Érase un vez un rey: dadle poder a un hombre y verás…

Recientemente y en el marco del festival Meta Teatro, el 6 de agosto, se presentó la obra de teatro “Érase una vez un rey” en la AA de Actores. Cuatro actores bajo la dirección de Cristian Villarreal, nos acercan al teatro de corte popular, con tono hiperrealista. Por qué esta obra me pareció muy buena.

Al ver una actitud de Gabino, uno de los personajes, pensé en un momento dado: “los pobres roban a los pobres”. En un estrato social de bajo nivel económico, también se establecen relaciones de poder. En la esfera social ocurren hechos de notable bajeza: ladronzuelos pobres que roban a los vecinos un poco menos pobres. Los famosos sogueros que se llevan la poca ropa que otros, con apenas un poquito mejor situación, lograron comprarse con esfuerzo. (Y después están los ladrones de guantes blancos, que roban al pueblo de múltiples formas: ricos que roban a los pobres.)

Los de arriba que ponen el pie sobre los de abajo; y los de abajo que se pisan entre sí; de una u otra manera, el mal ejercicio del poder sirve para poner de manifiesto la esencia que hay en aquel que, puesto en situación ventajosa, intenta sacar provecho de las circunstancias para su propio beneficio, olvidándose incluso, de cómo llegó a ocupar dicho lugar.

En la escena de “Érase una vez un rey” de Oscar Cuervo Castro, vemos a cuatro cartoneros. Dos de ellos, Simón (Esteban Bustos) y Gabino (Marcelo Fernández), entran en un juego maquiavélico propuesto por Gabino, en donde acuerdan turnarse para ser rey. Gabino, en su reino de la nada, en su gobierno de miseria, pone al otro en situación de esclavitud y se aferra a su cargo para mandar sobre Simón. El juego deja de serlo cuando Simón se ve sometido de manera real y Gabino intenta sostenerse en su cargo por la fuerza y la imposición, incluso llega a convertirse en dictador.

En estos procesos, también pasa frente a nosotros la historia misma y la justificación de quienes obtuvieron el mandato del pueblo y lo convencieron con discursos de papel. Gabino representa esos líderes y esas formas de gobierno que han sometido de alguna manera al pueblo, representado por Simón. “Sonajera”, otro de los cartoneros, interpretado por Bernabé Bustos entra en el juego aliado a Gabino hasta que Simón se subleva.

Muy interesante el planteo del poder como un juego en donde hay ciertas reglas similares en todos los niveles sociales. Pero mejor aún, la puesta del director, quien propone la no estetización de la pobreza. Son pobres, están sucios, hablan con regionalismos, algunos exhiben el nivel cultural mediante el habla. No se muestra un mundo idílico del pobre sino un mundo cruel; no hay una atmósfera que nos haga desear hacer un villatour – como ocurre en Buenos Aires- no se embellece la precariedad.

Vemos cartoneros juntando basura, su pobreza total, sus vidas de noche y de día. Sufrimos a la par de ellos. Y vemos al hombre mediocre encarnado en todos los hombres; y al rey encarnado en todos los reyes; y al dictador emitiendo los comunicados para el reino.

También está la idea de “cuando el pueblo dice basta” y destrona al otro por falta de consenso. Y acaba el juego porque Gabino, antes enceguecido, logra reflexionar. Se lo ve en la soledad del poder, en el otoño del patriarca, entonces comprende que es igual que su amigo y que la ambición lo ha llevado hasta un lugar incontrolable.

Aprende que compartir, es mejor, que el poder es irreal e ilusorio. Allí entra en escena la Chinina, Sonia Párraga Ávila. Gabino se da cuenta que lo comunitario y la igual distribución de la pobreza, los ayudará a vivir mejor.

Esteban Bustos sobresale en su papel. Y el resto del elenco se suma con muy buenas interpretaciones, tan convincentes como el hecho de habernos guiado hacia la vida de estos cartoneros pobres pero de una riqueza interior infinita. Porque han comprendido que la unión hace la fuerza.

La gran ironía de la obra es cuando Gabino expresa "con la democracia se come, se educa..." y vemos cómo pasan hambre. Quizá la falta de alimentos los llevó hasta el delirio a los protagonistas. Otro gran protagonista es "el doloroso" , el changuito carguero del laburo.

La obra está muy bien llevada, con una puesta en donde la escenografía representa la calle, sin cobija ni techo, a la intemperie.

Cristian Villarreal viene realizando teatro comunitario y comentó a Salta 21 que trabaja con muchos actores más. El Umbral, señaló, "es un desprendimeintos de Alas", que dirige también.

"Érase una vez un rey" se convierte, en la vida de estos cartoneros, en un cuento con moraleja para el futuro y de alguna manera, nos sumerge en una historia de todos los tiempos y todos los lugares.

Ficha técnica:

- Grupo: El Umbral
- Autor: Oscar Cuervo Castro
- Actores: Esteban Bustos, Marcelo Fernandez, Bernabé Bustos, Sonia Párraga Ávila
- Dirección: Cristian Villareal
- Argumento: Es la historia de un grupo de cirujas, que abordan la temática del poder, con sutileza y humor. También se plantean temáticas como la amistad y la importancia de trabajar en grupo.
- Datos Importantes: La obra fue representada por diferentes elencos en distintas partes del mundo como Suecia y Francia. El autor es chileno.
- Nueva Función: jueves 20 de agosto 22 horas
- Sala: Asociación Argentina de Actores - Rivadavia 937

- Segunda semana del Festival. Toda la información actualizada en: www.metateatrosalta.blogspot.com