“En primera plana” (“Spotlight”): Los casos de abuso sexual que encubrió el cardenal Bernard Law

¿Cómo un film basado en conversaciones y entrevistas puede mantener la tensión en el espectador? “En primera plana” es la historia basada en hechos reales sobre miles de víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes de Boston que un equipo de periodistas de la sección Spotlight, pertenecientes al diario Boston Globe, logran develar. Un excelente guión con potentes actuaciones de la mano del director Tom McCarthy, saca a relucir casos de pedofilia ocurridos en las últimas décadas del siglo pasado.

Cinco años antes del atentado a las Torres gemelas, ese mismo diario había dado a conocer casos de pedofilia que quedaron en una u otra nota aislada en alguna columna al paso. Fue hasta que el nuevo editor general Martin Baron, personaje muy bien llevado por Liev Schreiber, decide ir a fondo con el equipo de Spotlight. Los periodistas son Michael Rezendes (un gran Mark Ruffalo), Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James), quienes cuentan con la coordinación del editor Walter “Robby” Robinson, un enorme Michael Keaton, quien juega en las grades ligas como actor desde Birdman; y la del jefe de sección Ben Bradlee Jr. (John Slattery).

La película se centra en la investigación periodística de este equipo, virtuosa, ética, profesional y sin fisuras, un ejemplo de este tipo de labor; y en toda la trama oscura de corrupción y encubrimiento de parte de una sociedad que mira para otro lado. El director supo enfocar su mirada sobria sobre el tema para no desviarse del asunto y dotar a la cinta del carisma necesario. Lejos de apuntar contra la religión, cuestiona la moral de los pederastas y coloca a las víctimas (menores de edad) en primera plana. Claro está, el hecho provocó un escándalo de impacto mundial que sacó a la luz los miles de abusos por parte de sacerdotes católicos de la arquidiócesis de Boston a feligreses; pero las élites políticas, religiosas y legislativas, ignoraron el hecho.

El film destaca la ausencia de egos en busca de la verdad y la necesidad de dar a conocer los hechos y de hacer justicia, sin un periodismo comprado por ningún interés corporativo. El accionar sistemático de la Iglesia -cuya medida “de castigo” era trasladar a los curas a otra parroquia- en complicidad con otras Instituciones, revela el aparato monstruoso que respaldó el encubrimiento e invisibilizó el problema. Por ello, estos reporteros son heroicos. Miles de víctimas esperan la condena. Law, fue ascendido a arcipreste por el máximo jefe de la Iglesia católica.

El arte del periodismo de investigación mereció un Oscar a mejor película. Viene bien hoy en día, cuando la prensa responde a intereses económicos, mostrar que la ética profesional sigue siendo un valor del periodista y que no todo es mercancía. La película es un retrato de lo que debiera ser un periodismo en serio. Y además, impone una denuncia social. Es cine de alto valor comunitario. Imperdible.

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