Que los directores artísticos (Regueiro /Ivanoff ) del Ballet de la Provincia de Salta hayan calificado siempre al publico salteño de “ignorante”, no es novedad ; pero la reposición de “Le Corsaire” es un insulto que no se puede callar.
A cuatro años de su existencia, el Ballet Provincial de Salta puso en escena “Le Corsaire”, reposición de Regueiro/Ivanoff sobre coreografía de Marius Petipa, sobre la de Joseph Mazilier inspirada en el poema de Lord Byron, así anunciado en posters, prensa, internet, etc.
De la simple lectura del programa de mano, se advierte que no se trata de la obra completa sino de una” suite” de ballet (lo que no apareció aclarado en ningún anuncio ).
Antes de abrirse el telón, se anuncia en “off” que el rol de “Conrad” (principal personaje masculino de la obra), iba a ser interpretado por TRES BAILARINES !!! ; desconcierto para los que conocen la obra y confusión para el público neófito.
En la primera parte, la suite, deshilvanada y desordenada, fusiona ininteligiblemente el 1er. acto “el mercado de esclavos” y el 2do., “la cueva del corsario”; las danzas se suceden en orden cambiado - si se siguió la versión de San Petesburgo, como subrayara Regueiro en oportunidades anteriores.
El famoso “Grand pas de trois” que pertenece al 2do. acto de la obra original, aparece como danza semifinal en la puesta local, o sea dentro del 3er. acto “en el palacio del Seid Pasha” ; y finalmente, los tres Conrads, que se suceden a lo largo de la “suite” , ataviados en forma distinta uno de otro y a la vez interpretando dobles roles, conforme se va desarrollando el argumento, terminan de confundir al público, aún a balletómanos.
En el vals del tercer acto y tratando de asemejarse a la versión rusa, los repositores locales introducen 10 niñas, alumnas del Curso de Niñas del BPS 2011 que dicta este año Liliana Ivanoff. A pesar de la simpatía y ternura que inspiran los niños/as cuando aparecen en los ballet profesionales, debió obviarse poner niñas sin nivel técnico en la danza final del último acto. O simplificado al máximo las dificultades técnicas, de forma que las niñas encajaran adecuadamente en una obra del repertorio clásico universal de una compañía profesional.
Una obra de ballet tan rica en colores, vestuario y escenografía como “Le Corsaire” de cualquier versión de compañías internacionales, la puesta local sorprendió en forma lamentable, por :
* Casi ausencia de escenografía. Sólo una tarima circular adornada, en el 1er. acto, la cual era levantada, entrada y sacada del escenario por dos asistentes técnicos, vestidos de negro entre los silencios de las danzas , estando los bailarines en escena y durante el transcurso de la obra. (¡!)
* Vestuario de los bailarines y bailarinas, con total falta de gusto en diseño y colores.
* Sorprendió totalmente el vestuario de “Medora”, en el Grand pas de trois: un tutú completamente blanco, como se tratara de la “boda”- acto final de algún ballet romántico o del clasicismo pero con estructura romántica. Este pas de trois se desarrolla en la “cueva del corsario”, entre una esclava y un corsario ; los directores vistieron a la femenina principal de “Le Corsaire” como una princesa en vez de una esclava… Sin palabras.
* Terminó de dar la nota final, el pobre vestuario que pusieron a las niñas del vals, un torso blanco de clase y un tutú rosado de tules abiertos y caídos, que terminaron de desmerecer a la ya lastimosa puesta de Regueiro/Ivanoff.
* Olvidaba, la desacertada elección del dibujo estampado en los posters colocados en la marquesina del Teatro Provincial y en los programas de mano.
Toda la puesta, una oda al mal gusto; un insulto a la inteligencia, conocimiento y sentidos del público salteño. ¿Hasta cuándo vamos a soportar los desplantes de Regueiro/ Ivanoff?
P/D. En la anterior crítica no se incluye a los bailarines y bailarinas, quienes se desempeñaron correctamente.

