El fuego y el agua "boicotean" el boom del campo: el Gobierno convocó a una reunión de urgencia para ejecutar acciones

En provincias como Santa Fe, las inundaciones arrasaron con casi 1 millón de hectáreas. De ese total, 300.000 eran de soja. El sector ganadero y la industria láctea también tienen problemas. Son cientos los tambos que no pueden operar, mientras se siguen contabilizando bajas en el rodeo vacuno

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, convocó este lunes a la comisión de Emergencias para analizar el impacto de las inundaciones en la campaña agrícola en las provincias de mayor producción.

Buryaile ordenó realizar una reunión el jueves de esta semana para analizar la situación del agro en zonas de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Santa Fe, ante el temor de pérdidas multimillonarias por el avance del agua.

Las cuatro provincias vienen siendo azotadas en las últimas semanas por inclemencias climáticas con abundante caída de agua, lo que generó el desborde de ríos y arroyos y la inundación de campos sembrados.

La comisión estará integrada por el ministro y representantes del Servicio Meteorológico Nacional, el INTA, el Banco Nación, el Banco Central, la AFIP, los ministerios del Interior y de Hacienda.

Los funcionarios y los técnicos analizarán las emergencias agropecuarias de las provincias afectadas por inundaciones e incendios y luego se propondrá al Poder Ejecutivo la declaración Nacional de las mismas.

Incendios e inundaciones, el complot de la naturaleza

Cuando parecía que lo peor ya había ocurrido y se preparaba para experimentar un boom, el campo vuelve a recibir una combinación de golpes que complican la reactivación.

Los efectos de los incendios y las inundaciones de los últimos días dejaron fuera de producción a cientos de miles de hectárea, lo que obligó a los expertos a ajustar las previsiones de rindes y cosecha para este año.

La perspectiva, reconocen en el sector, es por demás de negativa. Incluso, los expertos advierten que el panorama puede agravarse. De hecho, no faltan los pronósticos que señalan la continuidad de lluvias durante buena parte del primer semestre.

Para esta campaña se prevía una exportación de granos y subproductos del orden de las 92 millones de toneladas, casi 11 millones más que en el período previo.

En base a este número, y en función de los precios previstos para los principales cultivos,la cosecha estaba valuada en u$s27.150 millones, casi u$s2.200 millones más que el ciclo anterior.

Sin embargo, esta cifra hoy por hoy está en revisión.

Para todos los expertos consultados por iProfesional, por el problema del agua y el fuego, que arrasó con cientos de miles de hectáreas, la Argentina deberá prepararse para un menor ingreso de "sojadólares".

A esto habrá que sumar el impacto negativo en diversas economías regionales, por las complicaciones que atraviesa también la ganadería y la industria láctea.

Inundaciones: pérdidas millonarias

El agua golpeó con dureza la zona norte de la Provincia. El partido de General Villegas, que en el último tramo de 2016 sufrió el anegamiento del 70% de su superficie, hoy vuelve a tener el 50% de su área productiva totalmente inundada.

Los problemas derivados del exceso hídrico en los distritos de esa área de la Provincia son de tal envergadura que la Bolsa de Cereales informó la superficie sembrada con soja se reducirá en unas 300.000 hectáreas.

"Se perdieron de sembrar numerosas áreas, sobre todo en el sur de la Provincia. Por más que se retire el agua, enero es muy tarde para algunos cultivos. Ahora muchos deberán lidiar, si pretenden llevar a cabo los trabajos, lidiar con riesgos más altos", expresó ante iProfesional Santiago del Solar, directivo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) y ex presidente de MAIZAR.

La campaña había arrancado con las mejores marcas en años. Así, tras la quita de retenciones y la eliminación de cupos a la exportación, el campo bonaerense había incrementado en un 30% la superficie de girasol y alrededor de un 25% el área de maíz.

En el caso del maíz, el aporte bonaerense iba a ser clave para propiciar un récord histórico. Sin embargo, el resultado de la campaña es hoy una incógnita.

"La inundación es pésima para el girasol, que si bien ya se había alcanzado a sembrar de seguro sufrirá bastante deterioro. También se perderá parte del maíz. Para la soja ya está previsto que bajará la superficie", precisó del Solar.

"Lo que se salve de la inundación, además, presentará rindes por debajo del promedio que se esperaba. El inconveniente, además, es que todavía no está claro si dejará de llover. Es decir que el panorama puede empeorar", añadió.

Solar también precisó que algunas localidades deben lidiar con otros problemas, como la caída de piedra.

Esto es lo que sucedió, por ejemplo, en Trenque Lauquen. En esa zona lindante con la provincia de La Pampa, durante los días finales de diciembre, una granizada destruyó más de 20.000 hectáreas de cultivos.

"En un partido como Trenque Lauquen, de unas 500.000 hectáreas, la piedra originó la pérdida de hasta el 5% de su tierra productiva", graficó.

Respecto de la situación en la Provincia, Leonardo Sarquís, titular de la cartera bonaerense de Agroindustria, determinar el impacto económico de las pérdidas originadas por los anegamientos todavía resulta difícil debido a la continuidad de las precipitaciones.

