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Desmienten desabastecimiento y subas desmedidas en los precios del aceite

Según un informe de INDECOM (Instituto de Estudios de Consumo Masivo) no existe ninguna posibilidad de que se produzcan faltantes de esos productos y menos aún que sus costos se incrementen estrepitosamente como se amenaza desde algunos sectores. Consideran que es imposible porque el consumo interno es muy bajo y atribuyen los rumores a una campaña sucia de las grandes compañías aceiteras, cadenas de supermercados y distribuidores para especular y obtener ganancias exorbitantes sobre el stock.

Miguel Ángel Calvete, Presidente del organismo de estadísticas afirmó que los datos surgen de un sondeo realizado en las últimas horas sobre unos 108 puntos de venta minorista (incluyendo autoservicios de proximidad y grandes supermercados) y sobre unas 23 bocas de expendio de tipo mayorista, ubicados en el ámbito geográfico de la Ciudad de Bs As, La Matanza, San Martín, Rosario, Santa Fe Capital, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata.

El relevamiento detalló que “en los comercios minoristas de cercanía, sólo el 22 % manifestó preocupación por los rumores" y señaló que efectuó subas de entre un 15 un 20 % en los precios, el 41 % aseguró que reforzó sus compras mayoristas para garantizar el stock “por las dudas”, el 29 % destacó que aún no modificó sus hábitos de stockeo ni ventas porque consideró que “no se trata de un producto que les cambie demasiado el cuadro de ganancias diarias” y sólo el 8 % restante reconoció que redujo “la exhibición en góndolas y que limitó la cantidad de productos por venta”.

En el caso de las cinco grandes cadenas de supermercados (COTO, Carrefour, Wallmart, Disco y Jumbo), se observó que “sólo en la de capitales argentinos se instrumenta una racionalización de hasta dos botellas de 900 ml por compra, aún existiendo un abastecimiento normal”.

Por su parte, en el caso de los distribuidores mayoristas, “en el 58 % de los casos las ventas se dan de manera restringida”. Según aseguraron los empleados, ese mecanismo se adoptó “por orden de la empresa” a pesar de que “el stock de esos productos es el habitual y no reviste ningún tipo de faltante”. En el 42% restante la situación de venta es normal.

En tanto, el informe resaltó que “si bien en los últimos 12 años el precio de aceite aumentó un 1300 %, todavía reviste un atraso de entre el 35 y el 38 % con respecto a otros productos de consumo masivo”. En ese punto, el trabajo ejemplificó que “en 2004, el costo de una botella de aceite mezcla de 900 ml se equiparaba a 2,52 sachet de leche fluida y hoy promedia 1,53 sachet” y agregó que “algo similar ocurre si se compara con el tomate procesado, siendo que poco más de una década atrás los valores del aceite se igualaban a unas 3,68 cajas de puré de tomate y hoy se equipara a unas 2,5 unidades, registrando un retraso del 38%".

Según explicó Calvete, esos valores atrasados en las subas de precios podrían irse compensando progresivamente en lo que resta del año pero nunca triplicarse como anunciaron algunos referentes de las empresas aceiteras y desde la Federación de trabajadores de ese sector.

Al respecto, el directivo señaló que es “una falacia que la eliminación del fideicomiso privado, creado en 2008, que subsidiaba el precio interno del producto, sea un argumento válido para hablar de subas desmedidas de precios, porque ese beneficio ya se había desactivado a principios de 2015, a manos del Gobierno anterior”.

Sin embargo, el titular de INDECOM reconoció que “ese rubro atraviesa un largo proceso de cartelización, que genera una profunda deformación de precios”, dado que "existen seis grandes compañías que manejan el 88 % del mercado de aceites”. Por un lado, detalló que “Molinos Río de la Plata, Dehesa y Nidera, son exportadoras pero también atienden el mercado interno” y, por el otro, que “Bunge, Cargill y Dreyfus son las que sólo exportan y manejan la totalidad del mercado de granos, dado que lideran plantaciones, puertos y redes de comercio”.

En virtud de esa situación, el estudio también informó que “consultadas varias industrias aceiteras pymes, más de la mitad reconoció tener inconvenientes para acceder a la compra de granos”.

Finalmente, Miguel Calvete afirmó que “las proyecciones indican que es prácticamente imposible que las subas de precios trepen por encima de un 25 % en el rubro para lo que resta del 2016, y, mucho menos aún, que se produzca un desabastecimiento de esos productos, siendo que hay sobrestock en la mayoría de los puntos de venta”.

- INDECOM