Jaro Godoy es periodista y escritor. Estudioso del folclore y de literatura salteña, cuestiona la anticultura comercial. Analiza la decadencia del boom de Los Nocheros y denuncia que con ciertos personajes se le hizo mucho mal al folclore, que cayó en un nivel muy pobre.
Jaro Godoy fue invitado a hablar sobre la vida y la obra de Manuel J. Castilla en un homenaje que se realizó en la Casa de Salta en Buenos Aires al poeta mayor de de nuestra provincia el martes 14 de agosto al cumplirse el octogésimo noveno aniversario de su nacimiento en la localidad de Cerrillos. Castilla murió en la ciudad de Salta hace 27 años.
El poeta, ensayista y periodista marplatense Jaro Godoy ama la cultura y el folclore de nuestra tierra; vivió muchos años en Salta, y profesa una particular predilección por la literatura y el folclore de nuestra provincia, que difunde -a través de ensayos, comentarios y notas periodísticas- en medios masivos y especializados del país y del exterior. "Es en Salta donde está la mayor riqueza folclórica del país" comenta el escritor en diálogo con Salta 21.
Conversar con Jaro Godoy es sumergirse con una vitalidad asombrosa en la Salta de Manuel Castilla, Gustavo Leguizamón, Juan Carlos Dávalos, Julio Espinosa, Ariel Petrocelli, pero también tiene opiniones tajantes y fundamentadas sobre el folclore tradicional y las corrientes actuales de la música popular argentina.
En el programa de radio "América en Movimiento desde Salta 21" (sábados, de 12 a 13 por FM Noticias, 88.1) Jaro Godoy expresó:
"En cuanto a lo cultural, hay dos políticas: una para cierto sector privilegiado y otra para los que están laburando muy desde abajo, a pulmón. El sector privilegiado es el de siempre, el que está al lado del poder, no digo sólo del poder político, estoy hablando del poder cultural. En el Fondo de las Artes hay un poder cultural que puede hacer que edites tres libros en un año y que otro no saque un libro en diez años. Además, existe una pelea de ciertas elites literarias que como cofradías se aplauden entre ellos y entre ellos mismos se reparten los premios, dejando en la vereda -con el alma desnuda- a los poetas que escriben con lágrimas de sangre".
A Castilla se lo valora tanto por su obra poética como por sus canciones ¿Cuál es tu visión de la cultura popular y la académica?
No hay dos culturas -como muchos piensan-: una popular o barrial y la otra de elite. Creo que no es así. Existe una sola cultura. Lo que si hay son gustos diferentes. No creo que que haya un poeta que escriba para la elite y otro para el pueblo. Uno escribe bien, otro escribe mal. Punto.
Ahora, la gente lo toma de determinada manera, obviamente llega con mayor facilidad una canción que un poema, porque está más en la vidriera y se la difunde por la radio yl a televisión. Para darte un ejemplo: muchos creen que Tinelli está logrando una cultura de masas. Y lo que está haciendo en realidad en un masacote con la cultura. Aún así, su público -que es masivo- está convencido de que Tinelli es un referente cultural.
Parece que se está agotando el boom de Los Nocheros, Soledad y El Chaqueño. ¿El éxito de esa movida comercial no tapó a los verdaderos valores del folclore?
Yo no creo que haya un boom; hubo un despertar, porque la gente siempre escuchó folclore. Pasó que ahora dos o tres marketineros la hicieron bien: las compañías vieron que era un negocio, podían sacar plata y entonces les dieron difusión.
Yo no creo que el folclore haya perdido la esencia, sobrevive en muchos auténticos creadores. Lo que se perdió con estos personajes -que lamentablemente le hicieron mucho mal al folclore- es la reputación y la representación de la gente que se veía reflejada en aquellos viejos folcloristas como en un arroyo claro. Estamos atravesando un nivel muy pobre, musical y te diría poéticamente. Las letras de hoy perdieron a la poesía en caminos muy oscuros y creo yo demasiado lejanos.
A estos folcloristas de cartón les interesa mucho más pasar por SADAIC que reflejarse en los ojos de la gente. Llega a tanto la impunidad moral de estos ídolos de barro que si sos observador verás que en uno de los últimos discos supuestamente dedicado a los chicos de la calle su autor aparece luciendo anillos de oro y un reloj de 50 mil pesos que podrían aplacar el hambre de muchos de los niños presuntamente homenajeados por él.
Comentario
Me parece muy acertada la reflexión de Jaro Godoy sobre la pobreza poética de nuestro folklore. La aparición de personajes autotitulados poetas o compositores lo único que lograron fue embarrar la cancha. Me alegro que alguien se de cuenta y lo muestre.
Felicitaciones.
Javier Mamaní

