Carrefour y la usurpación de símbolos sagrados

Desde hace un tiempo, la multinacional Carrefour viene propalando una pegadiza melodía que no identifica, como cortina musical para su propaganda, que publicita los precios de sus productos.

La melodía citada pertenece a una antigua canción titulada “When Johnny comes home again”, ttps://www.youtube.com/watch?v=Bj9l9o0-CfY que rememora la angustia y el dolor del pueblo norteamericano sumido en una guerra civil que costó un millón de muertos, el 3% de la población de entonces (1861-1865) , y de cuya conclusión resultó el fin de la secesión de los estados sureños y la emancipación de una esclavitud varias veces centenaria, lo que significó un punto de inflexión para la historia de la humanidad.

Ahora bien, la pregunta de rigor que cabe formular, es si dicha melodía, que es una suerte de himno para el pueblo norteamericano, puede ser utilizada para publicitar los precios de una multinacional que sólo persigue maximizar sus ganancias. ¿Cabría que Carrefour utilizara para su publicidad la melodía de “La Marsellesa”? ¿La sociedad y el estado francés tolerarían que su himno fuera usurpado para beneficiar las ganancias de Carrefour? Entendemos entonces que en los preceptos comunicacionales deberían regir códigos éticos que preservaran la sacralidad de los símbolos nacionales y universales.

Carrefour se aprovecha que en Argentina y demás países de la periferia mundial, donde lucra con la distribución privilegiada de sus mercancías, los medios de comunicación que la propalan aparentan ignorar el origen de esa melodía histórica. También extraña que las autoridades responsables de controlar los medios de comunicación privados no hagan cumplir el código ético que ordena respetar los símbolos históricos de los pueblos con quienes mantenemos relaciones diplomáticas. Sorprende también que la representación diplomática estadounidense no haya elevado su protesta por el indiscriminado uso mercantil de un símbolo tan caro al pueblo norteamericano.

- Por Eduardo R. Saguier

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Mensajes

  1. Excelente y aguda observación, esta del Dr. Saguier. Tenemos que agradecérsela. No la deslucen las observaciones que inspira, como estas.

    "Cuando Juancito vuelve a casa" no es ningún símbolo legalmente reconocido en los EE.UU. ni en ninguna otra nación, mucho menos universalmente, y ni siquiera en el nivel que goza "El Pericón Nacional" en estas regiones.

    Aun si algún día fuere institucionalmente elevado a esa dignidad, los símbolos extranjeros no están protegidos. En nuestra normativa no es penalmente sancionable ostentar uno, por ejemplo una medalla extranjera ajena o un diploma académico ajeno o incluso falso, siempre que sea como mero ornato personal, que es lo que hace con esa canción la empresa Carrefour.

    Por su antigüedad, el "símbolo sagrado" que detectó el Dr. Saguier está en el dominio público.

    La embajada de los EE.UU. no protesta, porque en la normativa de su nación el uso de los símbolos no estandarizados (fuera de los himnos y banderas estaduales y Stars & Stripes) está mucho menos sacralizado que entre nosotros.

    Carrefour, por su poder económico-político, en nuestra sociedad resulta injuzgable en cuestiones mal definidas como esta, las que en caso de plantearse en tribunales se desestimarían in límine, entre sonrisas y algún comentario poco lisonjero del escribiente de cuarta que debiera redactar el brevísimo auto;

    No pocos creen que la Guerra de Secesión sólo fue un cambio de dueño del negocio (la explotación de los estadounidenses) y que el sentido político de "La Marsellaise" debe invertirse, tal como lo piensan los partidarios de La Vendée;

    No faltan quienes denuncian que la democracia que elige partidos es otro engaño, un recurso de oligarcas y plutócratas para dominar a las masas;

    Afirmar que en el comercio "deberían regir códigos éticos" es muy ambiguo. ¿Cuál código? ¿La ley de Talión, Hammurabí, el de las familias de la maffia, la proscripción de toda plusvalía como un robo, el absoluto librecambio como expresión de respeto a la dignidad del comerciante, la declaración de que todo esfuerzo mundano es inútil y hemos de retirarnos a los bosques, o la vuelta a las tradiciones ancestrales y el repudio a toda propaganda con música, desde "La Marcha Peronista" a "Cuando Juancito vuelve a casa"?

    Y finalmente el paso, que va desde constatar el aprovechamiento de los ventajeros publicitarios que contrata Carrefour hasta la supuesta obligación de reprimirlo con toda la energía del estado, aunque es un paso con fundamento ético y bien intencionado, es igualmente condenable por caprichoso, porque no se ha podido fundamentarlo.

    Por todo eso, solamente la escolástica tomista local populista aceptaría considerar "símbolo sagrado" una canción popular foránea que ya cumple su sesquicentenario. Y también, tal vez, lo haría algún "bolivariano" al ver que representa al pueblo que nunca se equivoca. Pero se contendría si averiguase que "Juancito vuelve a casa" no canta la vuelta del Avión Negro desde Puerta de Hierro, sino que viene de allende el río Bravo.

    Todo lo cual invita a resignarse al uso ventajero pero no prohibido de esta cortina musical para la propaganda de Carrefour, que con ella hace amables los precios de sus productos. Estoy seguro de que el autor del artículo lo sabe muy bien.

    Por eso me parece muy valioso que, aunque toda otra acción resulte imposible, el Dr. Saguier nos invite a seguir protestando - y los lectores le pidamos que siga escribiendo.

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