Dos grietas inatajables

Fuera de la tontería con la que intentan disfrazar el bi partidismo y sus arrabales, simulando análisis de diferencias y objetos de lucha, aparecen dos grietas de difícil solución y como se titula: inatajables. Ambos grupos en disputa por el poder formal son concurrentes al problema y contribuyen al agrandamiento del mismo, de ningún modo a la solución.

Deberíamos dejarnos de zarandajas y fruslerías. El país tiene una centro derecha democrática donde se ha integrado buena parte del radicalismo y allá sus dirigentes, su decisión de cúpula partidaria resuelta y votada en Gualeguaychú y, en general, convalidados todos estos dirigentes con los votos que eligen la cara de Macri para sentirse representados. Desde esa realidad deberíamos partir.

Tome o deje, pero no se ciegue. El país tiene una centro izquierda que el peronismo dice que representa, aclaremos, el peronismo en la cara de CFK. Se repite. Esto es lo que hay como punto de partida hoy, hoy mismo. Sus detractores, con bastante razón insisten que entró con 6 pesos a la política y posee 6.000. La íntima convicción lleva a sostener que el robo y la corrupción acompañan el legajo basal. La justicia aún no lo dice y si lo dijera poco importaría, ya que tras ella se une una centro izquierda cuasi democrática que conserva el mandato peronista: hay que votar.

Esquivar la realidad

Esquivar este pliegue de la historia significa equivocar el diagnóstico de la más desfachatada realidad argentina. Dos corpus frentistas y dos personajes centrales. Eso hay, eso somos mediante la representación.

En ese bipartidismo poco claro, pero absolutamente visible, no hay grietas sociales, hay peleas hacia fuera y peleas intestinas, pero es política partidaria y en cualquier lugar de Occidente con más o menos valor civilizado, republicano y representativo, esto existe.

Las dos grietas inatajables son la de la vejez y la de la infancia. El Estado, según la concepción clásica en Argentina, debe hacerse cargo de ambos extremos de la vida.
Con la vejez, después del peronismo y el estatuto de la ancianidad, los viejos tuvieron un lugar importante, fueron reconocidos como personas y el Estado debía acompañarlos en toda esa larga edad de los recuerdos y la evocación, del mandato y el legado de sus conocimientos. Eso no, hoy no existe.

El abandono de la vejez es un punto concurrente de ambos frentes, el de la izquierda y el de la derecha. Liberar de la obligación de “carga pública” a los sanatorios es la más cruel flagrancia del “qué me importa” a la que hoy están sometidos.

El Estado ha desfinanciado al PAMI, el invento político de un marino (Manrique) y debemos preguntarnos si los sistemas solidarios donde el Estado Presente es el eje no se encuentra, entre corruptos, ineptos y criminales a punto de convertirse en Estado Ausente y, finalmente, en Estado Caníbal del pre capitalismo, que dejaba sueltos a quienes ya no producían. Ese es el camino en el que estamos, mientras se sigue robando en PAMI, se desfinancia el sistema y los viejos simplemente mueren. Esto es literal y exacto. Nota: el gobierno de los gerentes mantiene un criterio de producción y eficientismo que ha fracasado y, por lo demás, protege a prestadores privados de salud quitándoles la carga de “servicio público”. En este punto hay una grieta criminal. Un precipicio al que asombra que adhiera el radicalismo. Sucede. La corrupción pertenece, en sustancia, a las administraciones peronistas y luego de la monarquía K el asunto tiene una continuidad que sorprende.

El extremo Lanata

El caso “Lanata y el Polaquito” desnudó hasta qué punto la infancia es sólo un tema de noticieros televisivos y un mensaje de Estado Ausente. Claramente Ausente. Cuando de cada 100 niños menos de 10 se integran en estudios tericarios y menos de 50 terminan una educación secundaria y más del 30% ni estudia ni trabaja, algo sucede. Mencionarlo es tarea periodística y de investigadores. Los políticos que lo mencionan ocupan nuestro lugar y abandonan el suyo: resolver el tema. Nadie que se diga peronista puede olvidar uno de los dogmas del peronismo. Uno de sus mandatos.

