59.
En lo formal, el palimpsesto en lid, se inicia con la escasamente convincente intervención de una persona que habría sido confidente de los mercaderes, quienes les permitieron copiar las cartas “postales” (Derrida, 2009). El enunciador es homologado pues, con el lector.
El relato se compone de 161 misivas emitidas por varios sujetos, de los cuales adquieren preeminencia para nuestros intereses**, tres acaudalados persas del siglo XVIII, que por los ciclos de sus negocios, se orientan a dos ciudades europeas –Venecia y París. Eso ocasiona que Usbek (detentador de un cuantioso harén) y Rica, intercambien cartas con Redi –gozador de un harén menos populoso– y que en paralelo, los tres lo hagan con desiguales destinatarios.
Of course, la imponente empresa semiótica del lituano Greimas***, nos adiestró a observar que las misivas son en sí, “personajes” de un relato y es de esa suerte que las asumiremos. Las cartas abarcan un periodo de 9 años, yendo desde abril de 1711 (primera misiva) a noviembre de 1720 –carta 146. Como puede constatarse, la misiva que es postrera no es en el fondo, la última, la cual es la número 161, fechada en abril de 1720: es la carta que finaliza la novela/tratado filosófico–político, con el grito ahogado de libertad de una de las concubinas del serrallo de Usbek, que le fue “infiel”**** con un joven al que amaba.
El drama es adelantado muy lejana y vaporosamente, en postales intermitentes que “cortan”***** el soliloquio de a tres en contrapunto******, entre Redi, Usbek y Rica, por el eunuco mayor que es la “autoridad” del comerciante persa Usbek, en su harén. Pero como lo anticipamos, entre las intervenciones del viejo eunuco y el suicidio******* de Roxana, por el horrible dolor que le ocasionó el asesinato de su única pasión adorada a manos de los sirvientes y eunucos del serrallo del despechado Usbek, el relato no se encuentra bien artefactuado y además, la conclusión de la novela es decididamente, intempestiva y mal lograda.
El grueso del relato se integra de las misivas que divagan acerca de un cúmulo de temas, que son los que au fond, preocupan y ocupan al francés indeciso entre morar en Inglaterra o la nación representada por París: las diferencias sociales, el mejor gobierno, la operatividad o no de la erudición, la eficacia de las penas, las relaciones entre los sexos, el imperio de la moda, los vínculos entre padres e hijos, la fe y la religión, etcétera.
Uno de los principios de interpretación del tejido que desarmamos y tejemos de nuevo, se halla en la “postal” 78, cuando Rica transcribe a Usbek en abril de 1715, una letter de un francés de visita por España:

Entendimiento claro y sana razón se encuentra entre los españoles, mas no se busque en sus [bibliotecas]. Véase una de [ellas]; novelas a un lado y escolásticos a otro: cualquiera diría que [hizo] ambas partes y reunido el todo un enemigo secreto de la [cordura] humana. El único buen libro que tienen (El Quijote) es el que ha hecho ver lo ridículo que eran todos los demás” –Montesquieu, 1989: 135 (la aclaración entre paréntesis curvos, nos pertenece).

Los prolongados efectos ficcionales de la “novela epistolar”, causan que El espíritu de las Leyes y otras obras, puedan sopesarse en algún sentido, una narración, una ficción. En simultáneo, la mención del trotamundo francés de paso por España, ocasiona que el papel de observadores de los tres mercaderes, se halle justificado. Con eso, se legitima el rol de analista de Montesquieu–enunciador.
En otro orden de asuntos, el efecto ficcional citado es un recurso que causa que los perfiles de la Sinrazón (la necedad, la locura) no se distingan tajantemente, de las figuras de lo Cuerdo –el discurrir sano, la ciencia– y que ese efecto sea de acción tan robusto, que nos torne a nosotros aquel “genio maligno” que confunde lo novelado y la novela, con lo que no debiera ser ponderado ficción, al estilo de un tratado filosófico. Asimismo, deconstruye la diferencia que supone Montesquieu, entre la Sinrazón y la Cordura para que sea factible argüir qué sociedad y qué Estado son los “ideales”******** (de plano, la comunidad y el Estado ideales son los compuestos por mujeres y varones “normales” *********, casados**********, con descendencia***********; son integrados por padres que son obedientes a sus padres************, con fe************* y por descontado, adultos, gobernados por la monarquía o en su defecto, por una República**************).

Segunda constelación de glosas en “clinamen”

* Un patronímico que se acomoda en la Historia oficiosa y oficial de la Filosofía, es un sistema, algo que es predicable también, de otros nombres que se ubican en otros campos, en otros saberes –gubiaríamos que existe un sistemaWallerstein, tal cual lo dije en 2002 en el “marco” o parergon de uno de los concursos de profesor Auxiliar que me hicieron perder con un dictamen espantoso, al tiempo que el Jurado (con pocas luces...) se burlaba de la “ocurrencia”.
En lo particular, la novela en liza es el sistemaMontesquieu de Montesquieu –aunque no necesariamente, de “todo” Montesquieu–, imitando, mimando, la esfera áleph de los ojos de la rata borgiana, esfera que subsumiría en sus pobres dimensiones, la vastedad del cosmos, al igual que la esfera asentada en un libro de música, que asoma en la tapa de la obra que publicó la Universidad de Málaga, Málaga, España y que gira en torno a cierto Marx (a quien, se puede auscultar, me es difícil no invocar... –López, 2010 a).

** Lo que significa que acorde a diferentes objetivos de investigación, las Persian letters podrán ser comprendidas de otra guisa.

*** Greimas, 1971; Greimas y Courtés, 1982; Greimas y Courtés, 1991.

**** Se entrevé que nos negamos a respaldar la misoginia, el androcentrismo, la homofobia, el machismo y el patriarcalismo del filósofo.

***** V. g., en la carta de pp. 159/160.

****** No se trata de una “agudeza” que merece un aplauso, sino de la situación que aflora al no estar elaborados los perfiles de los tres mercaderes, de modo conveniente y en profundidad. En los hechos y como el palimpsesto es de gris para abajo, los comerciantes son uno y el mismo, a pesar que sean tres.
Quizá ocuparnos de una obra que pudo haber cosechado éxitos en su momento, por la letanía que adormilaba la París del setecientos, sea suficiente para que nos caiga la sentencia implícita de la lettre 142, en la que un erudito idiotizado con su sabiduría, que le consumió los mejores años de su delgada y tenue vida, revela orgulloso en lo que pierde inútilmente, el no bien estimado tiempo:

“[... Entre mis muchas disertaciones, figura una] que corrobora con las más doctas conjeturas, sacadas de los escritos griegos más fidedignos, que Cambises fue herido en la pierna izquierda y no en la derecha [... Le] enviaré a vm. un tomo en cuarto en forma de comentario, de un verso del libro sexto de la Eneida de Virgilio [...] Ceso aquí, porque tengo que [...] restablecer un hermoso pasaje de Plinio el naturalista, desfigurado [...] por los copiantes del quinto siglo [...]” –Montesquieu, 1989: 247.

