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Por qué no se debe votar a Macri, esa es la cuestión…

- Por Fernanda Gil Lozano - Precandidata a Diputada Nacional para el Parlasur por el Frente renovador.

El PRO representa una opción artificial, lo que explica el protagonismo inusual que ocupa su arquitecto, el consultor-consejero Jaime Durán Barba.

¿Qué es lo que se denomina, según este personaje, “la nueva política”?

Desde mi punto de vista a “la nueva política” le falta un aditamento, porque más apropiado sería llamarla “la nueva política de la derecha”.

Esta nueva fórmula consiste básicamente en considerar una sociedad atomizada donde los colectivos sociales pierden toda entidad. El PRO apela a las personas, no a los agrupamientos sociales. Allí se deja de lado el conjunto para abocarse a lo individual, porque su campaña no se dirige a una sociedad de votantes, sino qué sólo persigue un impacto sobre seres “consumidores de un producto”.

Este nuevo pensamiento político del PRO asocia la idea de votante a la de consumidor y la de político a la de gerente. Como consumidor, un habitante tiene un deseo o necesidad y el discurso del macrismo sólo tiende a satisfacer esos anhelos, independientemente de que eso, a la larga, pueda o no concretarse.

Si hay que levantar el cepo cambiario, eliminar subsidios, acordar con los “fondos buitres” u orientar la política exterior tal como lo desea la mayoría de esos “consumidores”, se les dice que se hará. Por eso es tan parco y poco preciso Macri cuando se le consulta cuáles van a ser sus medidas de gobierno. En realidad, no es que no las tenga, es que no le parece propicio hacerlas conocer, al igual que una empresa que ofrece un determinado producto evita hacer visibles sus debilidades o aquellos puntos en los que gana la competencia.

Es por eso que Durán Barba les envió un instructivo de 67 páginas a los candidatos de ese espacio para que “cuenten historias” y “no respondan a las preguntas de sus entrevistadores”.

Entre otras consideraciones, el consultor estrella del PRO afirma que "no importan las propuestas" y sugiere "contar historias (con nombre, apellido y localidad) de gente común", a la vez que considera que “no importa la pregunta del entrevistador, hay que pensar en el oyente/consumidor y repetir el mensaje” que quieren que se escuche.

Además, el gurú publicitario les sugiere no mostrarse como parte de la política, entrenándolos casi como vendedores de un call center para que nos ofrezcan “un producto mágico para salvar el país” de cuyas propiedades, en realidad, muy poco pueden contarnos.

Por todo esto, los argentinos debemos tomar la misma actitud que tomamos con inteligencia a la hora de comprar un producto: descreer de las propiedades mágicas, evaluar los antecedentes, ver su fecha de vencimiento, no dejarnos engañar por un lindo envoltorio o promoción pasajera y no pagar más por algo que no vale la pena.

De este modo, siguiendo los preceptos del propio marketing macrista debemos recordar con lucidez que la lógica empresaria siempre busca ganar más a costas de los consumidores y nunca se da al revés.