Aproximaciones al corazón áspero del tiempo. Los misterios, las ca–r–dencias de lo temporal

El universo es lo que es, en virtud de que es capaz de significar sus propias leyes. El tiempo es lo que es porque ha sido mirado por nosotros y fue determinado para que opere como una dimensión sustancial del cosmos.

“[…] Puede que la mejor forma de pensar en la realidad cuántica sea abandonando la noción de ‘tiempo’; [puede] que la descripción fundamental del universo deba ser atemporal […]” Carlo Rovelli*

La anteprimeravez. Fuera de tiempo

Lo que se presenta, ya fue escrito, en el múltiple sentido de que lo que es expuesto, tuvo que redactarse en lo que fue “previo” o anterior y en el aspecto de que lo que sigue, viene de otros lugares, sitios o no lugares. De otros palimpsestos…

* Tal como lo desarrollaremos en otras glosas, el físico norteamericano J. A. Wheeler guarda una actitud cuando menos, ambivalente con respecto a “khrónos”**.
Como fuere, el epígrafe, que es de la autoría de un físico de la Universidad del Mediterráneo (Marsella, Francia) nos sirve para apoyar lo que desde 1997, vengo sosteniendo con ahínco.

Ciencia & Tecnología, “Puede que el tiempo no exista”, febrero de 2010, http://www.tecnologiahechapalabra.com/ciencia/exactas/articulo.asp?i=1283 (lo afirmo a tiempo, en el tiempo y suspendido en el tiempo).

** John Archibald Wheeler cincela que las singularidades, las particularidades se esparcen por doquiera y que son tan incoordinadas, que exceden a “chronos” en su carácter de ordenador, de “secuenciador”.
Transpuesto en otras palabras, la multiplicidad de los fenómenos y procesos tanto a escala macro –galaxias y estrellas–, cuanto a escala micro (partículas y átomos) es tan rica que no existen un khrónos “global”, común para galaxias y estrellas, un tiempo universal para partículas y átomos, y un cronos “total” para lo macro y lo micro.

Los fenómenos y procesos a disímiles escalas*** –lo muy grande, el tamaño humano y lo ínfimo– ocasionan que asomen las fronteras del tiempo, márgenes donde hablar en parámetros de khrónos no guarda sentido o es inaplicable.

Por mi lado, infiero que esta versión “no autorizada” de Archibald puede ensamblarse por una parte, con el costado esotérico de Einstein, para quien cronos era una ilusión persistente****. Y por la otra, puede hacerse derivar en una ampliación heterodoxa de la Relatividad General, tal que las normas físicas sean impasibles con referencia al estado de movimiento o reposo, a la situación de la gravedad o curvatura del “continuum” espacio/tiempo, al estado de la luz y de su velocidad –en determinadas condiciones–, a la situación de la masa y la energía, y al estado de la masa, la energía y el campo, excepto distorsiones importantes como la de los agujeros negros (que rompen el tejido del espaciotiempo tetradimensional). Y en simultáneo, tal que las leyes sean válidas sin importar chronos.

Un observador puede estar en desiguales dinámicas temporales, porque cronos se deforma a velocidades cercanas a “c”, o puede no ser subsumido a tiempo alguno, que las normas físicas proseguirán válidas.

De ser adecuado ese corolario que argumento de lo que enuncia Wheeler y que articulé el sábado 23 de enero de 2011 a las 7, 50 hs., las leyes físicas debieran ser formuladas de tal modo que fuesen indiferentes a si son o no reversibles con respecto a khrónos. Tradicionalmente, se concibe que muchas normas físicas son impasibles a las diferencias entre pasado y futuro, como la ley de la gravedad, y que muchas otras leyes sí son sensibles a tal asimetría entre pasado y futuro. Es el ejemplo de X Termodinámica –el Doctor Carlos Pinheiro, me anotició en Setiembre de 2011, en nuestras animadas charlas sobre Física, que son tres las termodinámicas (la más clásica, la que se destila de ella, como la de Prigogine, y otra, en la que él está hurgando, en la que el tiempo es un “paquete” que puede detentar innumerables vertientes de khrónos).