Aunque suene jocoso, el sacrificar años a la acumulación inservible de conocimientos inútiles es un delirio altamente destructor. A ello es a lo que mandan a fenecer a toneladas de árboles, un ejército de estúpidos y necios historiadores, que se esmeran en contar el ganado que circulaba de un lado a otro del colonial Alto Perú (¿para qué esa duplicación de los archivos con lo mismo, ficcionado encima, sin ingenio?).

******* En la edad capitalista de hoy, todavía puede aguardarse que la única “emancipación” de las mujeres sea la Muerte fría y despiadada, por el femicidio, por el suicidio o por el –des–fallecimiento que adviene luego de una existencia atiborrada de agonías.

******** Foucault esgrime que suelen implementarse múltiples coartadas para separar lo “mejor” de lo peor, lo “aconsejable” de lo desaconsejable, etc., entre las que figuran la intervención de la Psiquiatría o de la Historia, con el objetivo de colocar a un lado, las ideologías, los agentes, las rebeliones, que sean “aceptables”, de las que no lo sean (2000: 145–147).
Lo curioso es que, por una parte, Paul-Michel, incurre en intelecciones históricas y cuasi sociológicas, en esas exiguas páginas y, por otro, apela (aunque no lo reconozca...) al categorema ideología, al que había desestimado –2000: 130.

********* Tal cual se despliegan las relaciones de género, explicitan que los “[...] hombres somos locos” –Montesquieu, 1989: 64. De acá, lo que nos importa es subrayar el significante “anormal” y no una aparente crítica a vínculos entre los sexos que no sean machistas, patriarcalistas y misóginos. Esa palabra implica que los hombres eviten ser locos y que por consecuencia, sean “normales”.
Más directo es el sintagma que profiere: “[...] me compadezco, Ibén, de la humana locura” –“postal” 40; Montesquieu, 1989: 67.

********** “[... Todo en las mujeres europeas que observé, mi adorada Roxana,] es mancha de su virtud y agravios que a sus maridos hacen [...]” –misiva de Usbek a la enamorada Roxana; Montesquieu, 1989: 45. Se aprecia entonces, que las féminas “deben estar” casadas para que la soltería no ofenda el orden y ya en el matrimonio, para que las mujeres “no agravien” a sus esposos.

*********** Es ineludible ser un “[...] buen padre de familias [...]” –carta 46; Montesquieu, 1989: 74. Por consiguiente, es necesario poseer descendencia.

************* “[... Los] actos religiosos más [sustanciales] son [el respeto a] las leyes, el amor a los hombres y el afecto filial” –“letter” 46; Montesquieu, 1989: 73. En virtud de que mujeres y varones que adoran a sus hijos, generan descendientes que son amorosos con sus progenitores, vástagos que serán también, padres, los buenos gobernados son progenitores que adoran a sus padres y que por ende, son obedientes a ellos.

************** Los europeos no sólo “[...] no son buenos cristianos, [sino] que tampoco son buenos ciudadanos [...]” –carta 46; Montesquieu, 1989: 73. Por lo que, occidentales o no, hay que procurar ser buenos creyentes y ser a la par, buenos gobernadosα (sean ciudadanos o súbditos).

α Que la preferencia del novelista y tratadista, sea lo monárquico no exige argumentación. En cuanto a que si no se puede constituir una monarquía, el régimen pueda ser una República no monárquica, se demuestra por lo siguiente:
Primero, porque muchas veces, el orden regio puede ser defectuoso: la escasa templanza “[...] de nuestros monarcas [...] es la más venenosa fuente de sus injusticias y crueldades [...]” –“lettre” 33; Montesquieu, 1989: 55.
Segundo, a causa de que, si lo anterior es así, la República sin rey puede ser adecuada para gobernar: “[...] donde parece que reside el sagrario del honor, la reputación y la virtud es en las repúblicas [...]” –misiva 89; Montesquieu, 1989: 150.
Empero, hay que desembragar lo abocetado sosteniendo que la monarquía puede corromperse y “degenerar” en autoritarismo o República: los “[...] gobiernos [...] son la mayor parte monárquicos; [... es difícil que subsistan puros], porque es un estado violento que [... cae] en despotismo o República [...]” –“letter” 102; Montesquieu, 1989: 169.

III. La “trastienda” de las Cartas persas

El enunciador es Montesquieu, en tanto “personaje conceptual”* en la Historia de la Filosofía: si cuando redacta, un escritor se ficcionaliza en la función de enunciador, lo cincelado puede admitirse, sin enredarnos en ninguna ingenuidad que la Semiótica nos advirtió no asimilar, como barómetro indirecto de lo que elucubra el intelectual que se auto construye en el registro de lo Simbólico, a través de un lenguaje que, en el ejemplo que nos abisma, se “encofra” en novela. El “trasfondo” de las Lettres persones será la “trastienda” de lo que el personaje categorialMontesquieu revela que piensa Montesquieu**.
Por suerte, es lo suficientemente lúcido, aunque no descolle en cuanto novelista, como para no alucinar que es simple que alguien pueda asignarse con rapidez a un lugar o enviarse a alguna filiación, dado que se inquieta a partir de Rica, en sunombreporsunombre, quien le remite una carta a Ibén: “[...] si por casualidad decía uno en la tertulia que yo era persiano, al punto se oía [alrededor] de mí [...]: ‘¡El señor es persiano! [...] ¿Es posible ser persiano?’” –Montesquieu, 1989: 53. La pregunta absorbe la atribución de cualquier nacionalidad: en principio, se está más o menos seguro de ser argentino, francés, inglés, español, pero..., ¿se es en el fondo, latinoamericano, indio, argentino, francés, inglés, español? ¿Qué querría significar ser presuntamente, argentino, francés, inglés, español?*** ¿Qué se englobaría en supuestamente, “ser”?
Y no obstante, el filósofo no deja de ser (valga la ineludible paradoja de criticar el lexema ser, proveniente de la Metafísica del Ser, y no poder eliminar el uso de la palabra “ser”), francófilo, etno y eurocentrista****. F. i., en la letter de Usbek –en Francia– a Redi (Venecia), el primero sostiene indisimuladamente, que en París reinan la libertad y la igualdad –Montesquieu, 1989: 148.
Al mismo tiempo, existe una especie de Tratado acerca de la “tolerancia”*****, cuando estipula que las religiones no son tan malas, en la proporción en que habría que actuar con base en la existencia presunta de un dios******, y sin embargo, no son tan buenas, en la escala en que la adhesión fanática a la propia religión es una manifestación de insanía******* (carta 60 de Usbek a Ibén; Montesquieu, 1989: 99).
Por otro lado, emerge una Antropología Filosófica y una Metafísica de la Historia, en las primeras páginas –como si se anunciara en los preparativos del arranque de una Filosofía, esos enormes discursos–, cuando en las “lettres” de Usbek a Mirza (Persia), el destinador de las cartas, que no es otro que el “personaje nocional” Montesquieu y el súbdito Montesquieu, quien tuvo una hija que lo desestructuró por ser mujer********, en 1717, elucubra que durante siglos, los hombres evolucionaron desde una cuasi “animalidad”, a ser trogloditas y de allí, a trogloditas poco a poco más civilizados –Montesquieu, 1989: 26.
Por último*********, otra de las isotopías que nos gustaría********** desenterrar es que hay toda una “Alucinología”, una cascada de grandes mitos que zurfilarían el texto comentado y cuyas resonancias y conexiones, llegarían hasta El espíritu de las Leyes y más allá [tanto de Montesquieu (de los “dos” Montesquieu; del enunciador y del teórico–político), dentro del “sistema”Montesquieu, cuanto de lo que se produjo luego de ese Nombre de Padre en la Filosofía y fuera de su inmenso “campo”]: la alucinación humillante de la castración de súbditos o ciudadanos “eunucos”, aptos entonces para la obediencia y civilidad***********; el mito de lo que sería Oriente************ desde una perspectiva inglesa, francesa y al cabo europea, “occidental”*************, occidentalista, occidentalizante y occidentalizadora.
La alucinación sobre el Progreso de los trogloditas, que se transforman en hábiles para mercadear**************; el mito del buen gobernante y del “buen” Gobierno. La alucinación de la Monarquía ideal***************; el mito del régimen “monárquico” y aristotélico de las pasiones ordenadas****************, de las vinculaciones de género “correctas”*****************, de los delitos y las penas balanceadas******************, de la “sana” orientación del deseo******************* y de los controles razonables de la sexualidad********************. La alucinación de la “adecuada” reverencia a los dioses*********************, entre otros mitos.

