Después de la visita de Obama, a luchar contra el péndulo argentino-estadounidense...

El presidente Mauricio Macri aseguró que USA espera que "los intercambios serios y responsables" sean "algo que ilumine a toda la región", al tiempo que señaló que lo sorprendió que su par estadounidense, Barack Obama, fuera "tan elogioso" con sus primeros 100 días de Gobierno.

"Estados Unidos esperan que esta idea de los intercambios responsables, serios, de mutuo beneficio y de responsabilidad compartida sean algo que ilumine a toda la región", sostuvo el mandatario. En diálogo con Radio Mitre (Grupo Clarín), el jefe de Estado resaltó que "la Argentina tiene un lugar de liderazgo que ocupar", ante lo cual aseguró que quiere un país "que transmita un halo de liderazgo y de crecimiento al resto de la región y del mundo". Respecto a la visita del jefe de la Casa Blanca, Macri destacó que "ha sido todo muy positiva y también desde la relación personal, la comunión de ideas con Obama ha sido increíble".

Ahora que Barack Obama regresó a Washington DC para cumplir la etapa final de su mandato en la Casa Blanca, pero los vínculos con la Argentina (y la Latinoamérica ladriprogresista) se encuentran restablecidos, hay que destacar que lo importante es escaparle al péndulo de los vínculos bilaterales, mala señal de la geopolítica de las últimas décadas. En las relaciones entre personas, países y organizaciones la estabilidad prevalece sobre la euforia que es coyuntural. Y eso hay que aprenderlo en el Río de la Plata.

La plataforma de análisis sobre Latinoamérica, Latin America Goes Global, publicó un artículo en su página web en el que asegura que “el viaje de (Barack) Obama a Argentina es más importante que el de Cuba”. La visita abre las puertas a posibilidades interesantes para ambos países, aseguran varios medios del mundo.

Sin embargo, cuidado Obama, advierte Latin America Goes Global. La relación de los Gobiernos argentinos con Estados Unidos ha funcionado, desde la vuelta a la democracia, como un péndulo que oscila según le convenga al gobernante de turno.

También lo había advertido la revista Forbes, un día antes del arribo de Obama a Ciudad de Buenos Aires: “Cuando el Presidente, Barack Obama, pise Buenos Aires el miércoles será la primera vez que un Presidente estadounidense esté en Argentina desde la Cumbre de las Américas allí en 2005. Desde ese entonces, Argentina ha defaulteado dos veces su deuda, principalmente para con inversionistas estadounidenses, y se ha cerrado a la economía del mundo bajo la Presidente Cristina Kirchner. Ella está fuera. El empresario y ex director del club de fútbol Boca Juniors, está adentro.”

El péndulo vuelve a oscilar en favor del país del norte de momento, pero,

> ¿qué pasará si la próxima administración argentina vuelve a ser hostil?

> ¿En qué quedaran los acuerdos firmados por ambos países en los días recientes (en materias de seguridad, comercio y narcotráfico)?

Estas fueron preguntas que prevalecieron en las publicaciones globales especializadas en política internacional.

“Cuando Macri deje la Casa Rosada, su política exterior se irá con él”

Al igual que Barack Obama heredó el lío de George W. Bush, Mauricio Macri heredó el lío de Cristina Kirchner, escribe Forbes. “Argentina es un país en que las clase empresarial no tiene fe en el Gobierno, y es improbable que Macri cambie eso”. Si bien el mandatario entusiasma a los mercados, estos tienen en cuenta que el nuestro es un país en el que cada gobernante que llega, trae y ejecuta sus propias ideas sobre lo que quiere en materia de política exterior y también en lo económico, de acuerdo a sus intereses coyunturales.