El asunto es que Archibald –1911/2008–, al igual que relativistas “ortodoxos” como Dirac, de Hilbert, Penrose, etc., entienden que cronos es una realidad física, lo que es incompatible con determinada comprensión del “principio antrópico”*****.

Tal axioma de Wheeler estipula que el universo en el que vivimos es como es porque es capaz de auto observarse, a través de seres hábiles para construir teorías acerca del funcionamiento del cosmos. El “principio” es la universalización de una de las consecuencias de la Mecánica Cuántica, al universo en su conjunto –lo que no deja de acarrear enormes dificultades, aún sin resolver, tal cual me lo anticipó el Doctor Pinheiro.

Por una serie de silogismos, la Mecánica Cuántica permite que una partícula sea un corpúsculo o una onda, no según lo que es en sí la partícula sino de acuerdo a lo que “fuerza” la lógica del experimento: si el laboratorio se diseña para observar una frecuencia, es altamente plausible que la partícula se comporte a manera de una onda. En definitiva, el sujeto influye en lo observado. O sea, que según el “principio antrópico” el cosmos es lo que es porque detenta normas con un plano semántico susceptible de interpretación por una inteligencia. El universo es lo que es, en virtud de que es capaz de significar sus propias leyes y puede codificar tales normas, porque dio origen a seres como los terrícolas, hábiles para hacer Física.

Si lo precedente es así, el tiempo es lo que es porque ha sido mirado por nosotros y fue determinado para que opere como una dimensión sustancial del cosmos; however, eso para nada apoya que exista un “ente” misterioso como lo que apodamos tiempo. De lo proferido por Archibald se puede argumentar lo contrario de lo que él delinea, cuando es un relativista convencido de la realidad física del Tiempo universal (ver infra).

*** Un físico sin titulación universitaria y autodidacta de 27 años, precisó que lo que hilvana a las tres escalas de las que hablamos, es una férrea “continuidad”.

Peter Lynds gubia que la indeterminación no es propia del mundo cuántico porque si bien se observa, en el macrocosmos podemos saber con relativa precisión la velocidad y la posición de una cosa, mas no el tiempo, dado que el ahora siempre deja de ser. En consecuencia, en lo macro suspira una incertidumbre fundamental con respecto a cronos y por khrónos:

“[…] no [hay] un instante preciso en el tiempo que señale un proceso físico dinámico en el cual la posición […] de un cuerpo en movimiento […] sería [… puntualmente] determinada [… Es que] un valor de [cronos] indica un intervalo [… que es un más con relación a] un […] instante estático en el tiempo [… Nunca existe] un [momento] estático [y] preciso en [khrónos …]”

Peter Lynds, “Tiempo y Mecánica Clásica y Cuántica: indeterminación frente a discontinuidad”, Enero de 2011, http://personal.biada.org/~dmart/tiempocuantico.pdf, 1/2.

Asimismo, la imprecisión, la imposibilidad de congelar un ahora absoluto es lo que permite que haya chronos: si no hubiese indeterminación, el ahora podría fijarse con exactitud y el tiempo no sería un “fluir” –porque cronos es “movimiento” es que es factible el movimiento… (cabe advertir que la analogía no es literal, pero es un atajo para hacer comprensible el planteo). Incluso, tendría que haber “átomos” de khrónos o “cronons” –un instantón es lo que se alucina que impulsa a “algo” del universo recién inducido por la Gran Explosión, para que sea chronos (Javier de Lucas, “El Tiempo”, Enero de 2011, http://www.javierdelucas.es/eltiempo.htm). En virtud de que tales cuanta o átomos de tiempo no se detectaron y en lo que respecta a lo práctico, no existen, es que el ahora se altera y no puede fijarse:

