Sábado 13 de agosto de 2011, Romina Chávez Dí­az

Estrenada en el Teatro La Fundación el 4 de agosto

El arte de la paradoja como contraespionaje en la misión revolucionaria

13, 20, 27 de agosto y 3 de setiembre, todas a las 22:00 hs. en la Sala Wayar Tedín, Mitre 23

Con humor, los actores de Peso Neto Teatro presentan la obra de Nicolás Allegro “Contrainteligencia” para tematizar alegóricamente la subsistencia de las ideologías en un grupo de rebeldes que planean una operación para neutralizar la inteligencia enemiga.


De singular anacronismo, los protagonistas de la obra se han quedado en un pasado setentista, su ropaje (vestuario de Andrea Zanandrea) es muy típico de los jóvenes de esa época, imbuidos de ideas revolucionarias. Pero el tiempo “real” de “Contrainteligencia” se instala en un presente y mucho de los referentes lingüísticos empleados nos podrían trasladar al gobierno de Carlos Saúl Menem, apodado la rata o la cucaracha riojana. Las privatizaciones y la venta de las empresas argentinas con el consecuente hambre del pueblo, son el motivo de la misión de un grupete de subversivos integrado por Miguel (Marcelo Coiffi), Colo (Pablo Dragone), Teniente Carolina (Daniela Canda) y el ministro José Julio Sanguinetti (Daniel Chacón).

El planteo retórico de la puesta, muestra el carácter contradictorio de la situación: dentro del mismo grupo hay enemigos, metáfora del pueblo dividido y del uno contra otros a escalas mayores. Por ello, se realiza un procedimiento de contrainteligencia para detectar adversarios en el grupo que en un principio, se veían con claridad; luego los sospechosos son cada uno de ellos. Un acierto dramatúrgico con un texto motivante que se presenta con aires de humor, paradojas y finas ironías acerca de las contradicciones ideológicas de los argentinos. La percepción de ellas, hace a la cadena de sentidos que pueda armar un espectador atento, para no quedarse en la anécdota.

José Julio Sanguinetti podría ser el ex Ministro Domingo Cavallo, quien vestido como pantera rosa para “distraer”, es secuestrado por la Teniente Carolina y llevado a un lugar en ruinas (bien simulado por la deslucida escenografía) donde se lleva a cabo un juicio clandestino liderado por el Colo y Miguel. En su defensa, Sanguinetti se declara ser integrante del mismo equipo y contrarresta toda violencia y toda acusación hacia él, quien queda absuelto. Ironía de la frágil memoria de los argentinos, quienes olvidan fácilmente a los corruptos o a los que hundieron el país, y todos amigos de nuevo.

Subversivos que nada subvierten representan el alto grado de ironía que encierra la obra. “Un mediocre grupo de revolucionarios” como dice la sinopsis y una “contrainteligencia” que “confunde más de lo que aclara, dejando al descubierto nuestra propia confusión cotidiana”- otro fragmento de sinopsis en este arte de la paradoja puesto a vivir desde la teatralidad.

La revolución es un fracaso, por consiguiente, pues todo se acomoda en la mera ideología, como si ella anulara la acción y disparara sobre el intelecto la eterna necesidad de reinventarla sólo en el plano de las ideas. Como la metáfora de la resurrección de las ideologías que el posmodernismo ha dejado morir, como especie de elucubración contranietzscheana, pero que en definitiva sólo fue un intento disparatado, y vuelve a su tesis original.

Cada uno de los personajes, representan el revés de algún líder de izquierda. Se me ocurre pensar en la Teniente Carolina como en Tania. De este modo, podríamos hablar también de una satirización de “la lucha”. El Colo, que alguna vez militó en la Universidad, representa ese intelectual fanático del comunismo, cuya más importante acción fue haber repartido papelitos entre los claustros y haberse opuesto a cierto capitalismo. Este tipo de líderes comunistas, nunca ganaron las elecciones en puestos importantes. El Colo es quien ve en la Disney al Imperialismo yanqui y por ello disfrazan a la Teniente como Minnie Mouse, para despistar.

Creo que en un nivel más profundo, el autor esbozó que el comunismo no nos ha llevado a ninguna parte, y que ya no hay peligro en ser comunista, puesto que es hasta infantil y poco peligroso serlo, sus pseudo tácticas guerrilleras quedan en acciones aniñadas y estrategias decadentes. En definitiva, la izquierda es de subsistencia no sólo utópica, sino anacrónica. Son unos loquitos sueltos, como dice el mismo sistema capitalista.

Si bien la risa nos envuelve, a veces nos reímos de nosotros mismos, el autor propone que la izquierda es extinta y absurda, que no ha hecho más que confundirnos con acciones poco claras y que en su mismo revés, es contradictoria. Que de la misma izquierda han surgido traidores al propio pueblo en su aburguesamiento. Hay una crítica contra la izquierda, velada con el humor, o más bien un llamado a la reflexión a los comunistas para que revisen sus métodos.

Inteligente esta dramaturgia, no sienta posiciones pero exige revelaciones, no da soluciones pero pide reflexiones, propone un juego de intereses entre minorías y retrata una mirada que la misma sociedad posee de la izquierda.

Creo que la pregunta ¿de que lado estás? habría que hacérsela al mismo autor. Me inclino a creer que no hace más que contar la historia desde el humor, por la que en realidad somos hijos del imperialismo y que al menos, estos fracasados revolucionarios, lo intentaron. Final abierto, hipótesis plurisémica, incógnita sugerente, humor satírico.

El trabajo de dirección de Natalia Aparicio se ha visto plasmado en las técnicas corporales de los actores, con posturas y gestos muy cercanos a lo clownesco, sobre todo en la escena en cámara lenta de Cioffi-Dragone donde se ve con mayor claridad. En lo personal, considero que el papel de Daniel Chacón es notable, puesto que compone al típico funcionario que justifica su accionar mediante la palabra, hábil y manipulador, quien termina siendo "víctima" del propio sistema pero que en el fondo, muy en el fondo, le importaba su pueblo. Daniela Canda le agrega el toque necesario de antiheroína, mientras que Pablo y Marcelo, son los que conquistan con gajs y planteos lingüísticos irónicos. “Intento mantener una disciplina ideológica”- dice el Colo (Dragone) que sólo quiere circular por calles que lleven nombres dignos de gente ligada a la lucha.

“Los Mártires del Carrefour”, este grupo de pseudoizquierda, nos llevan a reírnos de nuestras propias torpezas, la de creernos a veces más papistas que el papa. Si Cavallo, en definitiva, lo hacía por el pueblo, estamos soberanamente en el horno…

- Fotos tomadas por Salta 21 en La Fundación Salta

- Nota relacionada.

Peso Neto estrena Contrainteligencia
http://www.salta21.com/Peso-Neto-es...


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