En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños. El peronismo venía a reparar la herida social de las clases divididas según una concepción aristocratizante en la que el rol de la infancia era de empleados a medio tiempo o media potencia. La ignorancia y la esclavitud estaban cercanas. El peronismo luchó contra eso, con yerros en la práctica, pero con una conceptualización que nadie se atreve a cuestionar. Hoy ni el peronismo reivindica, en los factos, esta conquista.

Hoy el peronismo acompaña la infancia desvalida y desvalijada con su indiferencia, cuando no con el apoyo a quienes siguen sin querer darles comida, cobijo e instrucción al total de la población. La que menos defensa tiene es la planta que está creciendo. Una infancia bien alimentada e instruida es el más importante, serio y definitivo antídoto contra las dominaciones y la superchería.

El peronismo es cómplice de este mecanismo de pauperización, raquitismo y esclavitud intelectual al que se somete a la infancia. No hay excusas posibles ni argumentos sólidos para esto que sucede.

Con la derecha y la izquierda es igual

Deberíamos aceptar que estamos en un régimen bipartidista. Consolidar las prioridades. Los hechos demuestran que hoy no revisten prioridad alguna ni los ancianos ni los niños. No hay argumentos que sostengan la división de centro izquierda y centro derecha ante un viejo que se muere sin recibir tratamiento, agonizando en un pueblo cualquiera sin prestación medica posible porque así es el sistema.

Tampoco admite división, grieta o enojo posible el insistir que a los menores hay que considerarlos como material excepcional porque en ellos está el mañana. Sin alimento serán raquíticos y casi idiotas. Sin atención serán soldaditos de la droga, ladrones, asesinos con pocos años de vida útil. Eso sucede. Mauricio y la princesa apuestan a lo mismo.

Cuando los maestros dicen que tienen miedo de ir a dar clases. Cuando los médicos dicen que tienen miedo de trabajar en el hospital. Cuando los colectivos no entran al barrio peligroso y al pueblo no llega un médico las dos grietas se agrandan. La centro derecha gobernante y la centro izquierda aulladora de la monarca destituida (CFK) parecerían cómplices en este punto.

Revolucionarios con medicina privada paga

Con la izquierda florecida, a la izquierda de la centro izquierda, es imposible contar. Creen en el Che Guevara, en Chávez y en su puestito de concejales y/o diputados, sus viajes y sus dietas. Son peores. Son sólo individuos comprometidos con su jubilación de revolucionarios. Nunca un plan conjunto, nunca renunciamientos.

La centro derecha clasista y exterminadora, a la derecha de la derecha, parecería que está más cerca de la pulsión de los actores políticos actuales o lo que para muchos es tesis de trabajos teóricos sobre la sociedad del siglo XXI. El exceso de información aísla. No hay más sociedades. Hay sólo individuos conectados a una red que distrae y amansa.

Nada es casual. Es la misma red por donde avanzan con sus discursos y oferta CFK y MM. Proveedores de grietas inatajables. También de negocios, claro está.

Sin culpables o inocentes debemos puntualizar a Francisco Manrique. PAMI y PRODE fueron sus contribuciones. Una era lógica, la otra lúdica. El sistema de apuestas es parte de un negocio mundial Los colaboracionistas de distintos regímenes y el siglo XX lo perfeccionaron. Puntualizemos. Fueron un mecanismo de captación y uno de recaudación. El tiempo volvió al PAMI un elefante de la corrupción y la injusticia y al PRODE el antecedente nacional de un orden mundial de apuestas.

En ese orden mundial los viejos son un problema y los niños la raíz de los problemas del porvenir. No es sencilla, sin una doctrina social, entender estas cuestiones. Las grietas inatajables que elegimos ignorar.

Cuando los maestros dicen que tienen miedo de ir a dar clases. Cuando los médicos dicen que tienen miedo de trabajar en el hospital. Cuando los colectivos no entran al barrio peligroso y al pueblo no llega un médico las dos grietas se agrandan. La centro derecha gobernante y la centro izquierda aulladora de la monarca destituida (CFK) parecerían cómplices en este punto.

- Por Raúl Emilio Acosta
El Litoral

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