“[…] es […] debido a que no [hay] un instante preciso en el tiempo [y es a causa de que …] un proceso físico dinámico, y el movimiento relativo de un cuerpo o una magnitud física no pueden ser determinadas exactamente en ningún momento, [que] tales movimientos y variaciones [… son] posibles [… La imprecisión, la] indeterminación [en lo que se refiere a] una magnitud física […]” son comunes a lo micro y macroscópico, tal que la incertidumbre no depende del tamaño del entorno donde la constante ħ de Planck y el principio de Heisenberg son aplicables. Por lo tanto, “[…] lo micro y [lo macro] están intrínsecamente unidos […]”, centellea el elogiado por Wheeler.

Peter Lynds, “Tiempo y Mecánica Clásica y Cuántica: indeterminación frente a discontinuidad”, Enero de 2011, http://personal.biada.org/~dmart/tiempocuantico.pdf, 2/3.

Si no hay cuantas temporales en ninguna escala de la materia, quien fija “[…], impone y asigna un instante preciso […]” es el sujeto. Lo que a su vez, implica que cronos no es una magnitud física; es lo que hace posible que se pueda tabular el cambio.

Peter Lynds, “Tiempo y Mecánica Clásica…”, 6–7.

Empero, la inviabilidad de fijar un ahora ocasiona que todas las magnitudes físicas sean indeterminadas; esa incertidumbre llega a afectar la velocidad c de la luz, al mismo espaciotiempo y a la gravedad: respira una “[…] indeterminación universal de las magnitudes físicas […]”

Peter Lynds, “Tiempo y Mecánica Clásica…”, 10/11.

Inesperadamente y en lugar de justificar que khrónos no es físico, el autor concluye que cronos es “[…] naturalmente inherente en prácticamente todos los estados y configuraciones iniciales cuánticos, [en vez] de específicamente en unos pocos, o en uno [particular], y sin tener en cuenta cuan microscópica sea la escala.

Tan pronto como [detentemos] una magnitud de espacio (como propiedad de masa–energía), obtenemos […] a dimensión ‘tiempo’ […] Si no hay masa/energía, no hay espacio–tiempo […]”

Peter Lynds, “Tiempo y Mecánica Clásica…”, 14.

En cuanto a lo último, De Sitter intuyó la posibilidad de un espaciotiempo puro, sin masa ni energía [Banesh Hoffmann, Albert Einstein, creador y rebelde (Barcelona: Salvat Editores, S. A., 1985), 187].

En otro plano de sentencias, confiamos en que lo que el físico auto didacta demostró es que chronos no se afinca en una sucesión de ahoras y que no existen “instantones” –precisamente, a raíz de que no hay un ahora absoluto, ni existe una sucesión de instantes ni hay átomos temporales, es que sea lo que fuere lo que llamamos tiempo, ¡éste no es una realidad física!

Es factible que el Tiempo matemático o cosmológico de la Relatividad, que el tiempo “local” para galaxias y cúmulos de galaxias, y que el tiempo natural hayan nacido y que por detentar una historia (la historia del tiempo…), khrónos no sea algo inherente al mundo, sino algo supeditado al observador. Al igual que de Archibald podemos afirmar lo que acabamos de esculpir, de Lynds podemos sentenciar lo que enunciamos…

**** Banesh Hoffmann, Albert Einstein, creador y rebelde (Barcelona: Salvat Editores, S. A., 1985), 217.

***** Para una crítica del “principio antrópico” y lo que pueda haber en él de humanocentrismo, ir a Stephen William Hawking, Historia del Tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros. Enero de 2011, http://isaiasgarde.myfil.es/get_file?path=/hawking-stephen-historia-del-ti.pdf.

Temporalidades matemáticas

El hecho es que en sus escritos “clásicos” y tal como lo pincelamos ut supra, Wheeler imagina un Tiempo universal que es una “hipersuperficie” de cronos constante.