Tercera curvatura (porque lo temporal es un “clinamen”) de glosas en desvío

* Los deleuzianos celosos, que nunca faltan..., objetarían que empleemos la noción en la palestra, no para aludir a las ideas, sino a un nombre. La maña se justifica en que desde determinada perspectiva, la noción de “personaje conceptual” –Deleuze y Guattari, 1993– también se enlaza con un patronímico que hizo época en la Filosofía.

** Ése es el gesto que concreta Jacques-Marie al enfocar a Joyce, con su teoría de las cadenas/nudos borromeos (Lacan, 2009).

*** Estas y otras preguntas son las que se ubican al comienzo de lo que atropelladamente, nos empujan a olvidar los festejos “patrios” en torno al Bicentenario –sin embargo, ¿qué “patria”? y después de todo..., ¿por qué una patria?

**** “[... Los occidentales] [son] siempre activos y laboriosos [...]” –“postal” de Usbek a Rustán; Montesquieu, 1989: 34–, por lo que los demás, el resto, en especial, los salvajes, son como son por no ser trabajadores y en consecuencia, por ser vagos y “mal entretenidos”.

***** “[...] El que quiere que [...] mude de religión, sin duda [no piensa que ...] él no dejaría la suya si pretendiera violentarlo a ello; [...] ¿por qué [se] extraña [...] que no haga yo lo que [... él no haría]?” –carta de Usbek a Mirza; Montesquieu, 1989: 145.

****** “[...] De suerte que aun cuando no hubiera un dios, siempre debiéramos amar la justicia [...]” –“lettre” de Usbek a Redi; Montesquieu, 1989: 141.

******* La francofilia se acoda en la crítica unilateral a los españoles, a los cuales el autor/enunciador los evalúa apegados a las brigadas inquisitoriales, a tal extremo que por más que alguien pueda jurar “[...] más que un carretero que es ortodoxo, [... asentirán] que [posee] los requisitos necesarios [... para que lo] quemen como hereje [...]” –carta de Rica a Ibén; Montesquieu, 1989: 51.

******** La deconstrucción, sí, mi amada deconstrucción, se halla señada por nombre de mujer (Chávez Díaz, 2010).
Cuando en 2006 quise explanar parte de las ideas del africano, que devino parisino por la unilateralidad del colonialismo, en Sociología, de la que hasta 04 de marzo de 2011 fui jefe de cátedra, lo que se suscitó fueron reacciones de oposición, tanto de las Auxiliares de la materia cuanto de algunos estudiantes, ventilando que lo que deseaba compartir no interesaba, no se entendía, ni era contenido del Programa aprobado –en el aula, dejé jirones de mi pobre vida porque hasta pronunciar el nombre del argelino, me sensibiliza... Y el día 15 de marzo de 2010, entre las 10, 15 hs. y las 12, 00, en el Salón Auditórium de la Facultad de Ciencias Naturales, por la invitación de una profesora, concurrí a la disertación “Estar juntos en educación: una mirada desde las diferencias”, Pedagogía que es una aplicación o un “uso” de Derrida, en el ámbito de la enseñanza. Hay que calcular que estaban aquellos que me denostaron por el atrevimiento de 2006, junto a autoridades y docentes que no reciben con hospitalidad al otro ni lo aceptan, sino que son capaces de votar por su expulsión (la actitud era como si nada de lo que se conferenciaba amenamente, aludiera a sus espantosas prácticas).

********* Lo que no implica que lo enarbolado acerca de la “novela” sea todo lo que se pueda decir, sino lo que yo particularmente, puedo o me permito enunciar.

********** Porque se trata de eso, de puntos de vista que son la mirada desde un punto –Bourdieu “dixit”– y que se asocian con nuestras preferencias subjetivas, por más que el aprendiente de la Carrera de Filosofía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, Sr. Julio Quintana, me haya cercado con el dibujo amistoso respecto a que soy subjetivista (¿quién no lo sería?...). Por añadidura, se trata y no de un “punto”: como parte de un organismo amplio que se “altera”, somos apenas una mota de polvo; en cuanto microcosmos que es un universo, no somos de ninguna forma, un sencillo punto.

*********** En la “letter” del primer eunuco a otro de idéntica penosa condición, se expresa: “[... cuando te mutilaron] creí que nacías por segunda vez y que salías de una esclavitud en la que siempre habrías de obedecer, para entrar en otra en la que habrías de mandar [...]” –carta 15; Montesquieu, 1989: 28. Empero, ¿quién le preguntó al desdichado si anhelaba la primera supuesta “esclavitud”?

************ Said, 1990. Cuando en 1992 fui a la Universidad del Estado de Arizona, EEUU, para leer una comunicación en derredor a cómo la dialéctica infernal del Amo y del Esclavo nos atormenta a los que problemáticamente, podríamos llamar “indolatinoamericanos”, me anoticié de los escritos de ese pensador que argumentaba que Oriente en general había sido la invención de Occidente para auto afirmarse. En la aldeana y pueblerina Salta, no lo conocían y al mencionarlo, los que iban a ser después mis colegas, al graduarme en 1998 con Summa Cum Laude, se reían de lo que ni siquiera estaban enterados. Of course, cuando su traducción estuvo disponible en Argentina se ocuparon de citarlo, tal cual hubiesen sido casi íntimos de Edward W. Said.

************* Una de las fallas de los planteos de Said, indicada en abril de 1992 por el Dr. David Foster en una de sus clases para posgraduandos, consistía en que partía de lo que axiomáticamente, había que aprehender por “Occidente”, lo que por aplicación tardía de las ideas del intelectual aludido a otras esferas culturales, se comenzó a socavar con relación a Occidente mismo. No obstante, cuando se destila una categoría para “Occidente”, ya se entiende lo que es lo occidentalizante, etc.

************** “[... La] prosperidad [comercial de los trogloditas] excitó la envidia ajena [...]” –“lettre” 13; Montesquieu, 1989: 25. ¿Por qué debiera ser necesariamente así?