“Es demasiado temprano para saber si Macri será reelegido en 2019. En el contexto argentino, hasta completar su primer término sería un logro histórico; sería el primer Presidente no-peronista en hacerlo desde la vuelta de la democracia a principios de los ‘80”, escribió Latin America Goes Global. ¿Cuál es el riesgo que está en juego? “Cada vez que un nuevo Presidente argentino entra en su cargo, él o ella implementa una nueva política exterior, libre de aportes e interferencias de otros grupos de interés. Lo que eso significa es que cuando Macri deje la Casa Rosada, sus preferencias de política exterior probablemente se vayan con él”, advierte la plataforma en su análisis sobre el país

Argentina, el gran socio latinoamericano de USA para esta era

Con Brasil en medio de una crisis política y económica, Venezuela en una situación permanente de crisis económica, política e institucional, y México hundiéndose en el narcotráfico y las amenazas a la seguridad, Argentina es el país que, en el futuro próximo, parece ser el más receptivo e importante socio de los intereses estadounidenses en la región. El país es la tercera economía de Latinoamérica y el que, con el reciente cambio de Gobierno, ha expresado explícitamente su interés en cooperar con Washington DC en asuntos que van desde intercambio e inversión a medioambiente, pasando por el narcotráfico y la seguridad ciudadana.

“Tras 12 años de retirada diplomática con la Casa Blanca en favor de profundizar los lazos con China, Rusia y Venezuela, Argentina está ahora liderada por un Presidente de centro-derecha –Mauricio Macri- con una preferencia fuerte por traer a Argentina de vuelta hacia la órbita del mundo occidental lo antes posible”, planteó Mariano Bertucci, de Latin America Goes Global.

Macri: giro de 180º en materia de política exterior respecto de la era K

El camino fue iniciado en el Foro de Davos, en enero de este año, en el que Mauricio Macri tuvo reuniones con un rango de figuras prominentes, desde ejecutivos de Coca-Cola y Facebook, hasta el vicepresidente estadounidense, Joe Biden. Macri hizo una serie de anuncios claves en Davos, señalizando un cambio rotundo en la política exterior argentina, se coincide en Washington DC.

- 1ro., anunció que Argentina daría la bienvenida a las evaluaciones del Fondo Monetario Internacional sobre su performance económica –algo que no pasaba desde hace más de una década-.

- 2do., Macri declaró que Argentina cooperaría con Estados Unidos en luchar contra el narcotráfico.

- 3ro., dijo que su Gobierno estaba listo para llegar a un acuerdo con los holdouts o fondos buitre.

- 4to., el nuevo Gobierno argentino prometió revisar todos los acuerdos bilaterales firmados con Rusia y China durante la última década, particularmente, una serie de cláusulas secretas conocidas únicamente por la ex Presidente, Cristina Kirchner, y su círculo más íntimo.

- 5to., Macri eligió denunciar las violaciones a los derechos humanos por parte del Gobierno venezolano de Nicolás Maduro. Un punto clave para Washington, que desea impulsar una reforma significativa en La Habana y Caracas. Un giro de 180º con respecto al anterior Gobierno kirchnerista, que en 12 años se negó a comentar sobre las situaciones de derechos humanos en Cuba y Venezuela.

La oscilación del péndulo

“¿Qué significa todo esto para Estados Unidos? Lo primero que deben tener en mente los elaboradores de políticas norteamericanos es que la reciente oscilación pendular en la política exterior argentina encaja perfectamente bien con el patrón histórico del país”, advierte Latin America Goes Global.

Desde el advenimiento de la democracia en 1983, Argentina pasó de luchar contra las políticas estadounidenses en Centroamérica a mediados de los ’80, a pelear codo a codo con las fuerzas norteamericanas durante la primera Guerra del Golfo en 1991. Luego pasó de encabezar esfuerzos junto con USA para negociar e implementar el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) a fines de los ’90, a trabajar vociferantemente en su contra en 2005.

Para el portal del Instituto Brookings, una organización que estudia políticas públicas basada en Washington DC, las relaciones Argentina-USA rápidamente se tornaron amargas luego de la crisis financiera del 2001 (cuando Argentina entró en default sobre una deuda externa de US$ 93.000 millones), derivando en una crisis política inmanejable que produjo 5 presidentes en un par de semanas.

Equivocados o no, los argentinos vieron como una traición la decisión de George W. Bush –el entonces Presidente estadounidense- de negarse a apoyar un paquete de rescate para el país (a diferencia de lo que había hecho por México en 1994 o el apoyo que le había dado a Brasil a través del Fondo Monetario Internacional en 1999), recuerda Brookings.

Del eje bolivariano a cooperar con la Casa Blanca

“El último Presidente estadounidense que había visitado al país sudamericano fue George W. Bush en 2005, y no la pasó bien. Durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, y en su propia cara, el anfitrión Néstor Kirchner dio por muerto su proyecto de crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)”, rememora la BBC.