Ese Tiempo es delineado como una “familia de funciones” Ξ (xi mayúscula), “familia” que puede servir para hablar de un khrónos tan abstracto y amplio, que sea útil para “conjuntos” de cosmos bebé que nacieron de una “nada energética”, cada uno con su respectivo Big Bang. Ese Tiempo es en el fondo, un Metachronos…

Cuando el Metatiempo se reduce a un único universo, opera como un Cronos cosmológico asociado a un universo (Tiempo constante П –“pi” mayúscula). De este Metakhrónos П, desgranamos un Tiempo Σ (sigma mayúscula), T Σ que sirve para abordar las condiciones iniciales del cosmospartícula.

A su vez, podemos extraer una “función Ψ” –psi mayúscula–, función tiempo o Cronos Ψ. Esta función Ψ o Khrónos Ψ puede orientarse para tabular el tiempo en regiones internas del universo, zonas enormes que comprenden galaxias y cúmulos de galaxias.

De la aludida función, se destila en simultáneo el tiempo “natural” t, que es aplicable en nuestro sistema solar. Cuando esa intrincada operación matemática se concreta, cronos puede tratarse en calidad de dimensión relativamente independiente del espacio, “descomponiendo” el continuum espaciotiempo en 3 dimensiones espaciales y una temporal (artilugio que se denomina “3 + 1”).

En el procedimiento parafraseado, el costo es que khrónos no puede definirse explícitamente ni puede deducirse, sino que se debe aceptarlo. Hawking dio con la solución de homologar “tiempo” y entropía, de forma que la evolución del cosmos en el tiempo se comprueba con el estado de la entropía… [efectuando un agregado, decimos que para los estados cuánticos que llevan a proponer la “gravedad cuántica” y por una comprensión no clásica de la Relatividad General, puede asimilarse la gravedad a una dimensión, por lo que el continuo espacio–tiempo sería un continuum gravitatorio espaciotemporal, donde la gravedad no sería ya un derivado de la curvatura geométrica del espacio/tiempo sino que sería una entidad tan nodal como el espaciotiempo (la operación que sería necesaria aquí sería una de “3 + 1 + 1”, en vez de la de 3 + 1 citada; si se quiere y en analogía al “Tiempo Imaginario” de Hawking*, habría una gravedad Imaginaria que sería útil para seguir la enredada línea de universo del cosmos en escalas de 10-33 cms.)].

Recuperando el hilo, constatamos un defecto más serio en las ideaciones de Cronos Ξ, del Tiempo П y de Chronos Σ: son tiempos demasiado “lisos” o suaves, tal cual lo sentencia William; las “estrellas negras” explicitan que khrónos se retuerce de modo que su “línea” no es lisa.

* Stephen William Hawking, El universo en una cáscara de nuez (Barcelona: Editorial Crítica, 2002), 30 y ss.

Una pérdida de tiempo

Otro elemento débil aflora de lo que gubió Lynds; no puede haber algo temporal que implique un tiempo “relleno”: eso supondría que podemos determinar que lo temporal es un cronos integrado de “instantones” perfectamente aislados y apilados uno al lado del otro. Chronos parece ser discontinuo, incluso en su versión Ψ y con mayor razón, en el tiempo “natural” t, dado que porque los ahoras no pueden medirse con total precisión, ocurren huecos de tiempo en el intervalo: entre “a” y “b” existen digamos, 10 mins. Cuando incrementamos las cantidades con las que calibramos el lapso, se vuelve más obvio que el intervalo tiene o menos de 10 mins., sin poseer nunca 10 mins. exactos –con lo que queda un agujero–, o más de 10 mins., en una cifra indeterminada, lo que suma otro “hueco” entre los momentos “b” y “c” (el instante “b” deviene un ahora “b’”, que al estar algo corrido con respecto a “b”, deja un poro entre “b” y “b’”, esto es, entre “b” y “c”). Alguien puede replicar que tales huecos son idénticamente, “momentos”; el tema es que son instantes que quedan sin tabular por lo que es mejor distinguirlos de los “ahoras” comunes enunciando que son agujeros.

