Entrecruces y curiosidades –I. Un neurólogo vienés y el “origen” del trabajo sistemático

Salta 21 y la Universidad de Málaga, Málaga, España, diseminan mis garabatos intelectuales, concediéndole la palabra a un abofeteado que constata su carácter de marrano, de paria, sin ahogarse en un martirologio.

Aceptar desprenderse “… de las ilusiones llega tarde (; no obstante, lo sano es la) … superación de …” cualquier entusiasmo

Sigmund Freud. Epígrafe que se encuentra en Jones, Ernest, Vida y obra de Sigmund Freud. Tomo III, Barcelona: Editorial Anagrama, 1970, p. 230

El “… comunismo … (es una manera de) vida”, una forma de “actuación social(de los hombres y) … un régimen de comunidad de bienes…” que fue concretado en el Siglo XIX

Friedrich Engels, “Descripción de las colonias comunistas creadas en los últimos tiempos y que aún existen”, p. 554

A partir de determinado momento, el “… interés sexual …” fue desplazado por el nacimiento de las faenas. El “… hombre primitivo … se resignó …” a trabajar, haciendo que las labores, sean equivalentes y sustitutivas de la actividad sexual

Sigmund Freud, “Lecciones introductorias al Psicoanálisis”, “Lección X. El simbolismo en el sueño”, en Freud, Sigmund, Obras completas. Tomo II (1905–1915), Buenos Aires: Editorial El Ateneo, 2008, p. 2224

“Ceroidad”. Anticipos

En un reportaje que concretó Romina en agosto de 2010 (cf. http://www.salta21.com/Un-escritor-rebelde-en-Los.html), había adelantado la idea de que escribiría una nota en torno al neurólogo, pero eso quedó en una promesa (ahora, comprobaremos la llegada de ecos, de regalos, de entrecruces, de re visitaciones, de préstamos, de resonancias, de curiosidades, de absorciones, de re consideraciones, de “plagios”, de capturas, en dos pausas, cadencias, interludios –un ρυθμός, que se gubiará en lo que es una Primera Sección; otra pausa, que se esculpirá en lo que será una segunda cadencia).

Lo que imaginaba por entonces, era secuenciar las intervenciones de Freud, ordenándolas por grandes isotopías o ejes temáticos. A su vez, la inspiración provino de Jacques-Marie, de su curso sobre los escritos técnicos de Sigmund. Desde 2001, que meditaba en la posibilidad de “compartimentar” los artículos de Freud por isotopías, id est, nueve años antes de 2010 y trece desde la debacle argentina de 2001, lo que hace patente que demoro en cumplir lo que anuncio, aunque termine por realizar lo que prometí (constatamos un doble re tras–z–o; por un flanco, el interludio o suspenso de 2010 a 2014, y por el otro, la demora y la traza desde 2001).

Detecté algunos asuntos, pero abandoné la tarea, para no colocar mi libido en labores, ni aprisionarla en lo intelectual, que agotado estoy de encierros, hospicios, cárceles (http://www.youtube.com/watch?v=HhnzuW6uiYs).

El tema es que en el volumen II de las obras de Sigmund que citamos, podemos encontrar ejes del estilo del “Psicoanálisis de lo sexual” para las glosas que son “La ilustración sexual del niño”. “La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna”, de 1908, o “Totem y tabú”, de 1912, se conectarían con los “Escritos de ‘Metapsicología*’”.

“Los artículos técnicos”, serían una isotopía que englobaría lo que Lacan aboceta en el seminario aludido, y que abarcaría a otros escritos, como “El porvenir de la terapia psicoanalítica”, de 1910, o “La dinámica de la transferencia”, de 1912.

Los artículos técnicos, se diferenciarían en simultáneo, de “Los escritos de terapia y clínica”, que son más específicos, tales como “La iniciación del tratamiento”, de 1913, o los “Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico”, de 1912. A su vez, los artículos sobre terapia y clínica, se distinguirían de los escritos que se abocan al historial clínico, al tono de “Un caso de paranoia contrario a la teoría psicoanalítica”, de 1915, el que anticipa la falsación popperiana, aunque menos áspera, menos positivista y sin ser irracionalmente, cientificista.

Aunque parezca una tarea inútil, de las que suelen efectuar los pésimos historiadores, que confían en que la profesión de historiador es ser un narrador de acontecimientos, sin delinear ninguna hipótesis esencial, con pobres o nulos enmarques teóricos y sin una vasta formación interdisciplinaria, el ordenamiento por temas, esclarece las elaboraciones del Freud, que fue lo que procuró Jacques-Marie con el mencionado Curso.