*************** Se abultaba “[...] cada día la población, tanto que [...] los trogloditas [imaginaron] que era conveniente elegir un monarca [...]” –carta 14; Montesquieu, 1989: 24. ¿Por qué no cualquier otra política?; ¿por qué no el socialismo o el anarquismo?

**************** “[... Zachi, esposa mía, si ...] te incitaran tus desordenados apetitos, ¿qué no [harías] por satisfacerlos? [...]” –“letter” 20; Montesquieu, 1989: 35. Y si el sexo es salud, ¿por qué una mujer, cualquiera, no tendría que colmar “esas” inclinaciones?
Para el concepto del dominio regio de las pasiones en el estagirita, ir a Aristóteles 1995.

***************** Es impostergable aceptar (?!) “[...] que [...] las mujeres [... son] inferiores a nosotros y que[, según] nuestros profetas[,] no han de ir al Paraíso [...]” –carta 24; Montesquieu, 1989: 41. Con semejantes compañeros, mejor no ir al Paraíso o incluso, que no haya Paraíso, ya que para un Adán, el Paraíso fue sin duda, Eva, su amordolor, a quien eligió, arrinconado como quedó entre la alternativa de permanecer en el Edén solo, sin ella, o extraviar la serenidad del Paraíso, mas, junto a Eva. Acá encajaría una de las oraciones del relato, en “boomerang” contra el pensador: “[... ¿de] qué sirve [...] tanta Filosofía?” –Montesquieu, 1989: 123.

****************** “[... Ha] de ser proporcionada la pena al delito [...]” –“lettre” de Usbek a Redi; Montesquieu, 1989: 157. No obstante..., ¿a causa de qué habría que castigar?

*******************Inútil cosa es hablarnos de la subordinación a que nos sujetó la naturaleza; [...] es fuerza que [...] ejercitemos [la obediencia] para que nos [protejamos del ...] vuelo [de nuestras] pasiones [...]” –misiva de una de las esposas del harén a Usbek; Montesquieu, 1989: 103. Es fácil delinear que casi nada es natural y menos la subordinación o la obediencia, que son sociales. Hacia 1998, el Licenciado Néstor Spaventa en una de las clases de lo que luego se transmutaría en Introducción a la Historia de las sociedades (Carrera de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta), asignatura en la que dejé de laborar definitivamente, hacia 2002, me sugirió que, acorde a Reich, lo esencial no es que haya obediencia, sino lo que impulsa a alguien a obedecer.
Continuando con el desarme de Montesquieu, en lo tipeado no se aprecia con claridad por qué las féminas “debieran” sujetar sus hermosas pasiones y no por el contrario, enseñarnos cómo volverlas más sutiles, en el étalon en que nos emancipásemos de la lógica masculina.
Lo más curioso de lo ficcionado por el tratadista, es que en virtud de que él es el enunciador y al colocarse como mujer, se feminiza a sí mismo. Sin embargo, no es acaso sino una fantasía y hasta un Fantasma masculinos, querer saber cómo discurriría, sentiría, etc., una mujerα –recordar los delirios de Schreber, juez que procuró alucinar una feminización de sus sensaciones, que lo arrancaran del empobrecedor ser masculino y del imperio del Padre.
En otro hojaldre de cuestiones, se detecta que son los subalternos y por supuesto, las mujeres las que se dirigen a otro, siendo pocas veces respondidas por el otro al cual hablan, que es como puede imaginarse, un varón.

α Acebo, 2009. El destacadoβ escritor salteño, que ganó en 2009 el Primer Premio en novela de los Concursos Literarios Provinciales, organizados por la Secretaría de Cultura de la provincia de Salta (Argentina), procura feminizar su escritura en el segundo capítulo de la Primera Parte de su texto, imaginando qué diría una mujer del amor y de ejes similares. ¿Lo consigue?; una difícil pregunta con imposible respuesta. Y..., ¿cómo no intentarlo para huir del orden del Padre y de lo castradoramente masculino?

β –Nota injertada a una apostilla, que se “subordina” a una nota. Roberto ni siquiera es mencionado en los compendios de novelistas marginales; tuvo una divergencia con las universitarias que se encargan de confeccionar esos “padrones” y ello fue suficiente para la excomulgación, dada la intolerancia estructural que cohesiona a la Corporación académica. Tampoco figura en las placas que adornan el Paseo de los Poetas.

********************No es la causa única de la despoblación de los países cristianos la prohibición del divorcio; que no es menos [perjudicial ...] el número de eunucos que entre ellos hay[, ... que son] los clérigos [...]” –“letter” de Usbek a Redi; Montesquieu, 1989: 195. La sexualidad tiene que someterse a una política de Estado para la ocupación efectiva del territorio y para la activación de la economía por el número de habitantes.
Por ese espíritu reaccionario, es comprensible que el filósofo sea anti abortista (“[... entre] los salvajes [... se practica] la costumbre cruel [...] de [...] abortar [...]” –Montesquieu, 1989: 201. Es más “bárbaro” que las féminas se vean en la situación inaudita de morir por abortos clandestinos, por el rechazo fundamentalista e irracional de la Iglesia papista a la legalización del aborto, a la difusión de una educación sexual en los púberes y jóvenes y a la universalización de métodos anti conceptivos (tampoco se trata de hacer del aborto una práctica continua de anti concepción, porque el feto es realmente, un no nato, un no nacido, contra el cual es difícil sustentar un derecho sin impugnaciones, para quitarle la vida –es una de las cosas que desestiman las feministas talibanes y los abortistas no menos fanáticos).

********************* “[... Los trogloditas que] cantaban [...] las desventuras de los primeros trogloditas [...] celebraban la grandeza de los dioses [...]” –“postal” 12; Montesquieu, 1989: 24. Aquí se da por sentado, que la inteligencia respecto a la existencia de los dioses es algo que va de suyo. Es que en los casos ejemplares que trajimos a colación, el filósofo partía de interrogantes que no argumentaba y que los asumía como tesis demostradas (tal cual lo amasaron Althusser et. al., 1998 y Bourdieu, 1999).