En síntesis, palpitará siempre un “poro” sin medir entre un instante “a” y un ahora “b”. Análogamente a la materia y al espacio, el tiempo posee “huecos”, por lo que no todo puede calibrarse dentro de khrónos ni el tiempo en su conjunto es puro tiempo, dado que suspiran “agujeros”. Y si se elucubró que cronos era una sucesión de ahoras, puede concebirse hoy que el tiempo es una “composición” de poros, de “huecos”: los instantes, los escurridizos ahoras acaecen entre los “agujeros” de chronos; tales huecos son tan sustanciales como los momentos que se “derraman”, que chorreanlos poros le dan a los instantes, sentido de “ahoras”.

Otra consecuencia, es que si respiran agujeros en cronos hay información que se pierde “al interior” del tiempo mismo y por el palpitar de khrónos. Como ocurre con los hoyos negros de Stephen, que se tragan información que no se recupera…, os poros en el tiempo son “alcantarillas” para información que se extravía y que no puede reapropiarse (los agujeros en cronos no permiten que la información sea algo que se conserve, análogamente a lo que sucede con la energía, que no se pierde y se modifica). Empero, si los momentos son indeterminados, en los instantes mismos se suprime información, dado que procedemos con redondeos y aproximaciones.

Por consiguiente, la dinámica de chronos, tanto en los ahoras cuanto en los huecos, es la que gesta una pérdida de información, de energía con el aspecto de información, la que quizá pueda llegar a compensarse con la eterna energía que proviene del burbujear cuántico del vacío –sin embargo, los que repelen la osadía de Stephen respecto a que las “estrellas” negras desaparecen información, la rechazan, a causa de que si la energía es información y si ésta se pierde, el axioma de conservación de la energía es violado (la astucia de William se acoda en que como el no respeto al principio en juego se transgrede en un hoyo negro, el mundo no puede constatarlo*…).

* Stephen William Hawking, El universe…, 34–35.

La no linealidad del tiempo “lineal”

En ocasiones, en el ahora se inducen rulos o “bucles” subjetivos de tiempo por el que algo del ayer se entromete en el hoy [es que nadie es un bloque homogéneo de khrónos sino que se es una abigarrada “constelación” de tiempos –pasado, presente, futuro… y más, según una Termodinámica alterna a la de Prigogine (ir a lo que se objetó malamente, en http://www.salta21.com/Termodinamica-o-Termodinamicas.html, reparos a los que obvié para no enlodarme en una polémica estéril).

La vivencia es como si por un lado, se experimentara la “línea” de instantes en la que uno se ubica y como si por el otro, se estuviera en el ayer que retorna.

Por ejemplo, me asalta a la memoria que el lejano día 28 de Enero de 2011, fui invitado a almorzar en casa de alguien que era del Departamento San Martín, provincia de Salta, Argentina y mientras disfrutaba del presente, del regalo del ahora, de ese don, sentía que una fracción del hoy se “desdoblaba” en un pasado, que era el de los intensos calores de Tartagal (la fecha se bifurcaba en presente y pasado, en un “rizo” que iba del ahora al ayer y viceversa –tal cual acontece en el mundo subatómico, una y otra vez, en un lapso menor que el necesario para detectar los bucles de “tiempo”, instante en el que nacen y se aniquilan taquiones que son más rápidos que c). Acabó por desatarse una tormenta de tiempo, una lluvia de verano.

Dichas “pulseras” o arandelas de ahoraypasado, acaecen cuando miramos fotos: a la par que suspiramos en una “línea de hoy” situada, en otro plano, en otro hojaldre, se induce un bucle de presenteypasado que “bambolea” el ahora en el ayer y lo pasado en el hoy, tal cual si fuera una boya en el agua. Chronos no es lineal ni es una “línea”, aun cuando empleemos la metáfora de la Física cuántica de línea de tiempo.

