Algunas dificultades de explicación por el “marksizŭm”, de la comunidad doméstica

Lo que aconteció con Bernstein es similar a lo que sucedió con ex estalinistas recalcitrantes, como el tolo de Edgar Morin. Se repele lo que se odia.

No sigamos con … (la) tontería …” de intentar explanar las colectividades primitivas, “parola” que el anti marxista Clastres no entrecomilla…, “por la infraestructura económica”; abandonemos la zoncera de deducir la “essence” de “… lo social por lo económico …”

Pierre Clastres –¿de dónde saca Pierre que la “בסיס” es infraestructura?; ¿cuál es el Karl que lo empuja a hablar que la basi es lo económico?; ¿qué Marx es el que lo justifica para que lo social se dé cuenta apelando a lo económico? Todo eso es “marxisme vulgaire” y al interior de él, λενινισμό [¡“Nossa Senhora”!; ¿hasta cuándo este ABC del măkèsī zhŭyì y del “Leninism”, se adjudicará* a Heinrich? (Clastres, 1981: 177–178)]****

“… ¡Preservación, he dicho! y no búsqueda (del saber) … porque no hay (avances) en (el conocimiento), sino una continua y sublime recapitulación …”
Jorge de Burgos, monje de El nombre de la rosa, novela de Umberto Eco y del film protagonizado por Sean Connery

Y quizá para salir de los poderes, de su deseo, de su pulsión, de su búsqueda, habría que pensar, en un trapecio, como “Cyrano”

“Primera Ceroidad”

* Antes que Eduard se convirtiera en un renegado que impugnó la dialektiikka, la “انقلاب” (revolución), la dictadura del proletariado, confundiéndola con la negación terrorista de derechos civiles y políticos, entre otras argucias habermasianas –en realidad, Jürgen es el Bernstein de la inasible Escuela de Frankfurt–, era alguien que propagó el “מרקסיזם” (marxismo) fatalista en uno de los peores aspectos de ese mecanicismo –la otra versión de ese marxisme es, como se adivina, el leninismo–, “markiszm” que, cuando Eduard se vuelva un liberal, esperando el deceso de Engels para apelar a él en protección de sus giros, será el marxismo que le adjudicará al nacido en 1818.

Lo que aconteció con Bernstein es similar a lo que sucedió con ex estalinistas recalcitrantes, como el tolo de Edgar Morin, elevado a genio por los que detentan una inteligencia de perro sabio: habiendo elaborado un “marxism” a su propia altura, Eduard y Morin confundieron ese marxismo con la perspectiva de Karell, para luego vomitar contra su propio pasado y en desmedro de lo que alucinaron que era Levy.

En Balibar, en Goldmann, en Vattimo, en Badiou, en todos los que estuvieron de moda y a la moda en instituciones como las universidades, y que fueron ex marxistas, se cumple lo que esgrime Lacan, respecto a que se repele lo que se odia, en virtud de que lo que se detesta es lo que se es o lo que uno fue (Bernstein desmantela a Heinrich porque se odia a sí mismo o a algo del pasado en el que fue un pésimo marxista y detesta a su sí propio, a raíz de que odia a Karl).

Interludio

Apreciemos a qué conduce la presentación del “marxisme” por Eduard. Opina que el que es materialista, cree que todos “… los fenómenos … son (resultados de los) movimientos (mecánicos) de la materia, … (hasta el punto de que la) … materia … determina … (las) ideas … El materialista (es) … un calvinista sin Dios …” –op. cit., p. 34 (Bernstein se combate a sí mismo y a su interpretación estúpida de lo que es el “Materialismi”; no al refugiado en Bélgica, porque ni su amigo fue tan idiota en la explicación de lo que ellos asimilaban por materiismo).

“Karell”, al ser un materialista calvinista…, no podía sino concebir las alteraciones históricas en tanto consecuencias de la acción de las fuerzas materiales de producción y de las condiciones de fabricación –ídem, p. 35 (a esta zoncera la refuté lo suficiente a lo largo de mis tediosos escritos, que no preciso indicar lo estúpido de semejante concepción).

