Evaluación Nacional Aprender 2016, o cómo saber donde estamos parados en cuanto a la calidad de la enseñanza en las escuelas

El sistema educativo argentino está en el peor momento de su historia, lo sabemos todos los habitantes de este país, incluso aquellos que niegan esta realidad: la calidad de la enseñanza en la mayoría de las escuelas públicas y privadas se ha deteriorado enormemente en los últimos veinte años, y ha afectado particularmente a los niños y jóvenes más pobres.

El nuevo Gobierno –por lo que parece- ha decidido ocuparse del tema y, como no podía ser de otra manera, antes de tratar al paciente quiere tener un diagnóstico de su enfermedad. Ese es el propósito de la “Evaluación Nacional Aprender 2016” que el Ministerio de Educación realizará el martes 18 y miércoles 19 de octubre próximos en las escuelas primarias y secundarias, públicas y privadas.

El Gobierno nacional no le ha dado a este evento toda la publicidad que hubiera sido necesaria, a tal punto que más de la mitad de los padres de los alumnos no conoce bien de qué se trata, lo que es aprovechado por los que vienen atacando al Presidente Macri desde el mismo momento de su asunción.

Según la información oficial, el propósito de esta iniciativa es conocer los niveles de aprendizaje de 1.380.000 alumnos, que esos días no tendrán clase pero deberán concurrir a las escuelas para la evaluación; los maestros no serán evaluados en esta oportunidad, tampoco los directivos de las escuelas. Habrá una unidad de evaluación por cada provincia.

Se evaluarán las áreas de lengua y matemática en los dos niveles de enseñanza, y en el último año del secundario se agregarán ciencias naturales y ciencias sociales. Incluye un cuestionario complementario con temas centrales para el aprendizaje como clima de clase y práctica de enseñanza; se introducen preguntas respecto de la tecnología e incluye por primera vez temas de auto percepción de los estudiantes respecto de sus propios aprendizajes, como autoconfianza y motivación.

Los argentinos podremos conocer los resultados, que estarán a la vista de todos, en forma progresiva desde abril 2017.

Estas evaluaciones reemplazarán a las pruebas del Operativo Nacional de Evaluación (ONE) creadas en 1993, que se realizaban anualmente, y que luego el Kirchnerismo decidió hacerlo cada dos años y luego cada tres. Las dos últimas, bajo el gobierno de Cristina Fernández, se hicieron en el 2010 y en el 2013.

Desde el Ministerio aclararon que los resultados de Aprender serán comparables con los resultados de las ONE 2010 y 2013.

En cualquier país moderno –capitalista o de economía planificada- la evaluación del nivel y las capacidades del sistema educativo es vital. No se puede desarrollar un país si no se conoce cuáles serán sus recursos humanos en el futuro, y saber qué correcciones deberían implementarse hoy en caso de resultar ellas necesarias.

Que haya docentes que boicoteen la evaluación que propone el Ministerio de Educación e inciten a sus alumnos a no participar en la misma, engañando también a sus padres, habla mal de esos docentes porque lo primero que a cualquiera le parecerá es que tratan de ocultar deficiencias en su propio trabajo de impartir enseñanza.

Dos de los principales fogoneros y opositores a esta iniciativa son Sergio Romero de la UDA y Roberto Baradel, de SUTEBA, el sindicato de maestros de la Provincia de Buenos Aires.

El primero es un exponente más de la burocracia sindical a la que la izquierda viene criticando desde hace muchos años, un tipo que se codea con los gremialistas millonarios de la CGT donde ocupa un cargo en el consejo directivo.

El segundo (Baradel) es un abogado que ejerció casi nada como docente, que abrevó en el marxismo y luego se hizo un soldado del populismo kirchnerista e incondicional de Cristina Fernández. Baradel está hoy imputado en la causa por defraudación por más de 3.000 millones de pesos a la obra social IOMA. El Secretario General de SUTEBA era director de esa obra social en representación de los maestros bonaerenses y su función allí era precisamente cuidar los recursos de sus representados; sin embargo en sus propias narices –o tal vez con su complicidad- hubo en los últimos ocho años grandes negociados y desfalcos que dejaron a la obra social casi sin recursos. El estado del IOMA es otra de las perlitas que Scioli le dejó a la Gobernadora Maria Eugenia Vidal antes de irse.

Mientras Romero y Baradel, entre otros, tratan de llevar agua para su molino, los chicos –sobre todo los de menores recursos- siguen recibiendo una enseñanza deficiente. La mitad de los chicos que termina el secundario no sabe leer bien ni puede comprender un texto, lo cual les ocasiona bochazos a la hora de su ingreso a la Universidad. El Departamento del CBC de la Universidad de Buenos Aires tuvo que implementar un curso de varios meses para cubrir las deficiencias con que llegan los aspirantes a ingresar a ese ámbito superior.

En las pruebas internacionales PISA nuestros jóvenes han ido bajando la puntuación en la última década. Países como Chile, por ejemplo, están por arriba de nosotros.

Ni qué hablar de los jóvenes que salen del secundario sin tener posibilidades de entrar al mercado laboral porque no están aptos para las tareas básicas de una empresa chica o mediana.

Siempre son los alumnos de los colegios privados más caros o de las escuelas públicas más prestigiosas como el Monserrat de Córdoba o el Nacional Buenos Aires los que consiguen los mejores puestos laborales o pueden cursar sin sobresaltos una carrera universitaria, especialmente las más difíciles como Ingeniería y Ciencias Exactas. Los chicos pobres siguen siendo convidados de piedra en este reparto.

Los mismos dirigentes populistas que callaban cuando La Cámpora adoctrinaba a los chicos en las escuelas con la complicidad de algunos maestros e izaba la bandera de su agrupación en el mástil oficial, son los que ahora se alzan contra cada iniciativa del Ministerio de Educación.

Creo que si pedimos mayores recursos del Estado para la educación también debemos exigir que ese dinero sea bien utilizado, con resultados concretos y a la vista de todos, sin ocultar nada.

Como padre, estoy muy de acuerdo con la evaluación de los próximos 18 y 19 de octubre, por el bien de los alumnos y por un futuro mejor que el que hoy tienen.

- Oscar A. González (El Tala)

- Nota relacionada:

Se filtran preguntas del operativo Aprender, la evaluación que se tomará a alumnos del país
http://www.salta21.com/Se-filtran-preguntas-del-operativo.html

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