Lo temporal, el temporal que anida en “cronos” parece ser un relieve de placas descoyuntadas, desencajadas, que suele dar la impresión de ser un khrónos “suave”, de llanura sin accidentes y en el fondo, el tiempo es un “cañadón” con altitudes, vericuetos, acantilados, “cuevas”, salientes, etc.

Los objetos, los enseres son cristales de tiempo, ayer objetivado que viene de la faena que los parió y que es pasado por entrelazarse a un mundo de sentido al que contribuyen con dar sentido. Una cosa es una “mensajera” de un plexo de sentido, en tanto es ente significado, y es una “carta”, una tarjeta postal de cronos –un “ronroneo” del tiempo y en el tiempo (uno de los objetos más lastimeros que son un terrible cristal de chronos, son los campanarios y las prisiones*)

Allí, donde los “terroristas” habían sido encerrados aguardando su sentencia, la fortaleza asomaba en la noche de primavera, y “[...] se perdía en la quietud y en la obscuridad, destacando su inmovilidad […] Entonces se oían las campanadas [… las cuales] se deshacían en el viento y repetían su tañido, cayendo desde ignorada altura, como grandes gotas cristalinas en la copa de metal de las horas y de los minutos, o volando clamorosas como las aves emigrantes […]” [Leonid Nikoláievich Andréiev, “Capítulo VI. Las horas pasan” en Leonid Nikoláievich Andréiev, Los siete ahorcados, Diciembre de 2009, (http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/literatura/andreiev/indice/html)].

* Un encarcelado sufre un tiempo curioso, “intermedio”:

al prisionero “[…] lo habían privado del sol, del aire, del ruido, de la luz, de la acción y de la palabra. No era todavía la muerte, pero ya no era la vida […] El tiempo desapareció para él, como si se hubiese convertido en […] una playa inmensa […]”

Leonid Nikoláievich Andréiev, “Capítulo VIII. Existe la muerte, pero también la vida”, en Leonid Nikoláievich Andréiev, Los siete

Primer desvío o “clinamen”

A fines de Agosto de 2011, se espolvoreó la noticia que un experimento había dado con neutrinos que podrían viajar más rápido que “c”. En los primeros días de Setiembre, físicos desde diversas regiones del planeta se apresuraron a demostrar matemáticamente, la imposibilidad de eso y a indicar los probables errores en el experimento.

El asunto es que lo batido me llevó a hablar con el Doctor Carlos Pinheiro, para sostener que la Relatividad tiene que estar errada en algún cálculo, ya que cada tanto, afloran noticias de ese tenor. Se sabe que el espacio se expande a unos cientos de millones de años luz, a una velocidad mayor que “c”. Hawking, apelando al principio de incertidumbre y a otros razonamientos, susurró que en el vacío cuántico podían inducirse taquiones, que aparecerían y se diluirían tan rápido, que serían indetectables *.

Bien; el Sr. Carlos Pinheiro se resiste a que la Relatividad esté equivocada respecto a “c” y además, afirma que en el parergon de la Mecánica Cuántica y en lo específico, en la Teoría Cuántica de Campos, no existen las condiciones matemáticas mínimas para que sean viables los taquiones. Por descontado, ni siquiera se inquietó por la posibilidad de que los gravitones sean “taquiones”, según creo yo, a causa de que lo que se halla en un diámetro de 93 mil millones de años luz no puede conservarse unido, si no lo zurce algo que, sean gravitones u otra cosa vinculada a la gravedad, pudiera superar con creces a “c” –ir a http://www.salta21.com/La-rapidez-c-de-la-luz-como-la.html.