“Desde entonces las relaciones bilaterales fueron de mal en peor y el sucesor de Bush, Obama, tampoco se sintió cómodo con la pareja peronista”, concluye. En una reciente entrevista con la cadena CNN, el Presidente norteamericano admitió que tenía “diferencias” con Cristina Kirchner porque “sus políticas de Gobierno eran siempre antiestadounidenses.”

Ahora, el país parece estar oscilando de vuelta, “de relaciones cercanas con Rusia, China y el eje bolivariano, a lo que parece ser una postura cooperativa con la Casa Blanca y los intereses norteamericanos en la región de manera más amplia”, destaca Latin America Goes Global.

Pero, advierte, porque cada uno de los cambios de política argentina con respecto a Estados Unidos ocurrió basado en intereses “deliberadamente calculados” del político de turno. “Pero fue fácil implementarlos porque, en la toma de las decisiones de política exterior más importantes de Argentina, los presidentes pueden hacer política como quieran –sin restricciones por influencia de otros actores domésticos”, explica la plataforma. Este fue el caso de Raúl Alfonsín en los ’80, de Carlos Menem en los ’90, y de los Kirchner a comienzos del siglo 21.

La espina en el dorsal: la neutralidad de Argentina durante la 2da. Guerra

Para algunos especialistas en el tema, la verdadera espina en el rosal, en la relación bilateral argentino-norteamericana, tiene su antecedente mucho antes que el regreso de la democracia, y hay que ir a revisar el comportamiento de Argentina durante la 2da. Guerra Mundial para encontrar su verdadera raíz.

A diferencia de otros países latinoamericanos, Argentina se mantuvo neutral durante gran parte del conflicto, y fue poco cooperativa con los países Aliados (Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética). Argentina recién le declaró la guerra a las Potencias del Eje (Alemania, Japón e Italia) el 27 de marzo de 1945, tan solo un mes antes del suicidio de Adolfo Hitler.

Mientras que Cuba lo había hecho en diciembre de 1941, Venezuela había cooperado de manera estrecha con los Aliados aunque sin declarar la guerra, México le había declarado la guerra al eje en 1942, Brasil había enviado fuerzas a combatir y Colombia le había declarado la guerra al eje en 1943. El país del norte nunca le perdonó esta demora en tomar postura durante la 2da. Guerra a Argentina, el país más importante del continente en varios aspectos. Algunos especialistas en el tema aducen que USA, desde ese entonces, desdeña a Argentina en materia de política exterior.

Cuando Menem envió los dos buques simbólicos a la 1ra. invasión de USA a Irak fue para intentar destrabar ese nudo tan complejo, aunque la mayor parte de la dirigencia argentina no lo comprendió porque no ve más allá de su ombligo.

La mancha negra: el apoyo de USA a la dictadura del ’76

Sin embargo, la mayor mancha en la historia argentino-estadounidense es, sin dudas, el apoyo que brindó Estados Unidos a la dictadura militar que iniciara con el golpe de 1976. El periódico británico The Guardian publicó la carta que le dirigió el premio Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, a Obama, solicitándole que cambiara la fecha de su visita para que no coincidiera con el 24 de marzo, día en que se conmemora a las víctimas de la dictadura.

“Te escribo como sobreviviente de ese horror que, como muchos otros, fuimos víctimas de persecución, cárcel y torturas por defender los derechos humanos frente a las dictaduras latinoamericanas que impusieron la Doctrina de la Seguridad Nacional y de la ‘Operación Cóndor’, con el financiamiento, adoctrinamiento y coordinación de Estados Unidos”, escribió Pérez Esquivel.

Obama parece decidido a ponerle fin a ese capítulo de la historia al haber resuelto ordenar la desclasificación de archivos sobre la dictadura. “Hay una complicada historia en Argentina por la que tenemos un respeto profundo”, dijo Ben Rhodes -asesor adjunto del presidente Obama para la Seguridad Nacional- a CNN. Obama “siempre se refiere a estos asuntos. No se escapa de ellos. Cree que parte de ir hacia adelante en las Américas o en cualquier otra parte del mundo, involucra un reconocimiento claro del pasado.”

- Urgente 24

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