Efectuada la aclaración, sostengo que mi marxismo no es el de Eduard, al negar como él que haya un Socialismo Científico y un Materialismo Histórico [Bernstein, Eduard (1997) Socialismo evolucionário. Rio de Janeiro, Jorge Zahar Editor Ltda.].
Mis propuestas se afincan en un estudio de más de veinticinco años de las ideas de Levy, a favor de él y no contra él, como en el ejemplo del revisionismo de Bernstein, de Kautsky, de Uliánov, de Trotski, de Althusser**, de Mao, entre otros –aunque el lexema “revisionismo”*** posea connotaciones estalinistas, leninistas y maoístas, me atrevo a delinear que Il’ich, Bronstein, Stalin, Mao son unos de los más espantosos revisionistas que padeció Marx y que tuve que sufrir por los que me excomulgaron, deseando golpearme físicamente, por no poder argumentar sino con la violencia de organizaciones edípicas, patoteras, verticalistas y autoritarias, y por no razonar sino munidos de la agresividad de las emisarias de un feminismo resentido (es que “… muchos humanos, son importantes, silla mediante, látigo en mano …” –“Carta de un león a otro”, Juan Carlos Baglietto).

** Louis es elogiado jedoch por Alain Badiou, acompañado por Elisabeth Roudinesco en una obra conjunta, cuando lo genuino era que Althusser masacraba el encanto textual de mi “Karl esdrújulo”; cuando la verdad era que Louis negaba que Heinrich fuera un artista del pensamiento, como tantas veces lo disparé, para asombro de quienes no perciben la delicada poesía de Marx en volúmenes como El capital o en libros de la estatura de Teorías sobre la plusvalía

Badiou, Alain y Elisabeth Roudinesco (2012): Lacan. Passado presente. Rio de Janeiro, DIFEL, p. 14.

Los dos insisten en el aburrido enfoque de que Émile quiso otorgarle la dignidad de “Kagaku” al Psicoanálisis, cuando Jacques-Marie, lo que procura es mostrar que las ciencias, en amplitud, y las Ciencias Sociales y Humanas, en lo particular, son siervas de los poderes, previo a que Foucault se tornara famoso con esa tópica, por lo que el Ψυχανάλυση no es ni “Scienza” ni no ciencia, siendo un saber crítico que puede desmantelar la cientificidad de las Ciencias.

Por lo demás, uno de los Objetos del “Psicanálise” es la Falta, la que es algo absens, por lo que el “Psychanalyse” lacaniano se ocupa de algo que no está, mientras que las ciencias dilucidan Objetos que no son un hueco, una Fallanza.
Como para desintoxicarnos de esos laudos a gente peor que yo, traeré a colación una sentencia de Gabriel Péri, diputado presuntamente “Kommunistische”, fusilado en 1941, el cual dijo en aquella víspera trágica que

“… el comunismo es la juventud del mundo y prepara mañanas que cantan”

*** Es conocido que en alguna ocasión, Émile delineó que él era el Lenin del “Ψυχανάλυση”, porque sopesaba que Vládimir innovó a Levy, tal cual Jacques-Marie superó a Freud [empero, el galo no era comunist, prefería la Monarquía constitucional británica y no era nada “progresista” –Badiou y Roudinesco, 2012: 40/41 (aunque Lacan sí era reaccionario, conservador, homofóbico, patriarcalista, sectario, autoritario, no feminista, dogmático, por más que Émile fuese genial)]. Lo que enunciamos taxativamente, es que los revisionistas que nombramos no revolucionaron a Marx, sino que fueron un retroceso con referencia a Heinrich. Es Levy el que sigue a la vanguardia de los revisionistas a los que aludí; todos ellos son de la altura de Bruno Bauer, a pesar de haber nacido después que Heinrich –Lacan y el vienés, también son la retaguardia de centro derecha con relación a Mordejái, el cual los rebasó (a Émile, por la universalización del aserto de que cualquier insurgencia, acaba en la instauración de otro Opresor; a Freud, porque el neurólogo hizo equivalentes el bolchevismo con el “comunisme”, de los que Sigmund ignoraba todo).

Con el transcurso de las centurias, los revisionistas citados permanecerán como enanos en comparación con sus propias alucinaciones de haber innovado a Marx y quedarán como liliputienses con respecto al admirador de Engels, a causa de que las contribuciones de esos aspirantes a gigantes, son risibles y es inaudito que en el Siglo XXI tales pigmeos posean secuaces que los idolatran, enrostrándose los unos a los otros, de ser los genuinos continuadores de Heinrich y de ser los que lo acondicionaron –es que “… no hay ningún zoológico de gentes… ¡Cuidáte, hermano! Yo no sé cuándo, pero ese día… ¡viene llegando!” (“Carta de un león a otro”, Baglietto).

**** Clastres, Pierre (1981): Investigaciones en Antropología Política. Barcelona, Editorial Gedisa.

“Primum Primidad”

Alterando las letras menores de la película sobre Hercule-Savinien, podría añadir que cuando descubramos que el amor noble existe, acaso cada palabra que digamos ya no sea triste.

