“El libro de la selva”: la historia de Mowgli en un film asombroso

En 1894 se publicaron los cuentos de Rudyard Kiplin, que fueron llevados al cine, al teatro y a la Tv. En esta versión de Disney, basada en esos relatos aparecidos en el siglo XIX, se nos presenta una espectacular aventura con un protagonista que llena la pantalla grande, interpretado increíblemente por Neel Sethi, actor nacido en New York en 2003. La película fue rodada en Los Ángeles, ambientada en la India, y el pequeño Neel simuló que hablaba con los animales, guiado por el director, Jon Favreau. Lo resultados están a la vista.

La historia versa sobre un “cachorro humano”, Mowgli, criado por los lobos Raksha y Akela, quien debe aprender a sobrevivir en la selva. Shere Khan, el antagonista, un tigre de bengala feroz que busca matarlo por las heridas que sufrió por el hombre, le hace difícil la tarea al hijo de los lobos.. Acompañado por la pantera negra Bagheera, su mentor, el cachorro humano iniciará sus aventuras por las que conocerá amigos y enemigos, experiencia que será de vital importancia para entender la vida misma.

Su encuentro con el oso Baloo es de una genialidad deliciosa. El perezoso oso rescata a Mowgli de la serpiente Kaa, y a cambio, le exige provisión de miel. Su vida se enriquece gracias al pequeño quien viene huyendo de las garras del tigre y se encamina hacia su comunidad, una aldea donde viven los de su misma especie, quienes en opinión de la manada, lo cobijarán. Hasta que lo encuentra Bagheera. El oso, en un diálogo con la pantera, le pregunta: “¿por qué tiene que irse? Los hombres lo van a arruinar, lo van a transformar en un hombre…”

El amor de estos animales al pequeño y viceversa, pone en el tapete el valor de la amistad y de los lazos, además de los peligros de la naturaleza y de la fuerza necesaria para enfrentarla. El niño recibe lecciones cargadas de sabiduría proveniente de las “bestias”, lo cual implica una humanización de los animales, que por cierto hablan. Los escenarios son fotorrealistas y es notable el trabajo con los efectos especiales al logar que un niño se vea en la selva hablando con animales reales.

Las voces en la versión original están interpretadas por los actores Bill Murray como Baloo, Ben Kingsley como Bagheera, Idris Elba como Shere Khan, Scarlett Johansson como Kaa, Christopher Walken como Rey Louie, Lupita Nyong’o como Raksha y Giancarlo Espósito como Akela.

La aparición del Rey Louie, un simio ambicioso, genera un gran impacto. Y es a través de él que Mowgli conoce acerca de la importancia de la flor roja, el gran secreto de los seres humanos para dominar la naturaleza.

En estas aventuras, el cachorro humano va convirtiéndose en un héroe al demostrar amor y agradecimiento, al mismo tiempo que aprende a diferenciarse de los lobos y a saber quién es en verdad y cuál es su lugar entre los suyos.

Una experiencia motivadora, muy tierna, que subyuga desde una profunda simplicidad y que, ante la presencia de los animales selváticos, cada espectador se convierte en uno más de la “pandilla”, cuya filosofía es puesta en práctica toda vez: “el lobo es la fuerza de la manada y la manada es la fuerza del lobo”. Otra lección de vida, esta vez no solo para el protagonista.

Imperdible.

Qué dijo Rachel Nuwer de la National Geographic sobre la pandilla

Bagheera

Las panteras negras, como Bagheera, no son una especie diferente, sino variantes de color de los leopardos de Asia y África, y los jaguares de Sudamérica. Kipling lo reconoce cuando describe a Bagheera como “negra como la tinta, pero con las marcas de la pantera, que, bajo cierta luz, aparecen como un patrón de moaré”.

Los leopardos son los grandes felinos de mayor distribución en el mundo, pero también los más perseguidos. Eso se debe, probablemente, a que los leopardos pueden vivir en lugares con hábitat sub-óptimo, como la periferia de ciudades, donde es muy factible que tengan contacto con la gente. También son cazados para el comercio ilegal de especies salvajes, que incluye su uso en la medicina tradicional china.

“Cada vez los matan más y los capturan más; se está volviendo un verdadero problema”, acusa Alan Rabinowitz, CEO de Panthera, organización global para la conservación de felinos salvajes.

Rabinowitz y otros expertos mantienen estrechamente vigiladas las poblaciones de leopardos, para determinar si es necesario que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) modifique el estado de conservación de este felino de “casi amenazado” a “vulnerable”.

Baloo

La verdadera identidad del “oso pardo dormilón” de Kipling es algo enigmática: en el libro, la descripción física de Baloo sugiere que es un oso bezudo (u oso perezoso), pero su dieta de nueces y miel no concuerda con los hábitos de dicha especie, que prefiere los insectos. El nombre Baloo, que significa simplemente “oso” en indostano, tampoco aporta pistas adicionales.

“El problema es que ‘El libro de la selva’ es una ficción, y todos los personajes de Kipling son una mezcla de animales imaginarios y reales, de modo que es imposible estar seguros de una especie”, dice Kaori Nagai, especialista en Kipling de la Universidad de Kent. Sin embargo, cuando creó su libro, el autor utilizó escritos de naturalistas del siglo XIX, y una de sus fuentes fue un texto de historia natural de 1884, el cual señala que el oso bezudo de India es “por regla, vegetariano”. Dado que los osos bezudos tienden a dormir mucho durante el día, y están diseminados en todo ese país, la mayoría de los eruditos concuerda en que Baloo encaja en la especie. Y además, en la película animada de Disney de 1967, Baloo enseña a Mowgli a comer hormigas.

