Don Quijote, un gran ballet

La música es netamente incidental lo cual exige a orquesta y directora una atención especial. El lucimiento de la Mª Yeny Delgado fue más que evidente. Junto a Kitry y Basilio, fueron los más aplaudidos en una muestra de su aceptación pública.

Salta, sábado 1 de octubre de 2016. Teatro Provincial. Don Quijote. Ballet con música de Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa en versión de la Mª Paula Argüelles. Orquesta Sinfónica de Salta. Ballet de la Provincia de Salta. Sofía Robinson (Kitry), José Chaile (Basilio), Cristian Galarza (Don Quijote), Juan Flores (Sancho Panza), Juan González (Camacho), Sara Sonderegger (Mercedes), Lucas Oliva (Torero Principal). Acompañantes. Guillermo Pucci y otros (escenografía), Rubén Lobo y otros (iluminación). Técnicos. Coreografía Mª Paula Arguelles. Dirección Musical Mª Yeny Delgado.

El ballet nació en Italia, luego fue a Francia y llegó a Rusia. En esa nación el ballet era muy apreciado y su técnica era lo más importante hasta que llegó el denominado Ballet Imperial. Este es el caso de “Don Quijote”, ballet del llamado humorístico y colorista, en verdad, una fiesta para los ojos. No es el caso de hablar de la historia del ballet y sus motivaciones, pero sin duda recomiendo su búsqueda pues allí se encontrarán el cómo nació esta expresión artística.

El de esta noche está creado por el notable Marius Petipa y el compositor Ludwig Minkus, que escribió la música de casi dos decenas de ballets, también fue el autor del de esta noche. A propósito fueron tres presentaciones a sala llena, una de las cuales tuvo diferente elenco lo que no originó demasiados cambios o pérdidas de individualidades. Me parece que este Don Quijote ha sido uno de los mejores trabajos del Ballet de la Provincia en el que su directora Paula Arguelles también diseñó la coreografía. Sofía Robinson y José Chaile conformaron una luminosa pareja empeñada en demostrar su ligazón amorosa, comunicativa y de mutua comprensión. Cristian Galarza hizo un Quijote, personaje de alcurnia y su fiel acompañante, un Sancho deliberadamente gracioso. En verdad, Paula Argüelles, que en su tiempo bailó este ballet, lo conoce a la perfección y su idea fue no solo buscar la participación de todos sino traer a escena la belleza de la vida gozando de cada instante del ballet cuyo argumento corresponde a un pasaje de la obra “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra, acomodado a fines del siglo XIX. Es cierto, sin técnica nada digno se puede hacer pero con ella, es posible expresar las intimidades de cada participante.

La música es netamente incidental lo cual exige a orquesta y directora una atención especial pues no es poca cosa acompañar, seguir el ballet, sus cuadros, sus dúos, sus momentos de todo el cuerpo de baile, las variaciones, etc. sus golpes de efecto y más allá de un cierre anticipado en la coda del último pas de deux de la pareja principal, el lucimiento de la Mª Yeny Delgado fue más que evidente. Junto a Kitry y Basilio, fueron los más aplaudidos en una muestra de su aceptación pública. Final para mencionar. Hacer un ballet de esta extensión, tres actos con poco más de dos horas de pura danza, en nuestra ciudad, tan alejada del centro artístico del país como es la capital, despierta el agradecimiento del espectador y el orgullo de saber que aquí también se puede.

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