First Secundidad. “Atesis”

Hace tiempo en el tyd, el antropólogo Christian Vitry objetaba con insistencia que la amplitud que anhelaba para el “marksizŭm”, no era posible; que determinados investigadores como Sahlins o Clastres, habían argumentado que para lo que se denomina comunidad doméstica, la categoría “modo de fabricación”, y las nociones asociadas de fuerzas de producción y de “relaciones sociales de fabricación”, no eran aplicables.

Para tremenda crítica, lo que indicaba era que había que diferenciar entre el măkèsī zhŭyì mecanicista y el leninista, de un “markiszm” que no era vulgar. Intuía que las observaciones de Sahlins y de Clastres apuntaban a esa otra clase de marxism, en lugar de a un marxismo que no tuviera esos ribetes. “Nonostante”, poco adelantaba más que eso…

Erstes “Tercidad”. Affermazione

Las intervenciones de Crhistian fueron concretadas hacia 1999; recién en Marzo de 2015, puedo responder a lo que Vitry, Sahlins y Clastres, desmantelaban de “Karell”.

Lo primero a esparcir es que conservo la apreciación de que el marksizŭm al que apuntaban los “misiles” del Sahlins de la Economía de la edad de piedra y el marxismo al que se dirigían los petardos de Clastres, era el “μαρξισμός volgare”.

Lo otro que coloreo es que no se trata de adoptar una postura como la de Jorge de Burgos, donde se opta por la preservación del conocimiento, en este caso, por la conservación de las palabras sagradas del Maestro, en vez de la búsqueda honesta del saber, como era la actitud de Freud, conducta que lo llevó, empero, a delirar asuntos desorbitados, al estilo de su hipótesis de que Moisés podría haber sido egipcio, en lugar de judío o de que el Profeta fue asesinado en el desierto, rememorando su psicodélica idea de una rebelión arcaica que sucede en la mítica horda, sublevación que enfrenta a un Padre déspota, al que se convierte en Totem, en myth y en tabú.

Sin embargo, ya que traemos a la vida a Šlomo, rescatemos de él otro procedimiento, el cual consistía en no abandonar una apuesta si podía dar frutos (habría que explicitar lo que podría nombrarse como la “epistemología de Freud”, epistemología o principios de indagación que son impresionantes y que se hallan diseminados en sus transfinitas obras).

Así las cosas, no desechemos la posibilidad de que exista un marxisme al que no le quepa el “poncho” de las críticas de Sahlins y de Clastres.

Primera “Cuarteridad”. Verneinung

Como lo establecimos en varios de nuestros libros y en múltiples de nuestros artículos, cabe la “альтернатива” –alternativa– de que encontremos sociedades que no se ajusten a un modo de producción específico.

Los historiadores apuntaron varios ejemplos de ese tipo, que los marxismos al uso no supieron asimilar. Una de esas clases de colectividades que no responden a un método de creación peculiar, son las comunas de la época del Absolutismo europeo.

El Absolutismo monárquico no es ni feudal ni capitalista, aunque es una sociedad mercantil. El Absolutismo de la Europa central, es una colectividad que no puede asignarse a un modo de fabricación singular, a riesgo de forzar las categorías, dando aire a los Sahlins y a los Clastres que desmadejan al pobre Levy.

No obstante, en determinado “marxism” palpita una noción que permite explicar las anomalías de comunas que no son adjudicables a un método de producción cualquiera.

Primum Quintidad. “Sintesi”

Al esgrimir lo que plantearemos, nos salimos de las innumerables corrientes marxistas.

Uno de los sentidos de la idea de formas de economía y sociedad, es que el concepto alude a la particularidad con la que se “realiza” la categoría de modo de fabricación. La Argentina kirchnerista de 2014, sería una forma de economía y sociedad capitalista, propia de la periferia* del orden burgués mundial.

Otro de los aspectos es el que podría destilarse de cierta lectura (czytanie) de Gramsci. Una forma de economía y sociedad, es un “bloque histórico”** el que es a su vez, un tipo de interacción entre base y superestructura.

Queda otro νόημα –sentido– y es que hay asociaciones que no son un modo de fabricación. Este vértice, se detecta en las “Formas que preceden a la producción capitalista”, ítem del tomo uno de los Grundrisse, pp. 473/474.

Cuando se leen esas dos páginas, nos invade la sensación de que Heinrich está describiendo una miríada de “estrellas” o de formas de economía y sociedad que apenas colorea como precapitalistas y nada más.

La primera hipótesis sería que la comunidad doméstica no es un método de fabricación pero que es una forma de economía y sociedad.