IV. Otros núcleos temáticos

Las isotopías que describimos, son los ejes más significativos. Después, vienen otros “menores”, algo más discontinuos pero muy impactantes.
Por secuencia de aparición, se dice que los Vicarios de Cristo son extraños ídolos*.
El escritor se refiere a la Física, la Astronomía y la Medicina, en tanto ciencias que son las supersticiones propias de los europeos** –Montesquieu, 1989: 54. Tales supersticiones inducen efectos muy devastadores; se lo capta al ser conscientes de que los científicos están propensos a “[...] descubrir un secreto que enseñe un medio más breve de matar hombres y de aniquilar pueblos y naciones enteras [...]”. La Química devino el Cuarto Jinete que “[...] pierde a los hombres y los destruye poco a poco, [...] mientras que los otros tres, la guerra, la peste y el hambre, los aniquilan al por mayor [...]” –“lettre” 105; Montesquieu, 1989: 174.
Mujeres y varones son seres contradictorios (Montesquieu, 1989: 55). Somos propensos a las audacias***, a las extravagancias****, a las petulancias***** y a las vanidades******.
Sin embargo, ese diagnóstico no protege a nuestro autor de incurrir en un odio a la vida y por extensión, a lo vivo, a lo vital y a lo alegre, cuando enuncia que es el “[...] el nacimiento de un [individuo el que] se [debe] llorar, que no el de su muerte [...]” Líneas más abajo, minusvalora las congratulaciones: “[...] casi siempre son falaces nuestros pesares, falaces nuestros contentos [...]” –carta 40; Montesquieu, 1989: 67.
Ese rechazo a la vida, a la potencia vital, a lo alegre, acciona que se pincele que porque somos culpables es que tendríamos que acortar el tiempo de la prosperidad (Montesquieu, 1989: 132).
Por último, la oposición a la vida se expresa en que se elogia a los militares en cuanto ejemplos del pundonor –Montesquieu, 1989: 151. No hay que recordarlo (¿o sí?...) que esa detestable profesión es sinónimo de la despiadada Muerte y de su culto.
A lo precedente, le sigue una toma de posición respecto a ese fetiche que es el tiempo, cuando expresa que el presente es un ahora para el goce y que el pasado ya fue y no es nada******* –Montesquieu, 1989: 79. Lo temporal es en paralelo, concebido a manera de un Gran Destructor******** (Montesquieu, 1989: 154).
Los hombres son feroces; a cualquier asunto le dan semblante de “bueno”, aunque menos apariencia de serlo detente –Montesquieu, 1989: 96. Por su lado, el Derecho********* es el saber que adiestra a los Príncipes y a los acomodados, en detectar hasta qué punto es dable violar********** las leyes y salir ilesos (Montesquieu, 1989: 159).
Llamativamente, se alude a la doctrina atómica y a pesar que no sea suficiente para tornear lo que anticipamos, quizá se pueda esgrimir que el autor glosado era algo atomista o simpatizante del atomismo y acaso, hasta epicúreo: mujeres y varones son seres que se hallan encima de un átomo porque la Tierra es un punto en el universo –Montesquieu, 1989: 99. Añade después que millones “de personas no son más que un sutil átomo imperceptible [...]” –Montesquieu, 1989: 131.
El harén es caracterizado a modo de un espacio de poder en el cual entre los subalternos, f. e., las esposas y concubinas del serrallo, se busca la aprobación de las demás y en simultáneo, se delatan unas a otras ante los eunucos (Montesquieu, 1989: 108) o frente al “señor” del harén***********.
A pesar de eso, se debiera intentar esmaltar la vida con acciones generosas –Montesquieu, 1989: 111. Una excelente táctica para alcanzarlo, es abandonar la manía “[...] de inculcar a los demás nuestras opiniones [...]”************ –Montesquieu, 1989: 102.
Luego de lo anterior, se reflexiona que la legislación es demasiado abstracta y que los casos sobre los que se asientan las leyes, son hipotéticos y se apartan de la regla, por lo que insiste una imposibilidad de aplicar las normas************* (Montesquieu, 1989: 120).
Aun en los temas menos continuos, el pensador galobritánico se deja atrapar por el imperio funesto de la religión y de lo religioso, porque se aboca a elucubrar una teodicea acerca del libre albedrío y de los inconvenientes que suscita con un dios, que es el de las tradiciones humanas… –Montesquieu, 1989: 122–, lo que explicita la centralidad que ocupan la religión y lo religioso en una teoría política al estilo de la del nacido en 1689, en las inmediaciones de Burdeos.
Curiosamente y en desmedro de lo que agendan la mayoría de las mitologías religiosas al respecto, el filósofo parece hacer una apología del suicidio y por proximidad semántica, de lo que se denomina “muerte digna” y tal vez, eutanasia. El integrante de la Royal Society anuncia:

Cuando vivo abrumado de dolor, de miseria y de afrentas, ¿por qué me quieren estorbar que dé fin a mis pesares y privarme con inhumanidad, de un remedio que tengo al alcance de la mano? [...] La vida se me ha concedido como un beneficio, luego, la puedo restituir cuando deja de serlo [...]” –carta 76; Montesquieu, 1989: 130.

Esboza una deconstrucción de los hospicios, al proferir que los hombres “[...] meten algunos locos en una casa para que crean que están en su juicio los que viven afuera” –Montesquieu, 1989: 135. El sintagma es una muestra de la polifonía enonciva que habita un texto; sus “voces” múltiples se descoyuntan unas a otras.
Arriba a una visión ingenua del Derecho Internacional, cuando alucina que los tratados de paz entre las naciones, son santos e inviolables************** (Montesquieu, 1989: 158).
Después, sostiene que no es muy aconsejable la “movibilidad” y el caos que transforma a antiguos ricos en pobres y a “advenedizos”, en nuevos potentados –Montesquieu, 1989: 163. Lo que se complementa con la exposición de su espanto ante la mezcla poco “oportuna” de las clases*************** (Montesquieu, 1989: 236).
Ya a principios del setecientos, se cavilaba en torno a la moda: es “[...] indecible lo que a un marido le cuesta que se ponga su mujer a la moda” –Montesquieu, 1989: 164. No es sexista de nuestra parte, lo que transcribimos, no, sino que “refleja” los costos del consumo para alguien que se coloca en posición de marido y de “solvente”, y para quien envía a la postura de esposa que se adorna, a su pareja hétero. Es la “proto” conciencia de una cuestión que en mil novecientos, agitarán los intelectuales de la “economía política” de la publicidad respecto a que fenómenos como la moda desafían la ley del valor. Of course, es prohibitivo que abordemos un asunto de esa magnitud y sin embargo, podemos adelantar que las hipótesis del amigo de Engels, tienen en cuenta y en la cuenta, a sucesos de los perfiles de la moda****************.
Otra isotopía radica en que el francés propone una suerte de noción “pro rousseauneana” del contrato social, por el cual no únicamente los nexos humanos se acodan en la libre simpatía mutua y en la alternativa de “rescisión” de ese contrato, sino en la posibilidad de rebelión legítima ante un déspota o rey que no cumple con su “parte” del acuerdo. En los términos del Licenciado Jorge Lovisolo y sus Figuras de la Razón Contemporánea, el politólogo se encuadraría entre los “pensadores del consenso”, línea que desemboca en Habermas:

“[... Un] sólo vínculo puede estrechar a los hombres, que es el de la gratitud: un marido, una mujer, un padre, un hijo están conexos [... únicamente] por el cariño que se tienen o por las ventajas que se proporcionan, y estos [...] motivos de gratitud son origen de todos los reinos y [... de] las sociedades.
Pero si [un Príncipe,] lejos [...] de hacer que vivan felices sus vasallos, los quiere abrumar [...], cesa el fundamento de su obediencia [...]” [“lettre” 104; Montesquieu, 1989: 172–173 (lo resaltado es nuestro)].

Prosigue explicitando que el poder del monarca no puede ser absoluto y sin límites, dado que si como individuos no detentamos en nosotros un tal poder, no es factible cederlo a alguien para que se encargue de gobernar, puesto que nunca pudimos tener ese poder absoluto*****************:

“[... Ninguna] potestad ilimitada puede ser legítima, porque nunca pudo [detentar] legítimo origen. No podemos dar a otro más potestad en nosotros que la que a nosotros mismos compete [...]” –misiva 104; Montesquieu, 1989: 173.

