
Un conductor prolijo. Lo de esta noche merece respeto.
El maestro Enrique Roel ganó el concurso para conducir la orquesta local durante tres años. Este es su primer concierto. Tiempo hay para apreciar la totalidad de sus facetas en su trabajo directriz. Estas líneas son un anticipo de análisis posteriores. Es un conductor prolijo. Eligió bien los tempos. Cuidó la afinación.
Salta. Jueves, abril 15 de 2010. Teatro Provincial. Orquesta Sinfónica de Salta. Director Titular Maestro Enrique Roel. Félix Mendelssohn-Bartholdy: Obertura Las Hébridas op. 26. Nicolás Rimski-Kórsakov: Capricho Español op. 34. Antonin Dvoràk: Sinfonía nº 9 en re menor op. 95 “Desde El Nuevo Mundo”. Aforo 90%.
La obertura “Las Hebridas” , llamada también “La Gruta de Fingal” es una de las pocas páginas del genial Mendelssohn en que no se busca el virtuosismo como ocurre en el “scherzo” de Sueño de una Noche de Verano, sino que se trata de encontrar color y balanceo orquestal. La cuerda, sobre todo la grave muestra su mejor faceta en una escritura musical de alto vuelo no siempre apreciado por el oyente. Probablemente Mendelssohn que acababa de descubrir a Bach haya visto el interior de la cueva y se haya impresionado al extremo de que sus pasajes trágicos aparecen luminosos. Así la presentó el maestro Roel y acertó sin duda.
Rimski-Korsakov, uno de los integrantes del famoso Grupo de los Cinco, todos rusos, fue un maestro de la orquestación. También demostró ser un imaginativo poderoso. Que yo sepa nunca visitó España pero conocía su música y con solo eso tuvo la genialidad de escribir su Capricho Español. Partitura que parece fácil pero que no lo es de ningún modo. Exige colores, timbres, combinaciones instrumentales adecuadas, ritmo preciso. Requiere si, una orquesta como grupo sinfónico, pero formada por gente capaz de enfrentar solos de elevado nivel. Por caso el violín concertino, un corno lamentoso, una cuerda pastosa y un ritmo imbatible. La obra tiene una belleza particular, mas allá de que su autor no hubiera tenido una vivencia prolongada de la música ibérica. Pero Rimski era Rimski y de su pluma, su mente y su corazón salió un homenaje a la tierra española como no fue frecuente observar en la historia de la música de occidente.
Finalmente una obra que la orquesta conoce muy bien. La 9ª sinfonía de Dvorak escrita Desde el Nuevo Mundo, cuando el autor era el director del Conservatorio de Música de Nueva York. La obra es bella por donde se la mire. De pasajes nostalgiosos con sus danzas checas, ritmo poderoso y vibrante pues hasta el “scherzo” está escrito “molto vivace”. Tiene solos que fueron dichos impecablemente. Por caso, Tarta (violín), Ulloque (flauta), Tiburcio (clarinete), Tabakov (corno) los mas destacados. Si bien muestra momentos influidos por sonoridades norteamericanas, la obra no deja de ser, en mi modesta opinión, una estupenda muestra de nacionalismo musical.
El maestro Enrique Roel ganó el concurso para conducir la orquesta local durante tres años. Este es su primer concierto. Tiempo hay para apreciar la totalidad de sus facetas en su trabajo directriz. Estas líneas son un anticipo de análisis posteriores. Es un conductor prolijo. Eligió bien los tempos. Cuidó la afinación. Su tarea fue una labor de síntesis. El director no sólo mueve sus manos sino que intenta que un grupo heterogéneo entienda su mensaje emocional interior. No he visto sus ensayos pero me hago la hipótesis de una lectura completa de lo escrito en la partitura y a partir de allí comenzar a comprender y hacer comprender su visión. Tarea dificilísima, tanto que muy pocas veces se logra al cien por cien. No es un agitador de instrumentistas. Intenta ser un artista. Podré compartir o no su mirada estética del repertorio. Pero lo de esta noche, aún con aspectos que tal vez puedan discutirse, merece respeto.
Su tarea comprende conocer profundamente a sus dirigidos, debe saber qué siente su público, debe meterse en Salta, debe sentir la ciudad, debe gozar el teatro. Esto lleva tiempo. El mío, por supuesto, lo tiene y tengo la sensación que el del oyente también. Por de pronto llenó la sala, le cambió el rostro a los músicos, se mostró feliz de entregar su arte. Y esto no es poco.
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