El otro tema con el que disiente es que próximo al horizonte de sucesos de un agujero negro lo suficientemente, grande como para ocasionar enormes “turbulencias”, caos, “fractales”, catástrofes, etc., en el espacio cuántico cercano, la luz se vea afectada de manera tal que su velocidad sea menor que “c” y que incluso, los fotones adquieran masa. Con esto último sí coincide, pero estipulando que para ese proceso, sobre el cual está indagando desde hace tiempo, no es impostergable mi suposición de la turbulencia en el “horizonte de sucesos”, para comenzar, porque no poseemos una acotación precisa y satisfactoria de turbulencia.

Gubia que los fotones pueden adquirir masa en una interacción de cierto tipo, con los gravitones en “2 + 1”, lo que no alude a nuestro cosmos porque es de 3 + 1 o de “3 + 1 + 1”.

* Stephen William Hawking, El universo en una cáscara de nuez (Barcelona: Editorial Crítica, 2002), 42.

La acequia del tiempo

La corriente de un río es indiferente a lo que se llama “paso del tiempo”, dado que el río en el cual uno se refresca, era plus ou Moniz, el mismo, el día previo a nuestra visita y será igual a la hora siguiente de nuestra partida. No se trata de que los objetos geográficos como una laguna posean un tiempo geológico, de miles y cientos de miles de años, sino de que los fenómenos geográficos son tan “impasibles” frente al transcurrir de khrónos que es como si estuvieran fuera de(l) tiempo –con lo que enuncio, con lo intempestivo de lo que profiero quiebro la línea argumental, me desvío locamente de lo que decía, nomás que para airear lo aburrido de una pesquisa que podría haber sido olvidada.

En simultáneo, los seres vivos que se descomponen al aire libre indican con su tufo que el muerto estuvo en un “pasado” caminando por el planeta. Pero el tiempo se detiene en el trabajo de descomposición porque el hedor es igual de feo la primera hora de la difusión del aroma y a la semana siguiente. Ignoramos si lo que olemos es de un día, una semana o más.

Por añadidura, el fallecido queda fijo en un instante “cero” en que para él hay una eternidad por delante, que es de muerte. No obstante, poco a poco, estando fenecido alcanza la cantidad de años que estuvo existiendo y llega un momento en que se permaneció siglos fallecido. Emerge pues, una estratificación de cronos: a la par que el curso de agua es “distante” con respecto al tiempo, la descomposición lo marca y en simultáneo, lo detiene. A partir del instante cero del deceso, habrá una eternidad de muerte y el que estaba vivo quedará “congelado” en el ahora en que falleció (el mundo continuará como si jamás hubiese nacido –ver http://www.salta21.com/Poemario-clandestino-los-escritos.html).

Esa “ralentización” de cronos se observa en las actividades rutinarias, en las que parece empozarse un presente ilimitado. Tales actividades gestan “burbujas” de tiempo donde éste no palpita como indica esa máquina denominada “reloj”.

Otra experiencia de chronos lo da el encuentro con una muchacha, con otra persona que va equipada con otro “orden de tiempo”, que cuando se contacta con el nuestro puede suscitar una especie de magia que va allende la magia del encuentro, sea fugaz o no.

Los pensamientos desempolvados, nos convencen de que khrónos es una arbitrariedad de la cual nos podremos despojar a partir de un abismal socialismo. El reverso es que, tal cual lo reconoce uno de los físicos más mediáticos de la actualidad,

“[…] no podemos decir qué es realmente el tiempo. Todo lo que podemos hacer es describir […] un […] modelo matemático del tiempo […]”, donde queda establecido que cronos no tiene sentido independientemente del mundo y que afloró en la “Gran Explosión” –however, cf. http://www.salta21.com/La-genialidad-de-una-tesina-de.html [http://www.salta21.com.ar (home)].

Stephen William Hawking, El universo en una cáscara de nuez (Barcelona: Editorial Crítica, 2002), 12, 15.

