La Sinfónica cerró temporada con Richard Strauss

Final de temporada. De una estupenda temporada, donde llegaron conductores, cantantes, reggiseurs, etc. visitantes, enriqueciendo al músico local. Donde vimos crecer a la directora asistente, la maestra Yeni Delgado, donde vimos y escuchamos la madura solidez y musicalidad del director titular maestro Jorge Lhez.

Salta, jueves 26 de noviembre de 2015. Solista: Daniela Tabernig (soprano). Orquesta Sinfónica de Salta. Director Titular maestro Jorge Lhez. Obras de Richard Strauss (1864-1949). Cuatro Últimas Canciones (*) y Suite de la Ópera “El Caballero de la Rosa” op.59. (*) Estreno en Salta. Aforo 95%.

La de anoche, fue la tercera visita a nuestra ciudad, de la soprano santafesina Daniela Tabernig. Su voz, su timbre, su amplio registro le permitió acceder a estas páginas compuestas con una amplitud tal que no todas las sopranos pueden hacerlas como es debido. Se trata de las Cuatro Últimas Canciones que el notable Richard Strauss escribiera al final de su vida para su esposa, una excelente soprano dramática. Ya la gravedad de la primera canción en su inicio: “In dämmrigen Grüften” es altamente difícil atento a: “Nun liegst du erschlossen” de línea bastante más alta. Curiosamente estas canciones, no son tan apreciadas en versiones grabadas sino mas bien cuando se las escucha en vivo. En este punto tuve la suerte en mi vida de escuchar nada menos que a Lucía Popp acompañada por la Sinfónica de Bamberg dirigida por Horst Stein en el Colón y luego a René Fleming con la Filarmónica de Berlín dirigida por Abbado, en Salzburgo y sin sonrojarme les cuento que esta versión de Tabernig fue excelente. Las cuatro son exquisitas, con textos, las tres primeras del escritor Hermann Hesse y la última, además, la más bella y sensible en tanto significa la despedida de Strauss de su mujer, sus amigos, su familia, su gente -moría pocos meses después- con textos de su amigo Joseph von Eichendorff.

La letra de la última estrofa dice “Oh inmensa y dulce paz, tan profunda en la puesta de sol, qué fatigados estamos por haber caminado, ¿será ésta, entonces, la muerte?” Esa canción se llama “En el ocaso”. Strauss nunca llegó a escucharlas en vivo porque las estrenó cuatro años después de su muerte la enorme Kirsten Flagstad con la Philarmonie conducida por Furtwängler. No fue extraño observar ojos brillantes entre el público cuyo aplauso fue desbordante.

Luego vino el verdadero cierre de la temporada oficial con la última obra. En este caso, la Suite de la ópera El Caballero de la Rosa. Es una delicia ver y escuchar la ópera, pero no le va en zaga la suite compuesta por el propio compositor, música bellísima que se inicia con la casi solemne presentación de la rosa. Esos sonidos recuerdan también el particular mundo vienés de la época en que Austria era conducida por la emperatriz María Teresa que a lo largo de casi cuarenta años llevó a su país a mostrar al mundo un particular estilo elegante, sobrio, a veces superficial pero como descanso de la profundidad de vida del austríaco. El Caballero de la Rosa es la obra más exitosa de toda la producción de Strauss. El argumento es una comedia graciosa escrita por su amigo Hermann von Hofmannsthal y Strauss construye una música cautivante y por momentos esplendorosa. Hay atrapantes melodías en forma de vals, tal vez como homenaje a Johann Strauss (h) con cuya familia, Richard no tiene ningún parentesco. La cuerda es un paseo por innumerables motivos musicales que se entrelazan con pasajes y entornos de una fluida madera y rimbombantes metales. Claro, es bueno recordar el enorme talento del compositor puesto de manifiesto en sus magníficos poemas sinfónicos. El final, en esta suite, tiene alguna diferencia con el de la ópera dada su brillantez.

Final de temporada. De una estupenda temporada, donde llegaron conductores, cantantes, reggiseurs, etc. visitantes, enriqueciendo al músico local. Donde vimos crecer a la directora asistente, la maestra Yeni Delgado, donde vimos y escuchamos la madura solidez y musicalidad del director titular maestro Jorge Lhez cuya juventud no es obstáculo para resaltar estas características. Donde vimos un público con muchos jóvenes, crecer en sus apetencias auditivas y en sus exigencias artísticas. Donde se fueron reafirmando las bondades de las autoridades del teatro encabezadas por su administrador Raúl Costaguta, en donde todo o casi todo estuvo dirigido a mostrar al país lo que en la materia ha progresado Salta, donde la orquesta estuviera al borde de obtener la preciada distinción de los críticos nacionales, como la mejor orquesta sinfónica argentina que por otra parte paseó su arte por La Ballena Azul el nuevo auditorio de Buenos Aires y el Festival de Ushuaia.

No es obsecuencia alguna reconocer y agradecer al gobierno provincial su apoyo a este décimo quinto ciclo. Solo cabe esperar que estos méritos sigan revalidándose porque Salta lo merece.

- Foto de portada tomada de @Danitabernig

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