* “In other places”, dijimos que la semiperiferia en la actualidad del régimen burgués es lo que fue el despotismo del Este, en la etapa de la Guerra Fría; o sea, el Segundo Mundo, anillo del capitalismo que sigue existiendo y que se transmutó.

La periferia está integrada por constelaciones más intrincadas de la que imaginó Wallerstein.

Un primer cinturón de esa periferia del orden burgués, es el Tercer Mundo, noción que no es un concepto que la globalización licuó, como escupen Negri & Cía.

Hay un Cuarto y Quinto Mundos, entremezclados con el Tercero.

** A partir de lo que gubiamos, existiría más de un bloque histórico.
Habría uno que se vincularía con la categoría de enormes dimensiones, que es la idea de modo de producción.

Existiría un bloque que se asocia con una forma de economía y sociedad.
Habría otro que se enlaza con las maneras de vita.

“Primiera Sexteridad”. Clinamen

Al ser una forma de economía y sociedad, la comunidad doméstica no sería, efectivamente, un método de fabricación y por lo tanto, el concepto en liza no sería aplicable, tal cual lo apuntaba Vitry, acodándose en Sahlins y en Clastres.
Sin embargo, habría que repeler por absurda la noción de que la comunidad doméstica no produce, por cuanto es obvio que se consumen valores de uso; de lo contrario, los individuos no podrían ni existir, ni sobrevivir.

Queda una posibilidad más, todavía.

Desde una intelección de Marx que no fuese repetirlo, se podría estipular que, de igual mala suerte que la categoría de modo de fabricación no da cuenta de conglomerados de economía y sociedad, así, la idea de formas de economía y sociedad no explana maneras de “وجود” –existencia– como la vida de los gitanos o la de los pescadores.

Gitanos y pescadores* son organizaciones atípicas, que son menos complejas que los conglomerados de economía y sociedad del Grad del Absolutismo de la península de Asia que es Europa. A esa clase de régimen social, Karl la podría denominar “formas de existencia” sem mais nem mais (cf. http://www.salta21.com/Secundidad-Freud-Marx-y-el.html).

La otra “υπόθεση” es pues, que la colectividad doméstica no es ni siquiera una manera de economía y sociedad; es una simple forma de vida.
No obstante, la asociación doméstica no sería tan elemental que no produciría, tal cual lo esgrimen Sahlins y Clastres.

* Las colectividades de gitanos y de pescadores, muestran que son factibles agrupaciones en las que palpitan relaciones sociales gestoras de bienes y en las que hay fuerzas suscitadoras de riqueza, sin que exista en simultáneo, un método de creación de tesoro vinculado.

En ese aspecto, las comunas de gitanos y de pescadores son análogas a las sociedades domésticas.

“Ceroidad due”. Diseminación

Los marxismos solidificaron las 3 series de categorías de “modo de fabricación–relaciones comunitarias de producción–potencias creadoras”, de tal manera que si se ausenta una de ellas, no pueden actuar las otras.

Es uno de los supuestos o de las tesis no explicitadas de Sahlins y de Clastres: habiéndose demostrado que las sociedades domésticas no son un método de producción, tampoco poseen relaciones colectivas de fabricación ni potencias productivas, que es lo que me decía insistentemente, Christian.

Le problѐme radica en que se asume que las tres categorías deben estar presentes para caracterizar una comunidad, lo que no es así necesariamente.

Para el oriundo de Trier es viable que haya asociaciones que no sean un modo de fabricación y que sin embargo, gesten “obiekty” de consumo, por lo que bien puede no haber método de producción y sí existir relaciones de fabricación. Sahlins y Clastres, repelen esto último, argumentando que no hay relaciones sociales de producción.

Eso es porque entienden los nexos colectivos de fabricación como los vínculos sociales de producción en el seno de unidades de fabricación, al estilo de las manufacturas. No aceptan, como el Engels de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, que las relaciones de parentesco sean en sí, nexos humanos de producción; es que con los enlaces de parentesco se modela a los individuos.

En cuanto a las fuerzas de fabricación, las potencias productivas también son esmeriladas a sus aspectos meramente instrumentales. Ni Clastres ni Sahlins, conciben la probabilidad de que los miembros del cuerpo sean fuerzas de fabricación en la escala en que son herramientas rudimentarias de producción, de acuerdo a lo que espolvorea el “Friedrichen” de la Biànzhèngfă de la Naturaleza, en el parágrafo sobre la hominización.

Entonces, imaginando que las comunas domésticas sean tan básicas que no posean instrumental alguno, lo que es una exageración…, al menos, contarían con las potencias de fabricación que son los miembros del “גוף” (cuerpo).