* Empleamos el término de “Metapsicología”, no como el vienés lo usa en “Adición metapiscológica a la teoría de los sueños”, sino en tanto es la aplicación del Psicoanálisis al enfoque de procesos culturales o históricos, que no son de sustancia individual y sí de naturaleza colectiva.

Serían estudios metapiscológicos, los palimpsestos acerca de Moisés y la religión, El malestar en la cultura, El porvenir de una ilusión, entre otros análisis de alcance.

“Primeridad”

El neurólogo no conocía a Karl, como tampoco Lacan sabía de Heinrich, aunque Jacques-Marie elaborase una categoría como la de “plus de goce”, anclada en la de “plusvalor”.

En el libro acerca de la incomodidad que suscitan las represiones sociales, Freud dice que los comunistas se equivocaron al otorgarle un papel nuclear a la eliminación de la propiedad privada, por cuanto lo que es condicionante en sumo grado, son las cuestiones sexuales, que para el vienés de El malestar en la cultura, no tienen alternativa de ser resueltas satisfactoriamente. Freud esgrime un dilema: o se liberan las pasiones sexuales, con lo que se da rienda a las pulsiones agresivas, o en beneficio de la supervivencia al interior de lo colectivo, se contiene la energía sexual y se doblegan las pasiones violentas, con el costo de un “mínimo” de infelicidad que no podrá eliminarse. Para Lacan, lo que Sigmund demuestra es que no podemos conseguir el Bien Absoluto. Para Jones, que no hay futuro ni entusiasmos válidos, o que no tenemos que ilusionarnos con el porvenir.

A pesar que a nosotros, Herbert nos parece un intelectual nefasto, es cierto lo que Marcuse argumenta: que Freud supone que la agresividad, la crueldad, la violencia, son inherentes a los mortales y no el producto de condiciones sociales e históricas. Cabría esperar que con otra comuna, organizada de modo no represivo, los hombres expliciten que no son estructural e inevitablemente, animales feroces. Pero ahí, el que no comprende una de las principales objeciones de Sigmund es Herbert, a causa de que uno de los planteos de fondo del neurólogo, es que es impostergable dejar de lado los entusiasmos. Para refutar convenientemente, al vienés, no se puede apelar al futuro de la Revolución, porque es eso lo que Sigmund no acepta; para él, no existen ni porvenir, ni ilusiones valederas.

La deconstrucción de Freud se torna plausible, cuando se avanza desde la idea de que la insurgencia no implica la búsqueda de La Felicidad, ni del Bien Absoluto. Eso es quizá, lo que anheló cierta perspectiva de lo rebelde y de la Revolución; sin embargo, no es lo que habría que entender por una insurgencia posible.
Cuando no se Demanda lo omnipotente a lo revolucionario; cuando se poseen expectativas “moderadas” con relación a la insurgencia, es factible el socavamiento de Sigmund.

La crítica se basará en que no se espera suprimir humanamente, el Mal en la Tierra, sino que se aguarda, sin que ese esperar sea alimentar entusiasmos enfermos, que los mortales nos emancipemos de algunas cosas que nos flagelaron a lo largo de los milenios. Esa expectativa es “modesta”, en el sentido de que no se engaña con que seamos capaces de liberarnos de la bestia que, según el Engels del Anti–Dühring, todos poseemos, sino de que acaso, seamos hábiles en conseguir alguna que otra emancipación.

“Segundidad”

Los que recuerden lo desmesurado que yo le exijo a la Revolución, dirán que acá me contradigo. Puede ser.

Otra lectura de lo que propuse, es que lo que afirmé que debía hacer una insurgencia que respetara al suegro de Lafargue, a su espíritu y a su letra, es una lista de aspectos que habría que solucionar, pero lo enunciado fue para volver patente la distancia que media entre el Marx que cincelé y el Karl del sovietismo, del leninismo, del marxismo, de Lenin, del rusismo, del menchevismo, y no una suerte de Programa leninista. Idénticamente, era para hacer evidente lo que se ejecutó en el nombre de Heinrich y lo que ni siquiera fue intentado.

De cualquier manera, debemos aceptar que lo humano es falible y que la deconstrucción del poder, puede atraer la instauración de poderes más astutos (es una de las enseñanzas, de la incredulidad de Freud…). En ese plano de reflexiones, lo que hay que asumir del escepticismo realista del neurólogo, que se diferencia de la incredulidad irónica del continuador galo de Freud, es que tenemos que pensar qué es imposible para cualquier levantamiento; cuáles son los límites y limitaciones de una revolución como la que sugerí.

Terceridad

No obstante, otro modo de contrariar a Sigmund es indicar que un fragmento nada despreciable del “Kommunismus” se impulsó y que no es cosa que haya que acariciar como una ilusión infantil.