Filosofando acerca de las causas de una caída de la población, contornea un escepticismo y nihilismo similar al de aquel Ángel habilitado por Benjamin, que observa una larga cadena de estragos y destrozos (“postal” 112; Montesquieu, 1989: 186). Esa fuerza aniquiladora de la biosfera y del cosmos, lo lleva a pensar que quizá, fueron innumerables esos acontecimientos destructivos –leerte 113; Montesquieu, 1989: 189.
La “tesis” de sociología brutal y de historiografía silvestre, que canonizó el mitosociólogo Weber (evaluado por la Nomenklatura académica hostigadora, inquisitorial, mediocre y talibán, como “padre”****************** de La Sociología...), en torno a que el protestantismo incide de manera diferente en el desarrollo del capitalismo, en comparación con el impacto del cristianismo, se halla en la misiva 117, pp. 196–197*******************.
Quisiéramos dar fin de una buena vez a este largo periplo, con una oración plena de escepticismo ácido, como para que ingrese una bocanada de aire fresco, de alivio para un asmático o alérgico:

“[... Los individuos] sin cesar oscilan entre esperanzas falaces y risibles temores, y en vez de apoyarse en la razón se fraguan monstruos que los asustan o fantásticas sombras que los engañan [...]” –Montesquieu, 1989: 251.

La “Quarteridad” duplicada de apostillas en “desvío”

* “[... El] Papa [...] es un ídolo viejo a quien, meramente por costumbre, tributan incienso” –carta 29; Montesquieu, 1989: 50. La noción es productiva, en la escala en que sería dable gubiar que determinadas figuras políticas, como los reyes, los primeros ministros y los altos magistrados, son fetiches o ídolos.

** La historia de la Medicina es bastante dramática, ya que luego de su promisorio nacimiento con la sistematicidad de la “Escuela hipocrática”α, la Edad Media la sepulta y las investigaciones clandestinas de Leonardo pasan ignoradas por siglos, hasta que en el ochocientos, al calor de la Revolución Industrial, la Medicina recupera de nuevo, lo que había perdido en el milenio oscuro, desconociéndose todavía, los aportes del genial maestro, que se revelan en el siglo XX.
Yendo al estrato del que descendimos a las glosas, podemos tallar que como a las dos primeras ciencias se las conservaba en alta estima, se deduce que la caracterización de tales ciencias como las supersticiones propias de los occidentales cristianos, podría ampliarse a las Ciencias en sí y sostener que la ciencia qua Ciencia es una superstición de una etnia peculiar, que son los europeos.

α Hipócrates, 1995.
Empero, porque la “Escuela hipocrática” era o aspiraba a ser molarmente científica, tal línea médica se aprisionó con facetas delirantes u oníricas, dado que en la Colección hipocrática que sobrevivió, había un sinnúmero de desajustes que se enlazaban con infinidad de prejuicios y supersticiones (abrir http://www.salta21.com/La-herencia-de-Hipocrates.html).

*** Existen los que “[...] todo lo han hecho ellos, todo lo [vieron], todo lo han dicho y todo lo [pensaron ...]” –carta 50; Montesquieu, 1989: 83.

**** “[... Siempre] se han de oír necios que sólo tratan de sí [...] y para todo se citan [...]” –“lettre” 50; Montesquieu, 1989: 83. Lo delineado en las notas 47 y 48 &&, les entra como pieza de sastre a más de uno de la institución maldita en la que me tocó ganar con sangre, el pan para mis hijitos.

***** Por doquiera, se multiplican “[...] repartidores de reputación [...]” –carta 36; Montesquieu, 1989: 60. Es lo que ocurre en varias organizaciones del “campo popular” de la mojigata Salta.

****** Cientos respiran “[...] que se mantienen con distinciones y viven con intrincados silogismos y falsas consecuencias” –misiva 36; Montesquieu, 1989: 61. Tal es la situación en los disímiles aparatospartidos leninistas de izquierda.

******* Por eso mismo, habría que renunciar a “chronos”, tal cual se podría inferir de cierto Marx (López, 2009 a; cf. http://www.salta21.com/Aproximaciones-al-corazon-aspero.html).
El Dr. Carlos Skliar, el conferencista derrideano en la esfera de la Pedagogía, estima que si uno se no se concede tiempo para orientarlo al otro, cae en las redes malsanas de la norma y de lo normal. Modestamente, opino que el artículo incluido en Dar (el) tiempo I. La moneda falsa, sugeriría un otorgarse tiempo para abandonar lo temporal. Habría que esquivar, de un lado, las tra–m–pas de la norma y de lo normal, y de otra parte, la tentación indecisa por “khrónos”, su orden.

******** Una concepción negativa, destructiva es algo que se presta a leer, porque..., ¿no se podría concebir lo temporal, por más que se acepte que no es sino una temible ficción, de otra forma que en cuanto esencia destructora?

********* La abogacía y el Derecho son tan conservadores que fueron neoliberales previo a que el neoliberalismo aflorase históricamente.

********** Con el Derecho “[...] se erige la iniquidad en sistema [...]” –carta de Usbek a Redi; Montesquieu, 1989: 156. Es lo que acontece en “topoi” mezquinos y enfermos como determinadas academias de (no) saber.

*********** A veces, no existen peores enemigos de los no acomodados que los propios subalternos y no hay más contrincantes de las féminas que otras mujeres.

************ Es un elemento que se podría sumar a lo que hemos llamado ética menor de la enunciación, con mil precauciones en torno a las “palabrejas” moral o “ética” –López, 2010 b.

************* Vimos que para el político, la monarquía puede ser substituida por la República, al menos, en X condiciones. No obstante, lo que acaba de esparcir tendría que haberle servido para no confiar en que la monarquía sea el gobierno ideal, tal como lo plantea en El espíritu de las Leyes (empero, consultar nota 21 y lo que es esculpido en p. 17). &&

************** Le faltaba decir que los citados tratados son una muestra de la “acción comunicativa”... Plus ou Moniz, cae en ese pozo del liberalismo de “izquierda” al creer que existen, de menor a mayor, un Derecho de la Razón –¿de cuál?–, un Derecho de Gentes (¿qué “gentes”?) y un Derecho Público que los engloba –Montesquieu, 1989: 159.

