Coquear: Otra vez se cuestiona una costumbre milenaria

La tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural, destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes. (Art. 15 de la Ley 23.737). Ley Nacional, no solamente para Salta y Jujuy, señores policías, fiscales y jueces.

Esta norma jurídica está dictada en base de cientos de estudios científicos que sostienen que la hoja de coca utilizada en estado natural no representa ningún peligro para la salud.

La Historia, la más pedagoga de las disciplinas, nos dice que la coca –científicamente Erythroxylum coca- según estudios arqueológicos y etnológicos era conocida y utilizada en las culturas preincaicas con fines curativos y alimenticios. Posteriormente el Impero Incaico difundió por todo su basto territorio su uso medicinal y la costumbre de “chacchar” las hojas de coca para combatir el frio, el hambre y el cansancio.

Mama Ocllo y Manco Capac – Hijos del Sol – son quienes trajeron “la planta de las plantas”, y es indudable que desde esas épocas remotas heredamos el mítico coqueo aun vigente.

Fue con advenimiento de la mal llamada Conquista Española que se comenzó a transformar lo sagrado en mercancía, como una estrategia más de control social para la primitiva acumulación del capitalismo naciente.

El Inca Garcilaso de la Vega describía en sus Comentarios Reales lo siguiente: …” la mayor parte de las rentas del obispo, de los canónigos y de los demás ministros de la Iglesia del Cuzco, provenían de los diezmos de la coca y el transporte y la venta de este producto enriquecía a muchos españoles”…

Investigaciones realizadas en la Universidad de Harvard, en el Servicio de Agricultura y Museo de Botánica de Estado Unidos y en nuestro instituto de Patología Regional de Salta (hoy Hospital Dr. A. Oñativia), entre muchos otros, comprobaron que la coca tiene un alto contenido de proteínas, hidrato de carbono, vitaminas y minerales, superiores a la de varios vegetales que se consumen diariamente. Además todos coinciden en señalar que los alcaloides que contiene la hoja de coca contrarrestan los efectos de la cocaína en el proceso de acción del coqueo y por lo tanto no produce los efectos aditivos.

También en estas investigaciones los estudios clínicos y de laboratorio realizados a “coqueros crónicos” arrojaron resultados normales, observándose como ventaja la longevidad alcanzada por las personas que coquean desde la adolescencia. ..

En definitiva, no se observaron modificaciones físicas ni psíquicas ni el menor indicio de dependencia ni la abstinencia por su interrupción, parámetros todos esenciales para definir una drogadicción.

A propósito del Art. 15 de la Ley 23.737 mencionado, transcribo un párrafo del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación de septiembre de 1989, donde el diputado representante de Salta Dr. Juan C. Castiella interpretaba las costumbres y necesidades del pueblo y exponía de esta manera: …” Coqueo desde los 20 años, me gradué de abogado, fui dos veces Diputado provincial, Convecional constituyente y Diputado nacional, casado, tres hijos y excelente salud y si algún grado de idiotez me puede encontrar algún científico, desde ya quedare agradecido a quien me lo pueda señalar”

Pero la incoherencia normativa continua: por una parte se despenaliza el coqueo y por otra parte se penaliza el ingreso de la hoja de coca ¿? ¡!... También cabe preguntarse si es correcto y conveniente destruir una sana costumbre autóctona, nada más porque otras culturas utilicen la transformación química de la coca como un gran negocio.

Recientemente el Ministerio de Transporte de la Nación a través de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y la inaugurada Unidad de Control Psicofísico (U.C.P.), ha realizado sobre 800 choferes de larga distancia un estudio sobre los efectos del coqueo con estos resultados: no se observan valoraciones negativas en relación al consumo de hoja de coca, al contrario, se ha transformado en un medio para paliar el cansancio, la monotonía, la digestión y otras propias de la conducción profesional. Continúa la observación y los estudios para una conclusión definitiva.

Quiero cerrar con una frase del genial escritor Miguel de Cervantes Saavedra: Es propio del ignorante responder antes de oir, negar antes de comprender y afirmar sin saber de que se trata.

- El autor es Médico Forense

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