Precisamente, uno de los viajeros en los que se acoda el Engels* que trajimos a colación, señala que en una comuna de 1842 de New York, conducida por una secta religiosa, sus miembros son alegres, felices, no violentos, amistosos –p. 557– y no agresivos.

Friedrich indica por sí mismo, que en esa colectividad no se encuentran instituciones de encierro, al estilo de las prisiones, de los asilos o de los correccionales (p. 555 –ir a http://www.salta21.com/Dispositivos-de-clausura.html). En lugar de cárceles, ubicamos edificios con el horizonte de incrementar la calidad de los nexos humanos (p. 555).

El ambiente ecológico es equilibrado y no predatorio –ídem.

No existen pobres ni necesitados (ídem).

No hay fuerzas armadas ni lo que se asocia con la administración de Justicia, como policías, gendarmes, abogados, jueces –ídem.

La ausencia de pleitos es tal, que los de las comunas podrían vivir sin leyes coercitivas de ninguna índole (ídem).

Dentro de las colectividades, no practican ni el comercio ni son aplastados por el dinero –p. 556.

Nadie se ocupa en algo contra su voluntad (p. 555).

El fondo de consumo adquirido, ocasiona que los miembros de la comuna ni se preocupen de la riqueza que poseen –p. 556 (de manera que se independizaron de la contabilidad o de la administración de los valores de uso).

Engels imagina que las tareas no edificantes, como el de procesar las heces, las harán máquinas –p. 554. Mientras tanto, los desechos orgánicos son empleados en calidad de abono en una colectividad de Inglaterra (ídem).

Creo que me equivoqué con relación a que nada de magnitud ocurrió desde 1871, con la Comuna de París (cf. http://www.salta21.com/Restaurar-al-verdadero-Marx.html); nada de trascendencia en lo que se vincula al comunismo, aconteció desde 1842 y desde la reseña del oriundo de Wuppertal.

Por lo que resumimos, sería factible delinear que lo más lúcido de cierto marxismo, sería determinado engelsianismo, como el que glosamos. Y tal cual puede apreciarse, cierto Karl fue engelsiano porque Friedrich impactó hondamente en Marx… (ir a http://www.salta21.com/La-tinellizacion-de-Heinrich-II-En.html).

Lo que nos conduce a llorar lágrimas de sangre, es lo que sucedió en vida de Engels y lo que se concretó a partir de 1917; fueron genuinos desastres los que se hicieron en nombre del olvidado en Londres. ¡Nossa Senhora! [y frente a eso, todavía existen Partidos, activistas leninistas, Partidos leninistas y militantes que consideran a los que no son leninistas, “traidores”… –@&% ?^$ (la mayoría de los rasgos de 1842 y de lo que podría ser otro comunismo, es el que señalamos amparándonos en el suegro de Longuet)].

No obstante, hay que señalar que una de las barreras que no pudo saltar ese “κομουνισμός” de hace dos centurias, es que debía comerciar con el resto de una sociedad que era capitalista y que no pudo transformar al mundo en Kommunistische, sino que fue lo burgués lo que se planetarizó. Pero las comunas del Siglo XIX, son asociaciones que se anticiparon al zapatismo del “cara de ninja”***, Subcomandante “Marcos”, en virtud de que no suscitaron un tsunami para ese κομουνισμός de perfiles religiosos, sino que se entregaron a la faena de organizarse de modo comunista y punto.

Lo interesante**** en el nacido en Wuppertal, es que, por lo que estaba mostrando el régimen burgués en Europa, se volvió deseable suspirar en un orden comunitario –p. 562. Por lo que si el “Kommunismus” no fuese plausible, habría que anhelarlo. De ahí, puede inferirse que si reprimimos el deseo por una sociedad comunista, el κομουνισμός se coloca en el lugar de lo amenazante. Por derivación, los comunistas se convierten en lo ominoso.

Con lo abocetado, concluimos provisoriamente, con esta tenue glosa, la que podría adoptarse con el aspecto de una Primeridad, la cual es deshojada con las escansiones de una “Dialektik” lucreciana, neo peirciana, deconstructivista, sin ser en lo global, derrideana, y sí epicúrea.

Quedará para otra circunstancia, otro rhythm, lo que será una “Segundidad” en bloque, la que continuará el artículo como si no hubiera sido fragmentado, partido, descoyuntado, por lo que suele decirse que son “razones editoriales” (por añadidura, insisten aquí, causas de estilo y exposición).