*************** Tampoco son inexorablemente, clases los segmentos que menciona. Ya desfilaron el Papa, los altos magistrados, los reyes, los primeros ministros, que no son clases, sino obreros improductivos privilegiados, que son integrantes de los grupos destacados o hegemónicos. Aquí y allá, alude a los artesanos y periodistas, los cuales son en un porcentaje significativo, miembros de los “conjuntos no privilegiados”. Entonces, en la escala en que las Persian letters sean un documento del siglo XVIII, testamos la hipótesis de los gruposα formulada por nosotros, a la que repetimos:

a. Conjuntos dirigentes: clases opresoras (cuando existen –pueden ser aldeanasβ, urbanas o campestres, pre burguesas, pro capitalistas o ya burguesas) “+” trabajadores no productivos acomodados (pueden ser citadinos, aldeanos, rurales, pre capitalistas o pro burgueses) “+” sectores independientes privilegiados –pueden ser aldeanos, urbanos, campestres, pre capitalistas o pro burgueses– “+” población inactiva destacada (puede ser citadina, aldeana, rural, pre capitalista o pro burguesa) “+” excluidos acomodados –ídem.
Esa última posibilidad, fue intuida cuando nos embarcamos en el desmotamiento interminable de La formación de la clase obrera en Inglaterra del weberiano culturalista, E. P. Thompson (López, 2009 b). La rara categoría alude a algunos “parias” que gozan de una situación destacada y que por consiguiente, los vuelven diferentes a los excluidos in stricto sensu: las prostitutas caras de Palacio o las cortesanas, los “favoritos”, los asesinos de acomodados con ingresos de privilegio, abonados por miembros de los aglomerados destacados, entre otros marginales acomodados;
b. Grupos subalternos: clases dominadas –cuando se las detecta (pueden ser urbanas, aldeanas, campestres, pre capitalistas, sometidas por el capital y/o pro burguesas)– “+” obreros improductivos no acomodados –pueden ser citadinos, aldeanos, rurales, pre capitalistas o pro burgueses– “+” sectores independientes no privilegiados (pueden ser aldeanos, urbanos, campestres, pre capitalistas o pro burgueses) “+” población inactiva no destacada –puede ser citadina, aldeana, rural, pre capitalista o pro burguesa– “+” excluidos o parias (pueden ser aldeanos, urbanos, campestres, pre capitalistas o pro burgueses).

Con esa teoría ampliada de los conjuntos –hipótesis refinada en comparación con sus versiones precedentes–, las querellas no son única y linealmente, refriegas entre clases. Por igual, se aprecian luchas entre élites, entre los diferentes segmentos de los grupos hegemónicos, entre los desiguales fragmentos de los conjuntos subalternos, etc.
Tamaña reelaboración de los asertos dispersos del barbado de Prusia, sin la injerencia de Il’ich y del leninismo, nos hacen aparecer conservadores, opinión que se altera cuando me oyen intentar demostrar que el capitalismo no se está descomponiendo en la actualidad, que no es un sistema viejo, obsoleto, senilγ o decadente, porque en esos instantes, el parecer suave se muta en que soy “reaccionario” y contrarrevolucionario [no soy leninista –aunque no sea anti leninista...– y no soy partidario de la mirada catastrofista, mesiánica, paranoideδ y mítica sobre el final “cercano” del orden burgués (lamentablemente y aunque sea un genuino escándalo, creo que un pronóstico no mesiánico, no catastrofista, no paranoide y no mítico, le puede adjudicar de supervivencia a la sociedad hegemonizada por el capital, de entre 150 a 300 años, ya que es una forma de producción joven, si sopesamos que se halla en pie desde la Revolución Industrialε o bien, que arranca con zigzagueos y complicaciones, hacia el mil quinientosζ o hacia el 1400)].

α Abrir López, 2009 a.
β Como es conocido, la aldea se distingue de la ciudad.
γ Una perspectiva radicalmente distinta en Amin, 2009 b: 27.
Coincidimos en que el derrumbe plausible de la comuna burguesa, será intrincado y de prolongada duración, o sea, secular y que la constitución del socialismo –si se puede avanzar hacia él...– será en paralelo, de larga duración, por lo que ni el final del capitalismo está en la próxima cuadra ni la insurgencia ni el socialismo se ubican a la vuelta de la esquina (lo que curiosamente, no deduce Amin).
δ En una charla increíble de 09 de marzo de 2010, me topé con la “teoría” de que el imperialismo puede haber alcanzado tal grado de despliegue, que es probable que existan medios para manipular conciencias a larga distancia, para suscitar terremotos, para gestar a propósito el cambio climático como una “faceta” de la lucha de clases a escala global –id est, para “controlar” el clima (?!)– y para emplear algún tipo de arma electromagnética. Esas hipótesis delirantes y que vuelven al cosmos burgués y al imperialismo, más poderosos de lo que son, se correlacionan con un barniz de cientificidad igual de absurdas y hasta con una lógica tan férrea, que también es delirante.
No por nada, parece haber una íntima solidaridad entre esas manifestaciones de insanía demoledora y ciertas elucubraciones fantásticas, como las de la Lógica, la ética, determinadas teorías políticas, etcétera –no se podría negar en serio, que al menos, gran parte de la filosofía kantiana es un delirio, como lo son en paralelo, las disquisiciones morales o éticas.
ε Son apenas dos centurias y fracción el tiempo en que hubo hegemonía del valor autócrata.
ζ Son alrededor de unos seis siglos. Tanto una cifra como otra, manifiestan que es un lapso temporal “breve” si contamos los 1000 años del método de producción de los amos feudales.

**************** Una muy esquemática solución al asunto es que el precio de los sorpresivos e inéditos productos que salen a la moda, durante un tiempo que depende de elementos aleatorios como el mercado, no se condiciona por los gastosvalor de producción ni por las disímiles caras de los precios de costo de las mercancías, sino por los caprichos, socialmente inducidos, de los consumidores. Después de esa “pausa” indefinida, los valores de cambio que imponen modas se reglan acorde a los insumos valor y a los diferentes precios de costo.
Pero en el “étalon” en que los productos de la moda y para la moda se vuelven “singulares” o hasta irreproducibles, se salen del calibre que establece el tiempo de tarea para la re producción de las mercancías, y para dichos objetos sus precios se supeditan a polifactores. Mas, ello no es una demostración de la insuficiencia o de los constreñimientos de la norma valor, sino de que la creatividad humana no puede encajonarse a un patrón como el de la ley del valor y menos, si la regla valor es de corte burgués –López, 2009 a y http://www.salta21.com/Alternativas-para-interpretar-la.html.

***************** Como si el enunciador/Montesquieu deseara agraciarse con algún rey, tacha lo precedente con el sintagma en derredor a que los monarcas “[...] son parecidos a los dioses y mientras viven, deben ser contemplados como inmortales [...]” –carta 107; Montesquieu, 1989: 179.

****************** López, 2008.
El artículo, que circulaba en bocetos hacia 2005, entre los estudiantes de Primer Año, indujo una furiosa reacción del “establishment” universitario, empleándose mis razonamientos para indisponer al obtuso Tribunal que maltrató mi Tesis Doctoralα de 1000 páginas, en dos gruesos tomos, que acabó publicada de forma digital por la institución en 2007 (para que resalte más la incongruencia entre la calificación lograda con una tesina de Licenciatura y una Tesis de Posgrado, y entre la nota estólida que acuñó arbitrariamente, ese Jurado y lo que luego la misma universidad se vio obligada a hacer, al sortear la evaluación de una Comisión ad hoc escasamente dispuesta a autorizar la difusión de aquel análisis pormenorizado del enemistado con Bakunin).

α En algunos “topoi” había anunciado que esa agotadora investigación se encontraba en proceso de revisión para esparcirla. La faena de edición era engorrosa.
A ello se agregan las consideraciones de que la Tesis completa es inmanejable, aun para un contexto como el de Internet, y que por eso, sería adecuada una edición de los fragmentos que sean una unidad temática, que fue lo que concreté.

******************* El tótem Weberα se ubica en consecuencia, en idéntica etapa que quien nos aburre.

α Para una deconstrucción del mitosociólgo, abrir López, 2010 c.