Primidad two

La hipótesis máxima, sería que la sociedad doméstica no es un modo de producción y que sí es una forma de economía y colectividad, con su manera de gestar valores de uso, con los correspondientes nexos sociales y con los poderes creativos asociados.

La “‘υπόθεση’ mínima”, consistiría en que la comuna doméstica es una forma de vida rústica.

Pero existe otra альтернатива –alternativa– y es que, después de todo, por la elementariedad de la sociedad doméstica, ésta sea un tipo de método de fabricación arcaico.

Engels, otra vez, en su discusión alrededor de la posibilidad de que exista o no una insurgencia en el Imperio zarista, en su artículo sobre las condiciones en Rusia, sostiene que hay un comunismo (“ubukhomanisi”) o un comunalismo agrario. Este Kommunismus básico podría diferenciarse de otra clase de “κομουνισμός”, que habría sido el comunalismo del que Marx y eius comes –su compañero–, hablaron en “El Manifiesto del ‘Club’* de los Comunistas”.

En esta otra hipótesis, la sociedad doméstica sería un tipo de ubukhomanisi “primitivo” y por eso, por su simplicidad, daría la sensación de que no poseería un modo de producción.

* En traducciones recientes acerca de la agitada existencia de Karell, se estableció que los “Partidos” que se fundaban hasta mediados del Siglo XIX, no eran organizaciones partidarias como las conocemos hoy, sino que eran del estilo de las viejas sociedades secretas británicas que describió Thompson en su cuestionable La formación de la clase obrera en Inglaterra.

Por lo tanto, “El Manifiesto” no es un escrito inaugural para la fundación de un Parti, sino la declaración de un “Club” o la explicitación de una asociación que manifestaba una tendencia; la de ser comunista. Nada más. Marx no fundó nunca un Partido; Engels, tampoco. Eso es cosa de Bebel, de Liebknecht, de Kautsky, de Bernstein, de Plekhanov y de Vladimir. No de Karl ni de “Friedrichen”.

Segundidad dois. “Novenidad”

Aunque con una demora de 15 años, logré al fin, contestar lo que los antropólogos como Sahlins* o Clastres, demuelen en Karell. Sea (https://www.youtube.com/watch?v=8BelLyEPGcs).

“Tercidad duæ”. Decteridad

* Apresuradamente, podemos colorear que una de las falencias del análisis de Marshall es que no establece una escala en la propiedad del suelo.
Tras décadas de esmero sistemático, hemos arribado a conclusiones que las donamos de forma axiomática:

-  hay poseedores rurales con parcelas de menos de dos hectáreas, que están cerca del nivel mínimo de subsistencia;

-  existen propietarios con dominios de entre 2 y cinco hectáreas. Tales poseedores, pueden catalogarse de “campesinos pobres”, los cuales, al auto reproducirse, no son ni clase dominante ni clase dominada rural.

Estacionalmente, pueden emplearse en las propiedades de los campesinos medios, sin ser clase sometida, o en las posesiones de los campesinos ricos, actuando en calidad de clase dominada.

Los campesinos pobres son lo que bautizamos de “sector independiente”, de “atareados improductivos” (ir a http://salta21.com/La-hipotesis-de-las-clases-los.html) o de “trabajadores incrementadores de plus producto”, según sean las circunstancias y los métodos de fabricación en lid, las formas de economía y sociedad en juego o las maneras de vida. Ninguno de los marxismos anteriores, hizo esta tipología.

-  Hay propietarios con tierras de entre 6 y veinte hectáreas, que son campesinos medios. Pueden emplear mano de obra estacional, pero eso no los torna clase apropiadora de excedente. Tampoco son generalmente, ni clase dominante ni clase sometida.

-  Existen poseedores de entre 21 y cuarenta hectáreas, que son campesinos ricos, los que sí son clase explotadora.

-  Los propietarios de entre 41 hectáreas y diez km2, son pequeños terratenientes. Obviamente, son clase dominante rural;

-  los poseedores de entre 11 km2 y treinta km2, son terratenientes medios.
Hasta aquí, puede haber en paralelo, el arrendamiento, por lo que iríamos subiendo desde los arrendatarios mínimos, hasta los arrendatarios medios.

-  Los propietarios de entre 31 km2 y 50 km2, son grandes terratenientes.
Puede acontecer que existan arrendatarios de estas proporciones, aunque sea inusual (tampoco estas amortiguaciones fueron concretadas por los marxismos previos…);

-  los poseedores de más de 50 km2, son los verdaderos “señores de la tierra”.

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