Jujuy: Macri y Morales con votos prestados

Alquiler de votos y colectoras en el “nuevo” Jujuy de Macri y Morales. El voto anti-Tupac y el mal menor ante el ajuste tardíamente denunciado. La crisis de régimen que se viene.

En Jujuy ganó Macri. Con votos prestados, y enancado en el viejo aparato de la UCR provincial de Gerardo Morales, recientemente electo gobernador el 25 de octubre, que también ganó con votos alquilados gracias a las 187 colectoras que recogieron a diestra y siniestra de 4 presidentes, especialmente del Frente Renovador, los porotos del triunfo.

Dos de cada tres votos de Massa, el ganador de la primera vuelta en Jujuy, fueron a Macri en el balotaje. Saque la cuenta. El ahora electo presidente había quedado relegado al tercer lugar entre los presidenciales. Macri sacó 65.500 votos (el 17.52%) en la primera vuelta de la provincia. En el balotaje del domingo ascendió a 209 mil, capturando la mayor parte de los más de 155 mil votos massistas.

Pero esto se invierte si se mira el voto de las comunidades obreras del ramal azucarero. En Libertador General San Martín (Ledesma) y San Pedro, triunfo Scioli recuperando las derrotas oficialistas del 25 de octubre. Esto vendría a decir que el voto obrero “por el cambio” que había apostado a Massa tenía otra alma que el voto a Macri cueste lo que cueste, que ganó la voluntad de la capital jujeña.

“El diablo se llama Tupac”

En cambio, en sectores de trabajadores de bajos ingresos de San Salvador como los municipales del SEOM, pesó el rechazo al aparato pejotista sui generis de Milagro Sala. Este sentimiento ya se había expresado votando a Massa y a Morales a gobernador (incluso cortando boleta por Vilca del FIT a diputado) “para sacarse de encima a la Tupac”, la cara visible del FPV realmente existente en la zona más poblada de Jujuy. Esta vez, en el balotaje que reforzó la polarización engañosa, la demanda de “un cambio cueste lo que cueste” de una franja de asalariados fue compartida en una alianza de clases –contranatura- con las clases medias de San Salvador, exiguas en número pero influyentes en ideología, que impusieron el sentido común de que “el problema es terminar con la Milagro” como si solo existiera el reparto autoritario de la pobreza y no la espeluznante concentración de la riqueza del puñado de propietarios de Jujuy. Como si no existieran los grandes terratenientes, el monopolio agro-industrial de los Blaquier, los superexplotadores empresarios del tabaco, o las multinacionales mineras en la Puna; que se llevarán de regalo la baja de las retenciones a la exportación que prometieron tanto Macri como el nuevo gobernador radical.

El Frente de Izquierda no entró en esa campaña que demonizó, ya no al aparato clientelar solamente, sino metiendo en una misma bolsa a los llamados “vagos”, “los negros que no laburan y reciben un plan” y otras frases reaccionarias por el estilo, contra las decenas de miles de trabajadores de segunda clase , en Jujuy, son “contenidos” con empleos precarios, cooperativas de trabajo y “regimentados” para que no expresen la rebelión que ha sido natural en esta provincia con levantamientos populares recurrentes, desde los finales de Menem hasta los estertores de De la Rúa. Sin compartir ni un ápice con el aparato de la Tupac Amaru, a la que el FIT combatió políticamente en su propio territorio emparpardandola en votos el pasado 25 en su bastión de Alto Comedero y organizando a los recolectores municipales del SEOM; sin embargo no compramos la ideología reaccionaria que divide a los trabajadores bajo convenio, de un lado, y los que dependen de las organizaciones para-estatales porque no tienen nada, del otro.

El voto en blanco

El voto en blanco, aquí como en todo el país, fue minoritario a pesar de la fuerte campaña hecha con toda personalidad por el Frente de Izquierda, como corresponde a la tercera fuerza provincial. Como las generales de la ley, en Jujuy también una gran parte de los votos del FIT y de Alejandro Vilca fueron atraídos por la maniobra del FPV al final de la campaña: denunciar a último momento, como manotón de ahogado, lo que el FIT denunció desde el inicio para ambos candidatos: un ajuste de Macri. Es evidente que muchos trabajadores, en especial estatales de la administración pública y docentes, junto a la comunidad universitaria, votaron al FPV como “mal menor”, también prestando el voto a alguien en el que no creían. Aun así, un gran sector de la juventud y los trabajadores se inclinó por “un cambio a como dé lugar”, ya que los bajos salarios, el empleo precario, y las organizaciones clientelares imperantes en la provincia, no son considerados, con buen criterio, como “conquistas” ni “derechos adquiridos” que valga la pena defender apoyando políticamente con el voto.

Un régimen en complicaciones: “personal de Estado, se necesita”

El terremoto político que significa la pérdida de poder del peronismo en una provincia que gobernaban desde la salida de la dictadura –y que dio lugar a Fellner como presidente nacional del pejotismo- todavía no termina de dejar claros los contornos del sacudón.

La nueva fortaleza del régimen es la “alternancia”. Siempre hubo bipartidismo en Jujuy. No solo porque la UCR gobierna usualmente la capital, sino por el entramado en los pactos de gobernabilidad, el reparto de los jueces, los negocios compartidos, las prebendas de su personal político y los lazos familiares de la oligarquía jujeña. Pero esta vez, en una provincia muy dependiente de los fondos del Estado Nacional, la gobernación y las principales intendencias cayó en manos de la UCR.

Este juego bipartidista de la alternancia será puesto a prueba. Por lo pronto, la propia conformación del gobierno de Gerardo Morales ya tiene su sello de heterogeneidad. El vice Carlos Haquim, proveniente del peronismo y hombre de Massa, le da una impronta de “co-gobierno”. Desde medios oficiosos se dice que “Morales no tiene personal para cubrir los cargos del estado” provincial. El recientemente electo doctor Fiad para diputado al Parlasur ha sido bajado para hacerse cargo del ministerio de salud. Los peronistas se frotan las manos pensando una estrategia de rodeo al nuevo gobernador y meterle Caballos de Troya que le hagan la guerra “desde adentro”.

Los nuevos tiempos de ajuste serán un test para estos ensayos de un nuevo régimen jujeño que no acaba de nacer. El gobierno radical-macrista electo ya ha declarado “contra los cortes de ruta” y que “la interrupción del servicio de recolección de basura es violencia” poniendo en jaque al SEOM de Carlos Perro Santillán a quien, más allá de sus relaciones anteriores con la municipalidad de la UCR, le ha cooptado al sindicato docente (Cedems) al Frente de Gremios Estatales del que el sindicato municipal forma parte. Es evidente que se impone el frente único obrero y un pliego de demandas ante el nuevo gobierno discutido en las asambleas de base de todos los sindicatos para declarar la independencia de los trabajadores ante el gobierno del ajuste.

- FIT Jujuy

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