* Aun cuando había leído** el palimpsesto de Friedrich, me fue girado a mi correo electrónico por el eximio y políglota, Doctor Paulo Alves de Lima Filhio, Director del Instituto Brasileño de Estudios Contemporáneos –IBEC–, São Paulo, Estado de São Paulo, República Federativa de Brasil, academia para la que elaboro pesquisas “free lance”, desde Marzo de 2012 a la fecha, albergándome ese docente y el Instituto, de las nieves de la época, cuando hasta los que fueron mis hijos o hasta los alumnos a los que incentivé para que buscaran luciérnagas en sus almas, evaluaron que era un fracasado, arrojándome las piedras del conocimiento, saber que les había donado con amor; golpeándome, mis descendientes, los militantes, mis colegas, las de los DDHH, mis amigos, las feministas, los estudiantes, mis familiares, con el odio de uno de los niños que insulta al maestro de la película La lengua de las mariposas (http://www.youtube.com/watch?v=Doj5S_xmuWo).

Salta 21 y la Universidad de Málaga, Málaga, España, diseminan mis garabatos intelectuales, concediéndole la palabra a un abofeteado que constata su carácter de marrano, de paria, sin ahogarse en un martirologio.

** Los escritos de juventud de Engels, fueron analizados en un ciclo lectivo íntegro, en la Materia Optativa Interdisciplinaria “Un Marx desconocido”, en la Facultad de Humanidades, UNSa., Salta capital, provincia de Salta, Argentina.
El artículo sobre el que hablamos, fue uno de los escritos del educado empresario de Manchester, que me permitió sostener que uno de los más lúcidos marxismos no economicistas ni mecanicistas, era el engelsianismo de Friedrich.

*** El giro que se usa, no es una ninguneada en desmedro del zapatismo, sino que es una expresión de alguien que en Foz, Estado de Paraná, Brasil, me preguntó con asombro en Junio de 2014, qué “karateca” de qué film era el ninja que llevaba estampado en la remera que tenía al Subcomandante [lo que da una escala del grado de conciencia política que posee el ciudadano medio en el país, que no es lo que se imaginan los que no vivieron aquí, o los que, morando en la nación, no observaron lo que indico (el país es una nación campesina y de mentalidad campesina, lo que implica que los habitantes sean profundamente, conservadores; los centros industriales son del litoral marítimo y los nodos culturales son tres urbes costeras; Santa Catarina, São Paulo y Río, y más, São Paulo –esa mentalidad de bandeirantes y campesina, es lo que anulará para largo, la probabilidad de una insurgencia en Brasil…)].

**** Otro perfil que es estimulante de Engels, es que enuncia que el capitalismo, aniquila de forma imprevista y con asiduidad, la vida de quienes no pueden protegerse de ese azar destructivo. Por lo que en el orden burgués, existe un acaso que es azaroso Y que está determinado (p. 566). No basta con que haya azar para que el ocaso del que se trata, sea indeterminado. El de Wuppertal, distingue un azar que puede repetirse con periodicidad y un acaso que es indeterminista.

A pesar de lo que enuncien los que me enmiendan la plana, individuos como Friedrich anticiparon los elementos de una Termodinámica de la incertidumbre o del no equilibrio.

Otro de los rasgos interesantes es que las comunas al estilo de las de New York, generan tanto disponible, que los mortales no se angustian por el futuro –ídem. Por lo que el “Kommunismus” puede liberarnos de la aflicción por lo que sucederá, lo que implica que el κομουνισμός puede emanciparnos del Tiempo o al menos, de una de sus dimensiones (justamente, del futuro).

Otro de los aspectos estimulantes es que la reunión en comunas, puede efectuarse por desgranamiento o diseminación –565/566. Es plausible que una sentencia de esos perfiles, sea propia de un Engels “pre marxista”; consideramos viable que el “Paradigma de la Revolución”, no significa necesariamente, el levantamiento en armas, aunque quizá, en países como los del Tercer, Cuarto y Quinto Mundo, no quede otra probabilidad –los Partidos, la estructuraPartido serían una barrera para la infiltración, la diseminación de las comunas socialistas (los Partidos leninistas, evitarían que el crecimiento y la expansión de las comunas socialistas, pudieran deshilvanar al capitalismo).

Si el fascismo, lo peor, las dictaduras pueden, cependant, filtrarse, ¿por qué no habría que imaginar que se diseminen comunas socialistas, abriendo no lugares para lo que no posee espacio o lugar, en el desierto de horas putrefactas? Dejadme con mi inocencia boba, con mi joven engelsianismo, en paz. F. i., que las activistas de los DDHH, comiencen por acatar el derecho de no joder al otro, otro… –y recién entonces, intentemos ser luchadores o rebeldes (cf. http://www.salta21.com/Restaurar-al-verdadero-Marx-II.html).

- Montaje de portada sobre imágenes del blog beyond-dmind

Dejanos tu comentario

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.

Facebook