El Robin Hood al revés

El pasado primero de abril del corriente año, en la tradicional apertura de sesiones legislativas, el gobernador de Salta otra vez más desnaturalizando el sentido del acto mismo, en vez de dar formal inicio al periodo constitucional, alardeó de su gestión, se justificó a sí mismo de lo que no hizo, y expuso índices y porcentajes que nadie, absolutamente nadie cree.

Con la inverosímil frase hecha de que como al gobierno nacional le va mal a la gente le va peor, echó un manto de encubrimiento a la ajena, traidora, antinacional, y aberrante gestión macrista.

No es verdad que al gobierno nacional le vaya mal, todo lo contrario. Emulando a los guerreros escondidos en el Caballo de Troya, los ocultos vendepatria de la oligarquía siempre presente aparecieron de repente en la escena nacional, pero en vez de salir de un artilugio de guerra, lo hicieron desde el sistema electoral camuflados en una gigantesca campaña mediática de engaños.

Y en tres años y fracción de gobierno han llevado a cabo todas y cada una de las empresas que se propusieron, endeudaron al país por generaciones, persiguieron a opositores con saña, devaluaron, empobrecieron, fugaron divisas, armaron otra vez la bicicleta financiera, y dolarizaron todas las tarifas de los servicios para beneplácito de sus socios y amigos.

A la banda de asaltantes de la fe pública y de los destinos de incautos votantes de frágil memoria, le fue fácil hacer olvidar que ellos, precisamente ellos llegaron al poder enriquecidos por haber sido parásitos contratistas del Estado, evasores, contrabandistas, espías, lavadores de dinero y coimeros.

Y con las ventajas del manejo de un poder judicial cómplice, y hasta ayudados por la casualidad de la muerte de su progenitor para poder hacerlo responsable de los delitos que lo han convertido en millonario, el impune ingeniero presidente se jacta de no pagar las deudas de CORREO ARGENTINO, y de haber blanqueado con sus familiares directos siete mil millones de pesos que a pesar del artilugio legal, siguen siendo irremediablemente oscuros.

No señor gobernador de Salta, al gobierno nacional en manos del cipayaje histórico, que desde las oficinas de la Sociedad Rural y con el aval de la Embajada –a esta altura del partido ya no es necesario decir de qué país- ha consumado el plan más exitoso de subordinación y dependencia de la usura internacional y del departamento de Estado Norteamericano para el saqueo de reservas naturales y agua dulce, no le va para nada mal.

Con un burócrata extranjero del FMI oficiando de jefe de la economía real dentro del mismo Banco Central, algo que ni la dictadura de los Videla y los Martínez de Hoz y compañía se atrevieron a hacer, todo está encaminado para que el títere vergonzante de presidente que finge dirigir al país, siga siendo condecorado en todos los foros internacionales de la economía concentrada.

Por eso su manifestación de supuesto enojo o de reclamos al frente gobernante nacional, es una farsa más, porque Ud. rápidamente con reflejos de trepador insaciable pasó a formar parte de ese conglomerado de liberales sin sentido de Patria, y lo hizo desde el mismo Diciembre de 2015, traicionando una vez más su posición política, y abandonando cobardemente las filas del movimiento con el que se apoyó para ser gobernador durante doce años.

El conjunto de millonarios gerentes de las multinacionales que saquean la Argentina a diario, no es un grupo que a Ud., le sea ajeno. Usted es uno de ellos, y su monótona admonición de que es peronista, o que los pobres lo enternecen, es una perorata que ya no la cree nadie.

Su postura ambivalente y vacía, su propio proyecto personal financiado con dinero del erario salteño, uso y abuso de las aeronaves de la Provincia y el descaro constante de estar ausente de sus funciones para las que ha sido elegido, lo pintan de cuerpo entero.

Usted es una ficción, un montaje, una pérdida de tiempo y de beneficios para la democracia, la República y la vida política de Salta. Usted ha hecho de la falta de palabra un modo de vida, y su cambiante y floja estrategia lo expone como una persona poco confiable.

Todo el montaje urdido para la televisión y los medios afines a la pauta publicitaria que sus segundones distribuyen discrecionalmente según el color de la diatriba, no van a servir para levantar ese peso.

En su discurso sentenció que Usted no le va a sacar a los ricos para darle a los pobres, lo que es toda una definición de cuál es el futuro de sus votantes. Como a Usted le gusta citar a Eva Perón –en su fantasía de decirse peronista- le recuerdo una frase de Ella que seguramente prefiere olvidar: “Nunca olvides que lo único que un rico te va dar es siempre más pobreza”

Y como como gobernador de esta provincia empobrecida precisamente para que los ricos –entre ellos Usted- no pierdan sus privilegios, no piensa cambiar absolutamente nada del estado de cosas que le conviene mantener.

Y afirmar al final de su discurso que no hay peor miseria que tener un país rico con gente pobre, ni peor ceguera de aquellos que no ven a su hermano sufrir, no deja de ser otra falsedad y otra hipocresía lacerante.

Porque lo dicho viene de quien durante doce años de gestión –o de no gestión según se mire- ha gozado de prebendas de rico con dinero del Estado, viviendo en mansión de lujo, y viajando en aviones de lujo en medio de la pobreza, todo de garrón, lo que lo hace un perfecto miserable a los que aludía en su anodino discursito para el disimulo.

Mientras Usted se despachaba dentro del recinto legislativo con estos desaciertos tan irreverentes como impunes, en la plaza del frente sostenía un pasacalles un joven, quien al ser preguntado por un periodista si lo veía a Usted como presidente, dijo que no. Y agregó que la provincia estaba peor con Usted, y que no tenía trabajo.

Y cuando el mismo periodista le preguntó a quién había ido a apoyar en ese acto, tuvo que avanzar un paso y mirar el texto que sostenía para enterarse que era a Usted. Su changa del día era sostener su publicidad sin siquiera haberla leído, desnudando la falacia y el burdo artificio de una arenga pagada para que lo aplaudan.

Ese furcio del sincero y necesitado changarín, así tan simple y tan expuesto, pintó en algunos segundos el infinito vacío de su trayectoria, triste, fracasada y ultrajante, que nos hiere a todos y que en un último acto de dignidad –si algo le queda- debería Usted ponerle fin cuanto antes.

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