Estar adherido a un proyecto nacional en lo que respecta a lo político está bueno, ya que la cohesión nos lleva al logro de objetivos comunes.
Pero esto no significa una obsecuencia ciega e infantil sino un acompañar crítico al plan de gobierno, ya que sin auto revisión no se ven los errores y las posibilidades de aprovechar oportunidades. Mejorar siempre es mejor, valga la redundancia.
El periodismo tiene la virtud de informar, formar, estimular opinión pública y de hecho, ejercer presión en las mentes de las personas, ya sea para bien, ya sea para mal.
También puede ocurrir que el cuarto poder se prostituya en favor de intereses particularmente oscuros o mezquinos o sectarios o ideológicos cayendo en la servidumbre de los amos ajenos al bien común, es decir, de todos aquellos que nos consideramos parte de una Nación.
Este paso a paso en reversa normalmente alimenta el odio entre las diferentes clases de ciudadanos. El ataque y contraataque, la victimización y el victimizante, el error y la razón, la verdad y la mentira contraponen a la ciudadanía poniéndola a la escucha del clarinete que dé la orden de ataque. Cuando en realidad todos debemos tirar para el mismo lado, todos debemos ser solidarios, todos debemos actuar con la recta razón y todos debemos correr en búsqueda de la verdad que naturalmente a nadie se le niega cuando se actúa transparentemente.
La dialéctica de las ideologías, las cuales normalmente alimentan el bolsillo de este bando o de aquel, no es más que la falacia de los sistemas de gobiernos y la traición al voto de la gente que confía, al menos hoy en día, en el sistema de representación más óptimo para delegar poder a los administradores de la cosa pública: la democracia.
Estos administradores, simples ciudadanos al servicio de los demás, los políticos, en gran parte cometen frecuentemente el desvío de su perfil convirtiéndose en verdaderos adoradores de ideologías. Se transforman en dogmáticos y de hecho en incipientes fundamentalistas de su estructura de ideas que falsamente intenta explicar y dar repuestas a la razón de ser individual y social.
Los periodistas, al menos esta capa nauseabunda que se pega al servicio de los que ellos estiman sus mesías, no sólo no avanzan progresivamente, como lo demanda el tiempo actual, sino que no dejan crecer al informando que confía casi ciegamente en la honestidad y objetividad del agente de comunicación. ¡Menos mal que cada vez se suman más ciudadanos críticos de los medios masivos!
Hacer política, hacer periodismo tienen una finalidad idéntica a través del accionar particular de cada uno de estos y es contribuir, sin intereses particulares, con respeto a la pluralidad, invocando justicia y conquistando la paz dia a dia, al bien de todos y cada uno de nosotros.
Hago votos para que estos chicos de la tv pública dejen el chupete de la ideología de turno o de la añoranza de la ideología salvadora y sean maduros informantes o periodistas desde la especialidad que se quiera.