Obras consultadas

Acebo, Roberto: La cáscara de la nuez. Mundo Gráfico Impresiones, Salta, 2009.

Althusser, Louis et. al. Para leer El capital. Siglo XXI, México, 1998.

Amin, Samir: “Ser marxista hoy, ser comunista hoy, ser internacionalista hoy” en 2009 b http://www.fisyp.org.ar/WEBFISYP/PERIFERIAS17.pdf, en Periferias. Revista de Ciencias Sociales, Nº 17, primer semestre, junio, Año 13, pp. 11-63. Buenos Aires (2009 a).

Aristóteles: Ética Nicomáquea. Planeta-De Agostini, Buenos Aires, 1995.

Bourdieu, Pierre-Felix: Intelectuales, poder y política. EUDEBA, Buenos Aires, 1999.

Chávez Díaz, Romina: “Contra los verduleros del saber: Adrián López en daguerrotipo ‘marxiano’”, reportaje de 15 de febrero de 2010, en http://www.salta21.com/Contra-los-verduleros-del-saber.html, Salta 21 (http://salta21.com -home).

Deleuze, Gilles y Pierre-Felix Guattari: ¿Qué es la Filosofía? Anagrama, Barcelona, 1993.

Deleuze, Gilles et. al.: Abecedario Gilles Deleuze (1988-1989). Traducción: Raúl Sánchez Cedillo, 2007. Corrección de estilo, mejora de la traducción y depuración de reiteraciones: Dr. Adrián López, Salta capital, provincia de Salta, Argentina, abril de 2008.

Derrida, Jackie Elyah: La Filosofía como institución. Granica, Barcelona, 1984.
- “El tiempo del Rey”, en Dar (el) tiempo I. La moneda falsa, en http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/tiempo_del_rey.htm, archivo “bajado” en agosto de 2008 a (http://www.jacquesderrida.com.ar -home).
- “Pregnancias sobre cuatro lavis de Colette Deblé”, documento capturado en 2008 b, en http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/colette-deble.htm#_edn1, en el site Derrida en castellano (http://www.jacquesderrida.com.ar -home).
- La carta postal. De Freud a Lacan y más allá. Archivo bajado de Internet en 2009.

Foucault, Paul-Michel: Los anormales. Curso en el Collège de France (1974-1975). FCE, Buenos Aires, 2000.

Greimas, Algirdas-Julien y Joseph Courtés: Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje. Vol. I, Gredos, Madrid, 1982.
- Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje. Vol. II, Gredos, Madrid, 1991.

Greimas, Algirdas-Julien: Semántica estructural. Gredos, Madrid, 1971.

Hipócrates: Juramento hipocrático y tratados médicos. Planeta-De Agostini, Buenos Aires, 1995.

Lacan, Jacques-Marie Émile: El Seminario. Libro 23. El sinthome. 1975-1976. Paidós, Buenos Aires, 2009.

López, Edgardo Adrián: Historia, Semiótica y Materialismo crítico. Segmentaciones sociales y procesos semióticos: la dialéctica base-superestructura, 2007, Expte. de Secretaría de Extensión Universitaria 17512/07, Res. Rectoral 1188/06, ISBN 978 – 987 – 9381 – 86 – 1, 1. Educación Superior. I. Título, CDD 378, Pra. Edición, Salta: Universidad Nacional de Salta, Salta capital, provincia de Salta, Argentina (fecha de catalogación: 05/VI/07 –cesión de los derechos de autor de junio de 2007 a junio de 2009).
Una síntesis puede “clicarse” en http://www.centro-de-semiotica.com.ar/Lopez-Resumen.doc.
- “Algunos componentes de la ‘mitosociología’ de Max Weber”, difundido en http://www.eumed.net/ce/2008a/al2.htm, marzo de 2008, en la revista electrónica de marzo Contribuciones a la Economía (Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas o ISSN 1696 – 8360), cuyo editor es el Dr. Juan Carlos Martínez Coll, Director del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, revista indizada en IDEAS-RePEc y alojada en http://www.eumed.net/ce/.
- Remolinos y circunvalaciones. Elementos de materialismo crítico, editado en 27 de enero de 2009 a, en la Biblioteca virtual de Derecho, Economía y Ciencias Sociales, dependiente del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, colectivo Dirigido por el Dr. Juan Carlos Martínez Coll. Se hace la salvedad que el título del palimpsesto fue abreviado por razones editoriales y de presentación. No obstante y sin las modificaciones de marzo de 2009, el texto puede consultarse en
http://www.eumed.net/libros/2009a/480/index.htm. ISBN-13: 978-84-692-0137-4, con depósito legal en la Biblioteca Nacional de España Nº 09/21487.
- Contratiempos y aforismos IV. Formas de resistencia y grupos subalternos británicos, obra esparcida el día 12 de junio de 2009 b con algunas fallas menores, en http://www.eumed.net/libros/2009b/539/index.htm, en la Biblioteca virtual de Derecho, Economía y Ciencias Sociales, dependiente del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, colectivo Dirigido por el Dr. Juan Carlos Martínez Coll. ISBN-13: 978-84-692-3960-5 y con depósito legal Nº 09/66971 en la Biblioteca Nacional de España.
-  Dodecafonismo: una “estética” del “concepto”. Bifurcaciones aforísticas, libro de 02 de marzo de 2010 a; puede ubicarse en http://www.eumed.net/libros/2010a/653/indice.htm, Biblioteca virtual de Derecho, Economía y Ciencias Sociales, dependiente del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, colectivo Dirigido por el Dr. Juan Carlos Martínez Coll.
-  “Los giros de Marx. Elementos para una ética ‘menor’ de la enunciación”, diseminado en el día 02 de marzo en http://www.eumed.net/ce/2010a/eal.htm, site de la revista electrónica Contribuciones a la Economía (Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas o ISSN 1696 - 8360), cuyo editor es el Dr. Juan Carlos Martínez Coll, Director del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, revista indexada en IDEAS-RePEc e inserta en http://www.eumed.net/ce/.
- “Aproximaciones al estudio de una posible recepción weberiana de Nietzsche, en la ‘Sociología’ de la religión (Economía y Sociedad)”, esparcido el día 15 de marzo de 2010 c, en http://www.fisyp.org.ar/media/uploads/weber5.pdf, en la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas. Una mirada crítica de la realidad social y política (FISYP), miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
Se hizo una corta referencia en http://www.salta21.com/+Se-publico-Dodecafonismo-una+.html, en “Noticias de Cultura”, Salta 21 (http://www.salta21.com).

Montesquieu, Charles de Secondat: Cartas persas. Editorial Planeta, Barcelona, 1989.
- El espíritu de las Leyes. Altaya, Barcelona, 1995 a.
- El espíritu de las Leyes. Altaya, Barcelona, 1995 b.

Said, Edward W.: El Orientalismo reconsiderado. Libertarias 1, Barcelona, 1990.

Thompson, Edward Palmer: La formación de la clase obrera en Inglaterra. Vol. I, Crítica, Barcelona, 1989 a.
-  La formación de la clase obrera en Inglaterra. Vol. II, Crítica, Barcelona, 1989 b.

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