Final de relato en la AFSCA, con más relato que nunca

"La ley de Medios nació como una venganza y creció como un negocio"

Es una parábola del relato. Martín Sabbatella ha sido diferentes Sabbatellas a lo largo de su vida. Se formó en la izquierda comunista y había logrado darle aire fresco a la política en Morón contra los barones del peronismo. Eligió terminar abrazado al peor de ellos, Aníbal Fernández, en una misma fórmula y en un mismo desastre electoral.

Como otros ex PC, Sabbatella hizo suya la máxima de Pío Cabanillas, célebre ministro de Franco: “Lo más seguro en la vida es estar cerca del poder”. Se pasó al kirchnerismo que le dio la AFSCA y los contratos en la AFSCA y la misión de democratizar los medios. Una falsa misión: se trataba de desguazar al Grupo Clarín y de alinear los medios con dinero del Estado.

La ley de Medios nació como una venganza y creció como un negocio. Se desperdició la oportunidad de dejar atrás una norma de la dictadura y de impulsar el desarrollo tecnológico y la promoción de inversiones en las telecomunicaciones. La ley es una tienda de antigüedades que condena a una situación regresiva a todo el periodismo. Pero nada de esto le interesaba al kirchnerismo, preocupado por hacer plata y por su relato heroico.

La apariencia de ser militante es mucho peor que no ser militante. En abril de 2014, Sabbatella despidió de la filial La Rioja de la AFSCA a la abogada María Reinoso. El motivo: patrocinaba a la madre del soldado Ledo, desaparecido en el 76. Y había denunciado que Milani, el jefe del Ejército de Cristina, participó del secuestro. El oportunismo resiste más al tiempo que los ideales.

Sabbatella acató todas las órdenes. Subió y bajó el pulgar según se tratara de empresarios amigos o enemigos. Protegió a Szpolsky, a Cristóbal López o a los Olmos, de la UOM, para que respondieran al Gobierno tanto en el cuento como en las cuentas. A otros los disciplinó con el miedo y con la Caja. Nada de diversidad de voces. Puro autoritarismo. Y el autoritarismo no es progre ni conservador. Es simplemente autoritarismo.

Su función consistió en ser arbitrario y en forzar las condiciones para aumentar la difusión del relato. En su resistencia al desalojo judicial del día de Nochebuena arengó como el Che en Sierra Maestra y presentó un habeas corpus. Nadie quería arrestarlo sino que se fuera.

Sabbatella había llegado a la AFSCA dejando en el camino a tres titulares. Dos tuvieron que renunciar. Era de esperar que el relato terminase mal. No que fuese con tanto bochorno. Con su cepo ahora abierto, le faltó decir como lo acaba de hacer Guillermo Moreno: “Fui muy blandito”. (Clarín)

- Por Ricardo Roa

Dejanos tu comentario

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.

Facebook