Endémicos de Paquistán, Sri Lanka, e India, los osos bezudos están clasificados como “vulnerables” por IUCN, pero “en términos de conservación, se encuentran bastante diseminados y seguros en India, aunque sufren algo de presión por el comercio de sus vesículas biliares”, dice Ullas Karanth, director del programa para India, en la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre. Estos osos también son muy abundantes en muchas reservaciones del país, agrega, “donde se han adaptado especialmente para comer termitas; y les gusta la miel”.

Shere Khan

El tigre de Bengala Shere Khan, el enemigo selvático de Mowgli, es el más amenazado de los personajes de Kipling. Según los cálculos más recientes, en todo el mundo quedan solo 3,890 tigres salvajes y de ellos, casi la mitad vive en India. Dicha cifra se considera un incremento aparente respecto de 2010, cuando se pensaba que solo había 3,200 animales. Pero no todos están convencidos de que el aumento represente una recuperación del gran felino, y por otra parte, nuevos datos de IUCN demuestran que el territorio global del tigre se ha reducido en 40 por ciento desde 2010.

“Mucha gente celebró la noticia como un éxito enorme en la conservación del tigre –dice Rabinowitz-. En realidad, fue un éxito enorme en la evaluación de sus cifras”. En su opinión, el aparente incremento poblacional es consecuencia de mejoras en las estrategias y tecnologías de censado.

En India, país que invierte más que ninguno en la evaluación y protección de los tigres, la noticia fue recibida con una mezcla de alegría e inquietud. En muchas áreas, los felinos siguen perdiendo hábitat frente al desarrollo, y la caza furtiva en ciertos lugares es desenfrenada. Sin embargo, se han visto tigres merodeando entre áreas estrictamente protegidas, y las poblaciones de otros sitios son estables o están aumentando. En general, dice Rabinowitz, “India marcha bien, y es el país que contribuye más a la conservación de los tigres salvajes”.

Akela y Raksha

Los padres adoptivos de Mowgli son lobos indios, los cuales no son otra cosa que lobos que viven en India. “El lobo, Canis lupus, es circumpolar, así que su territorio abarca todo el planeta –informa David Mech, investigador científico del Estudio Geológico de Estados Unidos-. El lobo indio es la misma especie que el lobo de Minnesota, de Canadá o de cualquier parte”.

Clasificados como de “preocupación menor” por IUCN, los lobos están prosperando en India, donde viven dispersos en las áreas rurales del país. Sin embargo, lo que no hacen es criar bebés humanos. “No hay pruebas de que un niño haya sido criado por lobos”, afirma Mech.

Kaa

La maquinadora Kaa es una pitón de la India, una serpiente no venenosa que puede medir hasta 6.4 metros de largo. La mayor amenaza para las pitones son los autos, seguidos por la destrucción del hábitat, y la matanza deliberada de los aldeanos. “La gente teme y mata a las pitones porque las confunden con serpientes venenosas”, explica M. Bubesh Guptha, biólogo de la vida silvestre del Bosque Pitchandikulam, en el sur de India. Además, las serpientes siempre tienen gran demanda en el mercado internacional de mascotas. Por lo pronto, las pitones están clasificadas como “casi amenazadas”, por lo que India ha establecido programas de reproducción en cautiverio y centros de rehabilitación para las serpientes, además de que ha prohibido su comercio.

Rey Louie

El Rey Louie siempre ha sido el comodín cinematográfico. Kipling no incluyó este personaje en su libro, pero en 1967, Disney logró un éxito instantáneo cuando su película animada presentó al orangután jazzista que se balancea entre lianas. No obstante, tenemos un problema: no hay orangutanes en India. Este gran simio, en peligro de extinción, solo vive en las menguantes selvas tropicales de Borneo y Sumatra.

En vez de perpetuar la falsedad geográfica, el equipo responsable de la nueva película de Disney ideó una corrección creativa, la cual permitiría conservar a su rey simio y además, ubicarlo correctamente. El Rey Louie actual es un Gigantopithecus, un género de simio enorme que alguna vez vivió en todo el territorio sur de China, el sureste de Asia, e India.

Los expertos saben muy poco del aspecto real de aquellos animales, porque solo tienen sus mandíbulas, muelas y dientes. Por ahora, lo único que saben con certeza es que Gigantopithecus encaja en el árbol evolutivo de los simios asiáticos, y que probablemente tenía un aspecto muy similar al del orangután moderno, aunque en versión de 2.7 metros de altura.

El espécimen más joven de Gigantopithecus data de hace unos 400,000 años, pero Russell L. Ciochon, paleoantropólogo de la Universidad de Iowa, está investigando unas cavernas en busca de pruebas de una población más reciente. Pese a la disparidad temporal, Ciochon aprueba la inclusión de Gigantopithecus en la nueva película.

“Hace mucho tiempo que estudio a Giganto, y ahora resulta que es una estrella de cine –dice-. Eso no sucede muy a menudo con los animales extintos, excepto por los dinosaurios”.

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