Incluso, para hacer entendible que el tiempo “ordinario” tuvo un comienzo, podemos agregar un Tiempo Imaginario que permita medir el nacimiento de khrónos. El Tiempo Imaginario cortaría perpendicularmente la “recta” de cronos en 0, que es el momento en que se originó.

A raíz de ese Tiempo Imaginario adicional, constituido por números imaginarios, quizá poseeríamos un espaciotiempo pentadimensional con 3 dimensiones espaciales y dos temporales.

Stephen William Hawking, El universo..., 19–20.

Una de las ventajas de la invención del británico con respecto a Wheeler, Lynds, Prigogine es que des “fisicaliza” un poco a khrónos, haciéndolo una dimensión “matemática” o convencional que permite apreciar fenómenos, procesos, estados de materia y energía, etc. El tiempo no guarda sentido por sí mismo; debe ser remitido a otras instancias para que tenga un sentido que vaya más allá del matemático (en el caso de la Historia de la especie, ese plano por el que chronos posee sentido como estructura es el trabajo, naciendo como “tiempo de faena” y tiempo de no trabajo).

Y al igual que el azar, lo imprevisible, cronos excede los tres Registros lacanianos: no es del orden de lo Real, porque es una convención duradera; no es del plano de lo Simbólico, a causa de que chronos es imposible de simbolizar satisfactoriamente y lo que queda, es asumirlo por cuanto no podemos definirlo ni deducirlo. Por último, no es del orden de lo Imaginario porque en el mundo hay cambios y aumenta la entropía. Mas, en el registro de la Historia de las colectividades, los tiempoS, que es un khrónos de coyunturas, de ciclos, de “ondas” largas de expansión y de contracción, que es un cronos de “fases históricas dispares”, en un desarrollo desigual y combinado, que es un tiempo de la aldea y de la ciudad, de formas de economía y sociedad, y del modo de producción, etc., se balancean del lado de lo Simbólico puesto que en todas esas clases de cronos, el tiempo es un secuenciador y ordenador.

Es un chronosLey o tiemposentido. Khrónos es un tiempo que no es tal por sí mismo, si no es significado y si no dona sentido –ésa es acaso, la enseñanza de la Historia a la Física y el legado de Marx a la Historia (cronos es un efecto de sentido…). El tiempo es un “tempo”, una estructura narrativa y semiótica, una figura retórica *. De hecho, el Tiempo Imaginario de Hawking, que es una “entidad” matemática, es un tempo a causa de ser una estructura semiósica que procura significar el comienzo del tiempo en el “Big Bang”, o sea, es una estructura semiótica, una figura retórica que le permite narrar con fórmulas y sintagmas, el origen del tiempo a partir de la explosión de la “singularidad” del Inicio.

Segundo desvío o clinamen. El fuego impaciente del tiempo, su melodía –http://www.youtube.com/watch?v=MPvS0g2papI

La concepción alrededor de “cronos” que defendimos profusamente, intenta mostrar que el acontecimiento temible de que khrónos se haya convertido en un Tirano para mujeres y varones, se encuentra en sintonía con algunos despliegues de la Física: el tiempo depende del agente y cabe la alternativa de derrocarlo.

O bien, de acuerdo a ciertas interpretaciones de algunos resultados especulativos de la Física, “cronos” no es una dura realidad, o bien, si es algo que se erigió en la Historia porque no pudimos desligarnos de las labores, puede ser diluido.

“[…] Por la mañana, al volver del parque, cuando todo el mundo había salido a ‘dar un paseo’, me deslizaba en el comedor, donde, hasta la hora […] de almorzar, […] no tendría por compañeros, muy respetuosos de la lectura, más que los platos pintados colgados en la pared, el calendario cuya hoja en la víspera había sido arrancada, el reloj […] y el fuego, que habla sin esperar respuesta […]”

Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust, Sobre la lectura, en http://www.librodot.com/es/book/detail_prod/6469, p. 4.

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