"Es lamentable, porque tras las inundaciones del año pasado habíamos empezado una campaña con números muy interesantes. Veníamos de incrementar un 23% el área de trigo, entre otros cultivos, con mejora incluso de un 50% en los niveles de calidad. Ahora todo entra en el terreno de la incertidumbre", afirmó.

Más allá de la incidencia del clima, Sarquís vinculó la problemática de las inundaciones con la falta de obras, durante la anterior gestión, para el manejo del excedente hídrico.

Para paliar el drama que azota a los productores en la provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Agroindustria acaba implementar distintas líneas de ayuda financiera.

Así, la gobernación habilitó el viernes pasado créditos por más de $400 millones a tasa fija y puso en marcha un fondo para la compra de alimento balanceado y forrajes para el ganado.

Pero no sólo el territorio bonaerense enfrenta un panorama adverso. En Santa Fe, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Producción local, casi 950.000 hectáreas de un total de 2,3 millones sembradas se encuentran afectadas en mayor o menor grado por las inundaciones. El número representa más del 40% del área destinada a la agricultura.

De ese total, tres cuartas partes corresponden a cultivos de soja de primera y de segunda. El resto se divide entre maíz y girasol.

Un informe divulgado en las últimas horas por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), aporta más precisiones: en el centro del país, el 30% del área de granos gruesos ya se habría perdido por el factor climático.

“Se estima que un 15% del área se encuentra bajo riesgo latente de pérdida adicional dependiendo de cómo evolucionen los fenómenos climáticos. Por otro lado, en el centro de la provincia de Santa Fe se calculan pérdidas que promedian el 20% de área de granos gruesos y de recursos forrajeros mientras que si persisten las condiciones desfavorables corre riesgo el 35% del área total”, expone el trabajo.

Industria láctea: en problemas

En la misma provincia, 869 de los 3.500 tambos en funcionamiento también se encuentra inoperativos por la misma causa.

La porción implica una pérdida diaria de 1,5 millones de litros de leche. Desde el sector estiman que para fines de enero, de no mejorar el panorama, 45 millones de litros habrán quedado fuera de la cadena de abastecimiento, lo que podría generar un impacto en precios.

En Santa Fe ya tienen estimado el impacto negativo para esta industria como consecuencia del anegamiento de los últimos días:las pérdidas superarán los $250 millones.

Algo similar ocurre en Córdoba, donde 135 tambos funcionan al 50% de su capacidad también por el flagelo de la inundación.

Incendios: zonas en problemas

Los incendios también hicieron estragos y complicaron aun más a la producción agrícola y ganadera.

Sólo en la provincia de Buenos Aires, según detalló Sarquís, casi 200.000 hectáreas claves, ubicadas en el área sudoeste, se vieron afectadas por el fuego de las últimas semanas.

También hubo importantes focos en La Pampa y Río Negro.

Según la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), en el primer caso las hectáreas afectadas en diferentes niveles por el fuego totalizan 800.000, mientras que en el territorio patagónico suman 530.000.

En La Pampa, la Comisión de Emergencia Agropecuaria decretó el estado de alerta hasta el 30 de junio de este año a causa de incendios que causaron la mortandad de unas 70.000 cabezas de ganado vacuno, además de arrasar con molinos y alambrados.

Respecto de este fenómeno, técnicos de CREA aseguran que, tanto en La Pampa como en la provincia de Buenos Aires, abundan los productores que perdieron hasta el 50% de sus recursos forrajeros naturales, fundamentales para pasar la temporada fría.

Distintos analistas consultados por iProfesional aseguraron que, si bien el grueso de los incendios se encuentra controlado, determinar en qué momento las tierras afectadas estarán disponibles para el cultivo o la ganadería representa una verdadera incógnita.

"Es muy lamentable para los ruralistas. Los incendios afectan de manera importante las producciones locales y se tardará mucho en recuperar tanto la biomasa vegetal como el rodeo de animales. A nivel nacional, la escala de terneros bajará en unos 300.000 ejemplares", aseguró a este medio Fernando Vilella, ex subsecretario de Asuntos Agrarios bonaerense y director del programa de Agronegocios de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Temor por lo que viene

Al momento de determinar qué es lo que puede ocurrir con el agua, los pronósticos son todavía menos alentadores: hay coincidencias de que el clima seguirá generando problemas.

"Se perderá cosecha y hay que ver cuánto tarda el agua en irse, si es que para de llover. También, en qué estado quedarán las napas si eso ocurre. Estamos en una transición entre los fenómenos de La Niña y El Niño y eso es lo que está causando todavía que tengamos tantas precipitaciones concentradas en lugares puntuales", comentó a iProfesional Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

"Hay campos en los que han caído 200 milímetros en cuestión de tres horas. Eso implica 200 litros de agua por metro cuadrado. Trasladado a una hectárea, hay que pensar que son 2 millones sólo en ese espacio. Así, no hay desnivel ni canales que sirvan. Seguiremos en riesgo climático", anticipó Ambrosetti.

- iProfesional

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